La Armada argentina dice ahora que el submarino sufrió una explosión

noviembre 23, 2017

La operación internacional de búsqueda continúa mientras arrecia la polémica sobre el mantenimiento de la nave

Argentina.

La probabilidad de que haya habido una explosión en el submarino argentino desaparecido en el Atlántico Sur, provocó el jueves la ira de algunos familiares de los tripulantes, quienes insultaron a las autoridades argentinas y las responsabilizaron de la tragedia.



“Me acabo de enterar de que me quedé viuda”, dijo la esposa de Fernando Santilli, uno de los tripulantes, llorando desconsoladamente, mientras otros familiares se abrazan entre ellos llorando.

Itatí Leguizamón, esposa del tripulante Germán Suárez, dijo que las autoridades les confirmaron que hubo una explosión en el Atlántico el 15 de noviembre alrededor de las 11 de la mañana, apenas horas después de que la nave enviara su última comunicación.

“El submarino descendió a 3.000 metros y eso es todo lo que saben (…) No fue localizado pero dicen que está 3.000 metros”, dijo Leguizamón

El portavoz de la Armada, Enrique Bali, confirmó la información sobre un evento violento consistente con una explosión bajo el Atlántico Sur, el mismo día y en un lugar cercano a la última posición reportada por el submarino que desapareció con sus 44 tripulantes hace más de una semana.

“Estamos hablando de un evento anómalo, singular, corto, violento, no nuclear, consistente con una explosión”, dijo el jueves a los periodistas.

Equipamiento obsoleto

Especialistas y veteranos recordaron el caso del ‘Scorpion’, un submarino nuclear estadounidense declarado perdido en junio de 1968 con 99 tripulantes en su interior. El hallazgo del ‘ARA San Juan’ permitiría no obstante conocer algo más de lo ocurrido, las razones de una explosión que se da por cierta y si también hubo problemas con las baterías que suministraban energía al submarino.

La suerte corrida por el ‘ARA San Juan’ puede estar relacionada con la obsolescencia del equipamiento de la Armada, y se señala además la existencia de otras negligencias que pronto serán investigadas por la justicia. Entre rumores, hipótesis infundadas y las primeras certezas, están los 44 tripulantes y sus familiares. Los seres queridos de Pedro Martín Fernández, el capitán del submarino, no dejan de decir en voz alta lo que repetía antes de volver al mar. Fernández juraba a los suyos que este iba a ser su último viaje. “Después se quedaría con nosotros”, contó su octogenaria madre, Emma Nelly Juárez.

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