La Ceiba es digna de mejor suerte

febrero 7, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La Ceiba es uno de los puertos hondureños en el litoral Atlántico lleno de contradicciones, porque siendo una bella ciudad portuaria ubicada en una posición geográfica muy distante de las demás ciudades hondureñas, su despegue en la mitad del siglo pasado estuvo impulsado por la presencia de la compañía bananera Standard Fruit Company, que aparejada al rubro bananero, tuvo una diversificación notable que generó mucho empleo en la ciudad, gracias a las fábricas y embotelladoras que funcionaron por varias décadas. A La Ceiba le cabe el honor de haber sido la cuna del Banco Atlántida, el primer banco hondureño, además que allí nacieron varias marcas de cervezas y refrescos, igual que marcas de jabones y aceites.



Por el aislamiento geográfico, La Ceiba se quedó estancada en el tiempo, y sigue así porque aunque tiene destellos de barniz, con unas pocas avenidas y calles vistosas, buenos hoteles a la orilla del mar, numerosos restaurantes con mucha pinta y buena comida, llegar a La Ceiba por tierra es un tormento, porque la entrada a la ciudad es menos que un cuello de botella, es una pequeña garganta atorada por lo angosto del acceso. Llegar al centro de La Ceiba toma a veces más de una hora, por un horrible embotellamiento que las autoridades locales no han podido arreglar.

Las administraciones municipales anteriores han sido desastrosas, por lo que al actual alcalde Jeffry Sabio le está costando subir una cuesta muy empinada por el cúmulo de deudas que heredó del alcalde anterior que por la calificación de la ciudadanía ceibeña es el peor que ha tenido la ciudad, por lo menos en los últimos 25 años. A la salida de ese alcalde, La Ceiba quedó postrada por las deudas, en un estado de quiebra que al alcalde Jeffry Sabio le está costando un mundo enfrentar para poder mantener en movimiento a la ciudad.

Al alcalde Sabio no le está quedando más remedio que ir parchando las situaciones, pero como si la montaña de deudas fuera poca cosa que le impide hacer las obras que la ciudad necesita, se ha encontrado con la sinrazón de muchos conciudadanos, entre ellos dirigentes de los diferentes sectores políticos, que se han cruzado oponiéndose a que se abra una de las avenidas que es un corto tramo carretero que facilitará la entrada a la ciudad que por ahora constituye una verdadera odisea por el tiempo que toma abrirse paso para ir al otro lado de la ciudad.

La apertura de la calle conocida como Calle 8 es una necesidad apremiante, lo saben los ceibeños y hasta los que no siendo de esa ciudad, la apreciamos, la admiramos y la queremos entrañablemente por su historia, por la calidad de su gente y por sus bellos entornos naturales. No entendemos porque los propios políticos ceibeños han hecho una especie de barricada para oponerse a la obra que será posible con una financiación aprobada por el Congreso por la vía de un decreto de emergencia, porque esa obra es verdaderamente urgente.

El más tenaz opositor es el diputado pinuista Tomás Ramírez, que es oriundo de la ciudad, pero como es adversario del diputado Irías Navas que fue el que presentó el proyecto en el Congreso, por una rivalidad política irracional se interpone como un crítico feroz sin importarle afectar a La Ceiba, que es digna de mejor suerte, construyéndole las ampliaciones necesarias que expediten su tráfico interno que por ahora es un laberinto intransitable con ese cuello de botella que no deja salir ni entrar a la ciudad de una manera fluida.

La entrada por la ampliación de la Calle 8 que contemplará cuatro carriles, es la solución impostergable para que La Ceiba no caiga en un aislamiento más profundo, porque la gente que va a la ciudad no queda convidada a regresar si sabe que va a experimentar la pesadilla de quedar atascado por más de una hora sin haber otra salida alterna para avanzar, a la ciudad o a la salida a Trujillo y viceversa.

No pueden fundirse los políticos ceibeños en la terquedad, ignorando que una mala actitud de ese tipo que agrava los problemas de la ciudad, contrasta con la de los políticos inteligentes, al servicio de las buenas causas, que buscan soluciones a los problemas en lugar de agravarlos. El diputado Tomasito Ramírez debe saber que el voto de los ceibeños lo puede castigar en una próxima elección para despacharlo de la actividad política por su empecinamiento de ir contra el progreso de La Ceiba. Y lo tendría bien merecido si continúa embrocado como todo un jumento oponiéndose a que la ciudad que lo tiene convertido en político, sufra las consecuencias de una terquedad que tiene un nombre funesto: sectarismo político.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 7 de febrero de 2020.

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