La autonomía universitaria en jaque

junio 25, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Muchas veces la miopía resulta ser más grave que la ignorancia, porque se puede desconocer un asunto determinado pero cuando se llega al conocimiento del mismo puede haber capacidad para recapacitar, en cambio las personas afectadas por la miopía, y sobre todo cuando esta es de tipo político, no tienen posibilidad de reflexionar porque la miopía obnubila y no deja espacio para la claridad. Desde el primer momento que a la UNAH se le concedió la autonomía universitaria, se le ha dado una interpretación de carácter ilimitada, que bajo el concepto de la hermenéutica jurídica que ofrece el más amplio ámbito para interpretar las leyes, ha llegado a considerar de manera errónea que la autonomía le otorga a la UNAH una independencia que la convierte en una especie de ínsula que está fuera del ordenamiento jurídico nacional.



Cualquier interpretación que ponga a la UNAH como una especie de “territorio libre” es equivocada, porque lo que significa la autonomía universitaria es independencia administrativa, financiera y organizativa para manejar la parte del presupuesto nacional que le corresponde por disposición constitucional, elegir sus autoridades, igual que establecer la política educativa universitaria. La UNAH no está en el caso de la extraterritorialidad que gozan las embajadas de los países amigos, que son pedacitos independientes de tierra dentro del territorio hondureño. Para poner un ejemplo: atacar la embajada de EEUU en Tegucigalpa, es atacar territorio estadounidense.

La UNAH es parte del Estado hondureño, y está regida por las leyes del sistema jurídico, pensar que la autonomía universitaria convierte a nuestra Alma Máter en un pequeño Estado dentro del territorio nacional es una aberración por miopía e ignorancia. La situación ocurrida ayer cuando personas encapuchadas atacaron a los policías, que inicialmente actuaron despejando el bulevar, pero que se introdujeron al predio universitario luego que los encapuchados capturaron a un agente policial intentando introducirlo al interior del campus, fue lo que ocasionó un enfrentamiento en el que los encapuchados usaron armas de fuego, mismo que fue respondido de igual forma por los policías. Creer que esta situación es condenable por considerar que es una violación a la autonomía universitaria es una apreciación muy relativa, y que en lo particular estimamos que la policía estaba obligada a rescatar a su agente porque peligraba su humanidad en manos de personas que desde hace tiempo mantienen secuestrada la Universidad Nacional haciendo gala de la fuerza y la violencia.

Ha llegado el momento de pesar la situación de nuestra Alma Máter en una balanza que esté ajustada con la verdad. La autonomía universitaria no sufre ninguna mella por una acción momentánea y circunstancial, como el protagonizado por la policía en unos pocos minutos. Quien mantiene en jaque mate la autonomía universitaria es ese pequeño grupo de radicales que por debilidad de las autoridades universitarias, se ha convertido en el factor que determina si el campus universitario se puede abrir o no. Ese pequeño grupo es el que domina la vida universitaria, así, cuando las autoridades convocan a clases, ellos las suspenden y cierran toda actividad del Alma Máter. Cuando los estudiantes presionan por recibir clases, el grupo radical cierra los portones con candados, incluso amenaza a los estudiantes. Ese grupo se arroga de manera ilegal la administración de la vida académica en forma negativa, porque al mantener cerrado el campus le niega el derecho a miles de jóvenes a que puedan recibir las clases correspondientes al período actual. Esta flagrante violación a los derechos humanos de los estudiantes le vale un pito al CONADEH, que se ha especializado en defender a los ofensores y transgresores de los derechos de los demás.

Lo lamentable es que las mismas autoridades universitarias también mal interpretan el concepto de autonomía universitaria y en base a eso es que le han concedido al grupo radical la potestad para que haga y deshaga la vida académica de la principal casa de estudios en perjuicio de más de 90 mil estudiantes que son los pagan los platos rotos por la permisividad de la autoridad.

Por esa mala interpretación de lo que realmente significa la autonomía universitaria, es que se ha perdido el principio de autoridad en la UNAH, que justo es reconocer, que siendo rectora la licenciada Julieta Castellanos, el campus universitario se mantuvo en orden, porque doña Julieta puso en cintura al sindicato que actuaba como una banda y no como una organización sindical. Al final, por mantener el principio de autoridad, la rectora Castellanos prefirió apartarse para dejar que otros funcionarios pudieran recobrar la normalidad de la vida académica.

Hay que despejar de una vez por todas la creencia errónea de que el concepto de autonomía universitaria convierte a la UNAH en un pequeño Estado, lo cual es una aberración. Siendo parte del Estado hondureño, la UNAH no es una ínsula fuera del sistema jurídico hondureño. Por lo tanto, un hecho delictivo de tipo criminal cometido contra una autoridad desde los predios universitarios, no puede ser privilegiado para dejarlo fuera de los brazos de la justicia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 25 de junio de 2019.

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