La clase política como preocupación nacional

noviembre 29, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los hondureños, mayoritariamente, desaprueban la conducta y el comportamiento de nuestros políticos, al punto que de que la clase política ha pasado a ser uno de los problemas que junto al desempleo y la violencia, más preocupación despierta entre los hondureños. Esto produce un desaliento y desconfianza en la sociedad que no mira en los partidos políticos que compiten por el poder a líderes que decidan hacerle frente a los destinos del país con la responsabilidad y la visión que lleve a encauzar la situación actual con soluciones que pongan a Honduras en la ruta del desarrollo.



El asunto es muy grave porque la democracia requiere de la existencia de partidos políticos que estén dirigidos por líderes que actúen de una manera coherente con las necesidades de nuestra población y no solo para conseguir sus objetivos políticos, como ha sucedido en los últimos tiempos. ¿Qué debemos hacer entonces? No se puede generalizar, porque si bien la mayoría de los políticos actuales son detestables en el contexto nacional habrá otros que son responsables y honestos.

En todos los países democráticos, por desgracia, existen casos de corrupción y se manifiesta mucha desconfianza hacia la clase política, por la convicción de que los políticos ponen sus intereses personales por encima de los intereses de la nación. Honduras esta en este caso, hoy el gobierno está ansioso, por lo menos en apariencia, de instalar una comisión contra la corrupción y la impunidad, pero en el fondo ese deseo es lo contrario, es decir, se está haciendo todo para que la ONU le dé un no rotundo al gobierno. Y si no veamos. La delegada de la ONU en Honduras, Alice Shackelford, ha manifestado que los países no apoyarían una misión que no sea totalmente independiente. Y con su manifiesto entusiasmo, el gobierno hondureño no oculta su interés tener el control de la CICIH, como un organismo gubernamental.

No cumplir con las condiciones de la ONU, que son rigurosamente estrictas, no le permitirá concretar su promesa al Gobierno de LIBRE. Es inconcebible que el gobierno crea que en la ONU no se dan cuenta de la situación ilegal que impera en la directiva del Congreso Nacional, que fue impuesta de manera arbitraria. Y que en consecuencia, todos los actos que ha generado, comenzando por el Decreto de Amnistía, están tapizados de ilegalidad. Para deshacer este grave entuerto, no hay otro camino más que proceder a legalizar la junta directiva, para lo cual hay procedimientos que hacen posible que el Congreso no siga por la tortuosidad de la ilegalidad, porque tal como están funcionando los actuales directivos son usurpadores de poder.

Si no se procede a hacer esta corrección, no vemos que la ONU se preste a instalar una comisión contra la corrupción en un escenario plagado de corrupción, porque a una directiva que usurpa funciones en el principal poder del país no se le puede considerar un dechado de honestidad. Pero, los políticos de LIBRE, que fueron electos para gobernar gracias a un persistente discurso anticorrupción, de manera incauta y desaprensiva creen que por ser «corruptos honrados» se merecen la comprensión de la ONU y que por esa condición a ellos no se les puede considerar pillos ni arribistas ni mucho menos usurpadores.

En esta condición, al viajar a la ONU a convencer quién sabe a quién, la comitiva del gobierno con una increíble costra política pretenderá conseguir con las unas y con los dientes que el secretario general del organismo se las juegue y les autorice a instalar la CICIH a su manera. Y si es así, la comisión que surja en el Congreso Nacional será la CICIH del gobierno, sin capacidad y sin autoridad moral para poner remedio a la triste corrupción que sigue campante, igual como lo fue ayer.

Vayan estas reflexiones, en forma telegráfica, para proponer al gobierno, si es que de verdad quiere una comisión que combata la corrupción y la impunidad, que mediante un consenso entre las diferentes bancadas de los partidos políticos se establezca un esquema para corregir la situación ilegal en que esta la junta directiva del Congreso, que permita dentro del marco jurídico, de manera responsable, legalizar la junta directiva. Este es el gran desafío que tiene la clase política hondureña actual, porque de lo contrario la otra salida será más dura: la Corte Suprema de Justicia podría declarar inconstitucional la elección de la junta directiva del Congreso Nacional. Y allí no quedara otra cosa que hacer que elegir de nuevo la junta directiva, porque como está la actual, es aceptar tener un Congreso Nacional dirigido por una directiva usurpadora.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 29 de noviembre de 2022.

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