La clave de toda elección

marzo 7, 2017

Tegucigalpa, Honduras

El Tribunal Supremo Electoral es un conjunto de magistrados que administra colegiadamente los procesos electorales de nuestro país, y funciona conforme lo establece la Ley Electoral y la Constitución de la República, con la categoría jurídica de tribunal de alzada en materia electoral, lo cual significa que es la máxima autoridad en la materia.



Desde su nacimiento como simple tribunal nacional de elecciones, este organismo se ha ganado con creces muy  merecidas,  el sitial que lo ha convertido en un organismo de máxima instancia en que los hondureños confiamos cada vez que acudimos a las urnas a elegir las distintas autoridades. Nada ni nadie puede desconocer su alta investidura, por eso cuando en el 2009 Mel Zelaya pretendía realizar su evento personal de la “cuarta urna”, de espaldas al TSE, argumentando que como  era un evento no vinculante no requería que fuera tutelado por el TSE, que fue cuando los hondureños supimos que aquello era una leguleyada malvada, que se salía de la tangente jurídica excluyendo al TSE, para que un grupo de individuos sin ninguna condición legal que les otorgara autoridad, realizaran un disparate con el que el ex presidente pretendía perpetuarse en el poder.

La defensa de la Constitución en aquella oportunidad fue a la vez la defensa de la autoridad del TSE, porque los que conocemos la materia  del Derecho supimos de antemano que una consulta popular fuera de la supervisión del TSE era una actividad espuria desde todo punto de vista. Ese episodio quedó atrás, pero es una experiencia que no se puede olvidar porque defender la institucionalidad del TSE fue mantener vigente la Constitución de la República y en general, el sistema democrático hondureño.

Hoy estamos a las puertas de un nuevo evento electoral y los hondureños llenos de entusiasmo estamos dispuestos a acudir a las urnas a elegir a los aspirantes a los cargos más importantes de conducción de la vida pública, desde presidente de la república, diputados y alcaldes de todo el país. La seriedad de las elecciones primarias dependerá, como sucedió en las elecciones anteriores, de la conducción del TSE, al frente del cual están distinguidas personalidades de la vida política, pero que en el ejercicio que han asumido como magistrados observan una conducta ciudadana irreprochable. Este TSE no es un bloque de hormigón donde chocan todas las voluntades de los participantes, los magistrados saben escuchar y en base a la Ley electoral y la Constitución buscan soluciones para no torpedear el proceso.

Una cosa digna de reconocer de los actuales magistrados del TSE es que no están a la contra, permanecen vigilantes para que nadie irrespete la Ley, pero con sus actuaciones serenas mandan señales de conciliación cuando los más tercos que quieren imponer su voluntad contra la misma ley, llegan amenazando hasta con sacar las AK 47, y ya no es cuestión de fusiles. Algunas veces causa gracia tanto disparate de los políticos que dicen hablar en nombre del pueblo buscando violar la Ley, cuando el pueblo lo que más resiente y lo que más rechaza es a los violadores de la ley.

La diferencia del TSE con cualquier otro tribunal, es que es un tribunal excepcional que tiene la misión de tutelar las elecciones, que si bien este concepto no es la versión literal que establece la Ley, su técnica es la de conducir por buen camino, a los actores políticos, como lo hace un buen padre de familia con sus hijos, buscando que no se descarríen ni se extravíen  haciendo cosas malas.

En momentos próximos a las elecciones primarias no es consecuente que los medios pretendan debilitar al TSE, porque al hacerlo se pone en precario la elección y solo los enemigos de la democracia y de Honduras son los que  buscan este malsano objetivo. De nuestra parte, siempre hemos considerado que el respaldo al TSE es clave, porque es al final de cuentas el fortalecimiento del proceso electoral, que es toral para la continuidad de nuestra democracia.

Por otra parte el TSE no funciona como un tribunal de conflictos, por el contrario, es el más  alto cuerpo jurisdiccional en materia electoral que solo resuelve cuestiones de su competencia que es puramente materia electoral. Ejerce plena jurisdicción en las cuestiones electorales, y cuando se le ha quitado de sus manos un asunto que da lugar a conflicto electoral, quien viola la Ley es el Tribunal común que se arroga funciones para decidir un asunto que compete exclusivamente al TSE. Pero, por su condición conciliadora los miembros de este tribunal han sabido mantener la prudencia en aras de la tranquilidad nacional.

Por eso decimos que el TSE no funciona como un bloque de hormigón que nada permite y nada deja pasar, más bien existe como un conducto regular y reservado, que vive para facilitar el éxito de la democracia. Y gracias a esta conducta normativa del TSE es que hemos caminado a lo largo de más de 35 años de ruta democrática sin ser víctimas de las revueltas y las montoneras.   Conclusión final: el TSE es clave para garantizar las elecciones. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 7 de marzo de 2017.

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