Júbilo y contrasentido

julio 2, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El retorno de dos médicos que lograron ganarle la lucha al coronavirus en Choluteca fue celebrado en medio de una jubilosa bienvenida por decenas de vecinos que con la reincorporación de los dos profesionales de la medicina saben que recuperan dos valiosos aliados en los actuales momentos en que no abundan los agentes sanitarios, unos porque al resultar contagiados están convalecientes, a otros porque se les aflojaron los ánimos cuando empezaron a ver la cantidad de personas que fallecían en sus narices y terminaron aprisionados por los nervios y los que mostraron la debilidad de la madera de que fueron hechos y decidieron cambiar de rumbo. Lo malo del júbilo de los vecinos de Choluteca es que no acompañaron la algarabía con la prudencia, quizás porque la alegría los obnubiló al grado de no guardar la distancia física y acudir aglomerados, con lo cual han de haber asustado a los pobres doctores que se imaginaron lo que estaba provocando su regreso al vecindario.



Nuestra gente no está guardando la distancia física de los dos metros, y hay quienes no saben usar la mascarilla, lo cual da pie para presumir que tampoco se lavan las manos con frecuencia, es decir, inconsciencia y descuido por todos lados equivale a contagio seguro. En las circunstancias en que el COVID-19 ha ganado más terreno de lo que se esperaba, como lo advirtió el Dr. Marco Tulio Medina de la UNAH, nos estamos arriesgando a caer en la estrepitosa situación de sobrepasar los extremos que no imaginábamos. Es decir, si para mediados de julio estaba señalado el arribo del pico de la pandemia, con la cantidad de contagiados que tenemos ya lo hemos sobrepasado con creces, y lo grave es que con el ritmo de crecimiento la pandemia está tan expandida que podemos superar la fase 6. Hablando de manera aritmética, si de cada jornada de pruebas hay casi un 50 por ciento que da positivo, podríamos romper un récord si por cada hondureño contagiado hay cinco más.

Si con situaciones sencillas donde la gente explota de manera espontánea para expresar una alegría pierde la noción del cuidado que se debe tener en estos momentos, no hay forma de enderezar esa actitud muy propia de la candidez humana, es decir, el virus gana terreno cada vez que se le abren espacios donde la gente hace tumulto por todo y en las aglomeraciones es donde el coronavirus avanza. El asunto es que somos el país de los tumultos, lo que vimos en Choluteca donde decenas de vecinos celebraban el retorno de los médicos es algo pequeño, las aglomeraciones son frecuentes, y no solo en los mercados, hace apenas un par de días los taxistas se manifestaron en grupo en petición de un bono prometido. Con frecuencia vemos manifestaciones de vecinos en diferentes lugares haciendo presión y muchas personas ni siquiera usan la mascarilla ni guardan la distancia prudencial.

Si hay un tiempo para no pensar en todo lo que tenga que ver con la masa y los rebaños es el que estamos viviendo, la pandemia ha vuelto prohibitivas las manifestaciones, sean organizadas o espontáneas, todo lo que tenga que ver con el tumulto y la aglomeración ayuda a la propagación del virus, y quien no lo crea así, porque sus ideas religiosas, políticas o porque su juicio lo haga pensar que este virus no amerita poner tantas alertas de riesgo, está totalmente equivocado. Cuántas personas hay que hace pocos meses decían públicamente que este virus no mataba y que no había porqué levantar tanto temor entre la gente. Y hoy están lamentando que varias personas de su entorno resultaron contagiadas por haber estado expuestas al ambiente de la congregación que es cuando varias personas están tan cerca entre sí que no les permite guardar la distancia que exige la norma sanitaria fundamental del distanciamiento físico.

Si hacemos uso correcto de la razón, hagamos un ejercicio permanente de las recomendaciones sanitarias que hacen las autoridades: mantener la distancia de dos metros respecto de otras personas, usar la mascarilla al salir de la casa y si hay una persona con síntomas en el ámbito familiar, también debe usarse dentro de la casa. Y el infaltable lavado de manos con suficiente espuma de jabón para eliminar cualquier posibilidad de virus.

No podemos atontarnos en un momento delicado como el que vivimos, donde como hemos dicho, la única forma de combatir la propagación del virus es reducir el contagio en la población, porque esta es la debilidad del COVID-19, en la medida que menos gente se contagia, el virus choca al no tener una correa de transmisión que le favorezca para pasar de cuerpo en cuerpo. Así de sencilla es la clave para detener el COVID-19, evitar formar rebaños o masas de personas, huirle a las aglomeraciones humanas, y si a usted lo invitan a hacer tumultos, rechácelo de inmediato. Porque andar en tumultos, formar aglomeraciones o rebaños humanos es el puente ideal que necesita el COVID-19 para seguir creciendo entre los hondureños y destruyendo muchas vidas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 2 de julio de 2020.

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