La ciudad de la plata

septiembre 29, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Como el gran objetivo de los españoles al fundar las ciudades era, ante todo, tener un centro recolector de riqueza para enviar lo más que pudieran para fortalecer las fuerzas militares del imperio, la fundación de Tegucigalpa no fue la excepción. Los españoles tenían referencias verificadas que los cerros de esta parte de nuestro país eran ricos en yacimientos minerales y metales preciosos, entre los cuales las vetas de plata eran abundantes y para entonces la plata era un metal altamente apreciado y valorado para la joyería fina. Así nació Tegucigalpa, fundada como una villa de mineros, atraídos por minerales y metales preciosos, sin que sus fundadores se imaginaran que su pequeño pueblo minero codiciado por la plata, algún día, por circunstancias todavía confusas, sería la capital del país.



¿Qué ganó Tegucigalpa con esa búsqueda afanosa de metales preciosos por españoles y criollos dedicados a la minería? Los historiadores más recientes, como don José María Reina Valenzuela, decían que los explotadores de minas alcanzaron la buena reputación de ser excelentes trabajadores, gente que laboraba 16 y hasta 18 horas diarias, excavando todos los días en busca de vetas de plata y de oro, por lo que todos los cerros que están a nuestra vista en la capital de hoy, tienen perforaciones cruzadas de punta a punta. La Tegucigalpa de finales de 1500 y por los menos en los dos siglos siguientes, fue sometida a una incesante perforación por medio de excavaciones a manera de túneles, algunos con varios kilómetros de extensión. Los mineros no tenían límite para excavar, y así como eran sus ambiciones así eran los riesgos de quedar soterrados, por lo que miles de personas quedaron en aquellos túneles y excavaciones buscando oro, plata y otros minerales apreciados.

Esta es la historia inicial de la Tegucigalpa en que vivimos y que hoy arriba a un nuevo aniversario, por cierto la fecha exacta de su fundación ha sido objeto de controversias y dudas, pero cuando se preparaba la celebración de los 400 años de fundación de Tegucigalpa, siendo alcalde de la capital el arquitecto Henry Merriam, don José María Reina Valenzuela, que por más de 25 años fue considerado el cronista de la ciudad, nos explicó en una amplia entrevista en Radio América, que habían documentos fehacientes que la fundación propiamente de Taguzgalpa, declarada inicialmente como la Villa de San Miguel de Heredia, fue el 29 de septiembre de 1579. En cabildo abierto, al que asistimos como director de medio, el alcalde Henry Merriam le asignó la tarea de clarificar la verdadera fecha al investigador histórico y cronista de la ciudad Dr. Reina Valenzuela, quien después de mostrar un buen legajo de documentación histórica concluyó que la fecha de fundación de Tegucigalpa fue el 29 de septiembre de 1579, por lo cual los 400 años de Tegucigalpa se celebraron el 29 de septiembre de 1979, por cierto una celebración histórica recogida en las páginas de los diarios de aquel año.

Dejando la historia por un momento, lo importante es hablar de la Tegucigalpa presente, la muy ilustre capital hondureña, la que sigue atrayendo a su entorno a la mayoría de jóvenes que buscan forjarse un futuro en el estudio y la academia. Y donde afluyen los ciudadanos que buscan hacerse un futuro político e insertarse en los cargos públicos o comenzar una carrera en las sedes de las empresas más importantes, que buscan tener su asiento en la capital, que es donde está la toma de las más importantes decisiones en la vida del país. Y también donde los empresarios cierran los negocios más importantes de sus empresas.

Asombra que muchos hondureños, brillando con una ignorancia que da estupor, suelen decir que las decisiones más importantes se toman en SPS, porque, mal interpretan que al llamarse a SPS la capital industrial es en este campo donde se asumen los actos decisorios del país. Y una cosa son los actos y acciones comerciales, pero todas estas al final giran alrededor de las decisiones políticas que solo se toman en Tegucigalpa como capital y sede de los poderes públicos.

Tegucigalpa no solo es la capital política, es una ciudad con muchas bondades a pesar de que los políticos se obnubilan y desaprovechan las grandes condiciones de la capital. Aquí tenemos la sede de la más importante institución financiera regional como es el BCIE, aquí están las sedes de todos los organismos internacionales, las sedes de todas las representaciones diplomáticas y de paso, por todo esto, aquí están las oficinas principales de las compañías y empresas de todos los tamaños. Aquí tenemos los pocos monumentos históricos que nos quedan, Tegucigalpa hasta tiene sus pequeños rascacielos de 25 y 28 pisos que jamás imaginamos se construirían por los suelos tan caprichosos y vulnerables que tiene esta ciudad. Pero como los ingenieros y arquitectos son atrevidos, basados en las leyes de la física y la ingeniería aprobaron la construcción de edificios altos en plenos cerros, esos mismos que hace más de cuatro siglos fueron perforados por túneles y excavaciones mineras.

Pero, aun con todos estos vericuetos producto de las ambiciones por hacerse de la plata y el oro, hoy Tegucigalpa, sobre todo vista desde el aire ofrece un panorama impresionante, que no desilusiona cuando andamos en sus modernos bulevares, porque la labor del alcalde Asfura ha logrado una interconexión que permite conectarla en pocos minutos de punta a punta y de lado a lado. La gran deuda que dejará el alcalde Asfura, que parece que se le quedará embolsada en la cartera de proyectos, está recogida en las urgentes represas de agua potable que no podrá concretar una vez que le entró la fiebre por la Presidencia de la República. Y un jardín botánico, que como gran proyecto nos ilusionó a quienes un día les escuchamos anunciar como su obra cumbre, emocionados, al saber que tendríamos un jardín botánico de categoría mundial.

Lo triste es el futuro de Tegucigalpa, porque en la oferta de candidatos a la alcaldía para sustituir al alcalde Asfura, esta vez no hay un solo candidato que nos parezca con capacidad y con visión para proseguir la obra aventajada que dejará Asfura una vez metido en el fragor de la lucha presidencial. Todos los aspirantes a la alcaldía para sustituir a Tito Asfura no demuestran tener siquiera una pizca de idea de cómo torear los problemas de la capital hondureña. Una verdadera lástima, porque salido Asfura de la alcaldía en 2021, la capital quedará nuevamente en manos de puros políticos, llenos de ambiciones personales, pero ninguno con la prospección clara de cómo hacer, no tanto una súper capital, sino por lo menos no hacer barbaridades para no arruinar lo que se ha hecho. Hoy 29 de septiembre, aniversario de nuestra querida capital, un saludo a todos sus habitantes, natos e inmigrados, que nos hemos radicado de por vida en Tegucigalpa, como la ciudad de nuestra vida y la de nuestros descendientes.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 29 de septiembre del 2020.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *