La Conferencia Episcopal y el diálogo

enero 16, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Quizás porque la inmensa mayoría de los hondureños ya estamos cansados de sufrir la impertinencia que lleva al desmadre, que grupos de compatriotas protagonizan cuando salen a las calles, dicen que a protestar pacíficamente por no estar de acuerdo con el resultado electoral del pasado 26 de noviembre, es que todos los sectores de la nación toman la iniciativa para exigir a los políticos que se dejen de niñerías y acepten la invitación para  participar  en el diálogo nacional. Ya no solo es el gobierno, ahora son los diversos sectores de la sociedad hondureña, aglutinados en organizaciones no gubernamentales, junto a los movimientos sociales, iglesias, instituciones académicas, gremiales, empresariales, el sector cooperativo y otras del sector social de la economía, centrales obreras y campesinas, asociaciones de pobladores y patronatos, como fuerzas vivas del Estado, porque como hemos dicho recientemente, el ESTADO SOMOS TODOS y no pequeños grupos, se ha constituido una plataforma ciudadana, considerándose una legitima expresión del diálogo, para buscar el consenso y el acuerdo nacional, a fin de establecer los mecanismos efectivos de aproximación, convergencia y pacto en torno a los más relevantes temas de nuestro país.



En efecto, los pactos y acuerdos son lo más natural en política, porque es a través de los pactos como se logran los acuerdos para las consecución de las soluciones de los grandes problemas que son los principales enemigos que determinan el atraso y el subdesarrollo, factores que contribuyen al estado de pobreza y en ciertos casos, de miseria que golpean a miles de compatriotas. Anticipándose unos días, la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica hondureña, en un comunicado abierto ha pedido a JOH y a Salvador Nasralla, que adopten la vía del diálogo entre ambos para empezar a dilucidar la confrontación que a nada bueno contribuye.

Esta iniciativa de la Iglesia Católica ha sido oportuna, y de inmediato Salvador Nasralla ha manifestado su aceptación de sentarse con JOH, aunque como Nasralla es tan variable en su comportamiento, podría ser que esta aceptación solo le  dure un par de días, y de pronto podría salir desdiciéndose, muy a su estilo payasesco, diciendo hoy una cosa y mañana otra. Pero, partamos que esta vez Nasralla está hablando como persona de palabra, y entonces lo que dijo ayer, será su misma palabra mañana. Ojalá fuera así.

Y si así fuera, como ya JOH, que no se anda con chiquitas, manifestó que estaba dispuesto a sostener el diálogo de manera individual, podría pensarse que estamos a pocas horas de ver lo que parecía imposible, que, apartándose del absurdo, Nasralla se siente a dialogar con JOH. Pero siempre nos asalta la duda, porque Nasralla es como el estado del tiempo, nunca se sabe cómo y cuándo cambiará. Sin embargo, lo más trascendental en el comunicado de la CEH es, por si usted no lo ha notado, que la Iglesia Católica identifica a Nasralla como el único interlocutor de la oposición que se ganó el derecho a sentarse con el actual presidente a iniciar el diálogo para empezar a salir del atolladero post-electoral.

Esta sugerencia nos parece totalmente afortunada, porque inconcebible, a todas luces, es pensar que un diálogo podría fructificar en un resultado positivo, sentando a Nasralla junto a Mel Zelaya, lo cual sería como juntar la dinamita con el TNT, un verdadero cóctel explosivo con efectos y consecuencias destructivas.

Con la aceptación de Nasralla, no se hizo esperar la reacción de Mel Zelaya, descalificando la posibilidad del diálogo individual entre JOH y Salvador Nasralla, aduciendo que de esa forma es una capitulación, es decir una rendición, lo cual no es así. Le molesta a Mel Zelaya, obviamente, que la Iglesia considere a Salvador Nasralla, la contraparte lógica en este momento, porque el resultado electoral de la Alianza está fundado en el respaldo que obtuvo en las elecciones, donde Salvador fue el mayor aportante electoral, posiblemente el 70 por ciento de los electores de la Alianza votó por Nasrala. Y apenas el 30 por ciento restante correspondería a la membresía de LIBRE.

Esta situación, que Nasralla ya conoce, lo llevó a conformar su propia plataforma que el ha bautizado como FDA (Frente Democrático Anticorrupción) con lo que se aparta de LIBRE y se alista a presidir su propio movimiento en las próximas elecciones. Notará el público que Nasralla prefiere el concepto frente y no partido. Porque un frente es un concepto aglutinador, como el FSLN, el FMLN o el Frente de Liberación Palestina, solo para citar tres ejemplos. Estamos ante el surgimiento de un nuevo acontecimiento político en Honduras, donde el concepto partido es desplazado por el de frente, donde hay otras concepciones políticas, filosóficas y religiosas.

En el país habrá nacido un nuevo tipo de aglutinamiento político, habrá que analizar con mucho cuidado qué sectores de la sociedad se insertarán en el FDA de Salvador Nasralla, que de pronto, ya sabe que la Alianza no tiene sentido para él, y que ahora es el líder de una nueva agrupación, que ya no ocupa de Mel Zelaya, y que si este quiere seguirlo con todos sus achichincles, sabe que la única palabra que se escuchará en el FDA es la suya, la de Salvador Nasralla, donde nadie podrá discrepar, y todos los que quieran ser frentistas, deberán atender una sola voz de mando, como lo quiso hacer en el PAC.

Estamos ante una nueva realidad política, inédita en la historia de nuestro país. Y no solo Mel Zelaya, sino que los demás sectores de la sociedad, debemos entender bien este nuevo capítulo de la política, donde hay un amplio sector de compatriotas, no muy bien columbrados como decían nuestras abuelas, que a partir de ahora, están dispuestos a seguir a Nasralla de manera fiel. Con este caudal, Nasralla ha decidido separarse de Mel Zelaya y ser líder de su propia agrupación, el FDA.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 16 de enero de 2018.

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