Kenia experimenta un ‘baby boom’ de elefantes; nacen 140 crías

agosto 17, 2020

 

 



En Asia, la World Animal Protection alerta que el número de elefantes en cautiverio ha aumentado un 70 por ciento en la última década, principalmente por la demanda de turistas para “fotografiarse o bañarse” con ellos.

La tercera edición del informe ‘Los elefantes no son mercancías‘ califica la tendencia como ‘alarmante’. Se advierte además que la población de elefantes en cautiverio puede agravarse “cuando los operadores de estos lugares traten de recuperar los ingresos perdidos por el impacto causado por el COVID-19”.

A lo largo del continente asiático hay más de 3 mil 800 elefantes en cautiverio, de los cuales tres cuartas partes se encuentran en Tailandia.

Además, los hallazgos revelan que el 63 por ciento de estos paquidermos “están sufriendo y viviendo en condiciones deplorables en 208 lugares en los países analizados”, mientras que solo un 7 por ciento viven “en lugares con altos estándares de bienestar”.

Los elefantes en cautiverio representan “un gran porcentaje del negocio para los operadores de turismo”, ya que antes de la pandemia de coronavirus generaban entre 581 y 770 millones de dólares al año.

“Los turistas de forma inconsciente han promovido estas crueles prácticas al hacer pequeñas interacciones con estos animales como bañarlos y tomarse fotos con ellos” ya que hacen que crezca su demanda, señala la organización.

A pesar de que la población está más concienciada sobre “el sufrimiento que causan los espectáculos al estilo circense y los paseos sobre los elefantes”, estos lugares que ofrecen espacios para bañar a los elefantes “se han vuelto muy populares en los últimos cinco años” y su número incluso “se ha triplicado” en Tailandia.

“También aquellas oportunidades que ofrecen algunos llamados santuarios, orfanatos y centros de rescate” para realizar estas actividades esconden en realidad la explotación y el abuso hacia estos animales, ha lamentado la directora global de Vida Silvestre de World Animal Protection, Audrey Mealia, quien ha insistido en que “no son lugares inocentes, son crueles”.

Por ello, la organización ha asegurado que “una solución sostenible y a largo plazo” es la prohibición de la reproducción en cautiverio de “los elefantes utilizados para el turismo comercial”, ya que así se evitaría que “las futuras generaciones de estos animales sufran este trauma”.

Al mismo tiempo, han remarcado que los turistas tienen también cierto poder ya que “pueden alejarse de las prácticas poco éticas” y elegir lugares donde los elefantes estén “en su hábitat natural o apoyar a los campamentos con altos estándares de bienestar” que funcionan con un modelo de observación y crean trabajos e ingresos para los locales que quieran unirse como cuidadores.

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