La batalla de las ideas

enero 13, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Una buena campaña electoral debe ser ante todo una batalla de ideas, en la que los partidos y sus candidatos saquen lo mejor de su materia gris, para hacer de la contienda electoral un período atractivo, que atraiga a los electores en lugar de correrlos. Si los políticos que aspiran son personas dotadas de muy poca o ninguna imaginación, y el único recurso al que apelan es aquel que está «tachonado» de insultos, infundios y descalificaciones, estas elecciones serán pobres en concurrencia. Cada vez que oímos a los políticos usar el recurso de la corrupción, empleado como bandera de lucha, como punta de lanza para atacar al adversario, nos ponemos a temblar pero por los bostezos, porque ya rayan con una acusación que les rebota a sus propios líderes, y que solo porque tienen el pellejo tan duro como una concha de tortuga es que no sienten que sus ataques reviran contra ellos mismos.



Las pugnas intrapartidarias e interpartidarias provocan aburrimiento y su trascendencia es nula. Eso de tirar piedras en el techo ajeno cuando el propio es de vidrio y frágil, no impresiona a nadie y lejos de atraer electores los corre, porque nuestra gente no es tonta; aunque los hondureños tenemos memoria corta y olvidadiza no olvidamos las tropelías que se cometen en uno y otro partido. En la política hondureña, como no hay santos tampoco hay excepcionalidades. La corrupción del 2020 no es mayor que la del 2008 y 2009, al ciudadano hondureño ya no se le emboba cuando se quiere endilgar la corrupción a un solo sector, porque las pringas del 2008 y 2009 aún están frescas en la memoria de casi todos los hondureños.

Como estamos a pocos días de que se abra un nuevo proceso electoral que comienza por las gradas de las primarias, sugerimos a los políticos que conviertan este nuevo evento en una fiesta cívica, que dejen que los casos de corrupción se ventilen en los tribunales pero no pretendan convertir esta campaña en un concierto de acusaciones porque eso no da resultados, porque las pugnas terminan por fastidiar a los electores haciéndoles desistir desde ahora de la participación en las urnas. Hasta los estratos más analfabetas de nuestra población se ríen de lo descarado que son ciertos políticos que llegan a los foros televisivos a bañarse en santidad cuando se sabe de qué pata han cojeado desde el 2008, cuando hicieron toda clase de despropósitos.

Hay que elevar el tono de la campaña electoral pero con una batalla de ideas, y hasta ahora, no hemos oído propuestas de proyectos que pudieran provocar un arrastre político, todo es insulto, todo es descalificación, todo es procacidad y eso es preocupante porque con la chocarrería de siempre terminaremos en una contienda electoral con el más alto abstencionismo, porque la gente cansada de escuchar tantas barrabasadas con suficiente razón pensará que lo mejor es no votar. Pretender solo ver la paja que se comieron los otros, haciéndose los «santurrones», ya no es algo que despierte el entusiasmo en la población electoral.

Toda la sociedad política, desde los modestos regidores de una alcaldía hasta los candidatos a alcaldes y candidatos a diputados y aspirantes presidenciales, tienen la obligación de producir una verdadera fiesta de ideas, que contrapuestas a las ideas de los adversarios provoquen una batalla de ideas que hasta ahora no se ve en el preámbulo de este nuevo evento electoral que está próximo a empezar el 23 de enero. Desearíamos conocer qué clase de propuestas y proyectos tienen los aspirantes, pero si los políticos insisten en la necedad del ataque, lo que van a cosechar para este período electoral es un ausentismo bárbaro en las urnas, una abstención que puede incidir en el fracaso de todo el proceso democrático, porque con personas tozudas y torpes, que se creen santurrones con cachos y tridentes, todo porque tienen empañado el espejo de su casa y no pueden ver sus propias fisuras por donde les entra el agua, es imposible tener un debate político de altura.

No es justo para la democracia hondureña pasar de largo este comportamiento de los políticos que abusan de la temeridad para lanzar ataques creyendo que de esta forma incapacitan a los adversarios, y si lo logran con algunos que son débiles del alma, que han entrado a la escena política creyendo que una campaña electoral es como entrar a un convivio donde solo hay besos y abrazos, la tendrán difícil con aquellos que son de armas tomar y pronto podrán encontrar la horma de su zapato y eso será el acabose.

Ya no hay modelos electorales qué imitar, el de EEUU ya no es un referente estando Donald Trump. Entonces hay que crear un modelo propio, sencillo, uno donde lo que impere sean las ideas y los proyectos por encima de los insultos y las descalificaciones. Señores políticos, hagan de este evento electoral una batalla de las ideas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 13 de enero de 2021.

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