La candidata rusa a vacuna contra el coronavirus es segura, según estudio

septiembre 4, 2020

En el caso de Sputnik-V, a diferencia de la británica y la china, los científicos rusos han utilizado dos cepas distintas de adenovirus humano, la Ad5 y la Ad26.

Rusia

La vacuna rusa Sputnik V para la Covid 19 es “segura” y “produce una respuesta inmunitaria”, según recoge la revista científica The Lancet, que publica los primeros resultados correspondientes a las fases I y II de un ensayo clínico realizado con 78 personas sanas de entre 18 y 60 años durante junio y julio.



De acuerdo con esos primeros datos, la prevenible generó anticuerpos contra la proteína S del SARS-CoV-2 y también anticuerpos neutralizantes en todos los voluntarios que participaron en el estudio. Además, produjo una respuesta de linfocitos T, un tipo de célula del sistema inmunitario encargada de atacar y eliminar las células humanas infectadas.

Con la publicación de estos datos, Rusia sale al frente de las críticas y el escepticismo de la comunidad internacional que generó el anuncio el mes pasado de que habían licenciado ya la vacuna para uso doméstico antes de haber publicado ninguna evidencia científica sobre la prevenible ni haber realizado un ensayo clínico a gran escala para avalar su seguridad a largo plazo y eficacia. El propio presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó entonces que la Sputnik-V ya se había administrado a personas fuera del ensayo, incluida una de sus hijas.

“Rusia ha respondido [con la publicación en The Lancet] a todas las preguntas que se le habían hecho sobre la vacuna. Y ahora estamos convencidos de que tenemos la mejor vacuna del mundo”, afirmó Kirill Dmitriev, consejero delegado del Fondo ruso de inversión directa, que está apoyando la vacuna.

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Desarrollada por el Instituto de Investigación Gamaleya de Moscú, la prevenible rusa se basa en una estrategia parecida a la de otras iniciativas, como la británica de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, o la china de CanSinoBIO: utiliza un adenovirus, un virus responsable del resfriado común, que modifican genéticamente para usarlo como caballo de Troya y transportar proteínas del SARS-Cov-2 e inducir una respuesta inmunitaria en la persona. Es también la misma estrategia que utiliza la farma estadounidense Johnson & Johnson para su vacuna, que se ensayará en España.

En el caso de Sputnik-V, a diferencia de la británica y la china, los científicos rusos han utilizado dos cepas distintas de adenovirus humano, la Ad5 y la Ad26. Primero inocularon una dosis basada en una de las cepas y luego otra dosis con la cepa restante. El objetivo es tratar de evitar que el organismo genere inmunidad frente al adenovirus usado como vector y pueda neutralizar la vacuna.

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