JOH: Ningún país del mundo ha hecho lo que Honduras logró en poco tiempo en materia de seguridad

septiembre 15, 2021

Tegucigalpa, Honduras

«Ningún otro país del mundo hizo lo que hicimos» para mejorar la seguridad de la población, manifestó este miércoles el presidente Juan Orlando Hernández durante los actos de Izada de la Bandera y Lectura del Acta de Independencia, en el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), acto que marcó el inició de la celebración del Bicentenario de Independencia.



Después de vivir varios años de barbarie, Honduras es hoy un país de relativa paz con un índice de homicidios que bajó de 86 hasta 38 por cada 100.000 habitantes y cuyas autoridades desarticularon todos los carteles de la droga y siguen trabajando sin descanso para darle seguridad al territorio y a la población, expuso Hernández.

«Somos personas de paz, que solo anhelamos que nuestras fronteras y nuestros límites sean zonas de paz y desarrollo social y económico», aseveró.

Legado de coraje

Hernández destacó que «en este 15 de septiembre conmemoramos 200 años de esa gran gesta histórica, que significó un antes y un después para nuestros pueblos».

Añadió que ese anhelo de vivir libres, soberanos e independientes fue posible gracias al sacrificio de hombres y mujeres valientes que soñaron con una Centroamérica dueña y constructora de su propio destino, y con hombres y mujeres que heredaron un legado de coraje, de valentía, amor patrio, libertad y justicia.

El mandatario también resaltó que, si bien han pasado 200 años, hoy más que nunca ese sueño de una Centroamérica fuerte, próspera, unida, de oportunidades para todos y democrática, sigue vigente entre los que aman a una región bendecida.

El titular del Ejecutivo enfatizó que «tienen en este ciudadano y centroamericano, Juan Orlando Hernández, a una persona convencida de la necesaria integración económica, política y social de nuestros pueblos, y que cree firmemente en el camino correcto por el cual debemos transitar».

«Soy un integracionista por vocación y convicción -añadió-, y creo que unidos como hermanos somos más fuertes y somos invencibles.

Consideró que hoy más que nunca se debe avanzar en la construcción gradual y progresiva de la Unión Centroamericana por la que tanto luchó y dio su vida el general Francisco Morazán.

Centroamérica debe ser una zona de paz y desarrollo con equidad, en la que cada ciudadano pueda vivir seguro, con prosperidad, con empleos, con emprendimientos, e ingresos dignos que le garanticen alimentos, salud y educación de calidad, remarcó Hernández.

El gobernante afirmó que Honduras debe estar en los ojos del mundo, en los intereses de los inversionistas, por su privilegiada posición geográfica en medio de dos océanos, por sus riquezas y bellezas naturales, y por la laboriosidad de su gente.

Destacó  que Centroamérica es una región bendecida por Dios, que ha vivido épocas oscuras, y muy oscuras, por la indolencia de quienes fueron electos para hacer un cambio positivo, pero se olvidaron de su gente y de la responsabilidad heredada de los próceres, de luchar hasta la muerte para alcanzar el bienestar de la población.

El presidente Hernández señaló que ante la magnitud de los problemas muchos voltearon la mirada hacia otro lado, ofrecieron soluciones temporales, pero nunca se atrevieron a atacar de raíz los problemas, sin importarles el dolor que eso provocaría a la población.

«Combatir estos males que agobian a nuestros pueblos requiere de valentía, no es una tarea para los cobardes», dijo Hernández.

Un país con relativa paz

Hernández rememoró que «hace casi 8 años recibimos un país que iba camino al despeñadero. Estábamos a punto de convertirnos en un Estado fallido, y en un Estado controlado por el mundo criminal».

También recordó que Honduras fue allá por el año 2011 el país más violento del mundo, con 86 muertes por cada 100.000 habitantes, y las ciudades de Tegucigalpa y San Pedro Sula eran las más peligrosas del planeta.

Sin embargo, recordó que él comenzó a tomar medidas desde que «estábamos en el Congreso Nacional, aprobando decenas de leyes y medidas anticrimen».

«El año pasado, 8 años después de esa barbarie que vivíamos, tenemos un país con relativa paz, con un registro de 38 muertes por cada 100.000 habitantes al cierre de 2020», indicó.

El presidente de la República destacó que se desarticularon todos los cárteles de la droga que operaban en el país, se destruyeron narcopistas y narcolaboratorios, se entregó en extradición a todos los cabecillas, otros se entregaron, y otros guardan prisión en Honduras.

A lo anterior se debe añadir que se redujo a casi cero el tráfico de drogas por el territorio hondureño, y entre los países del sur y los del norte, pero se sigue trabajando todos los días sin descanso para combatir ese flagelo.

Hernández aseguró que «ningún otro país del mundo hizo lo que hicimos, gracias el apoyo y cooperación de los países que reconocieron su responsabilidad compartida, aunque diferenciada, gracias a hombres y mujeres que dieron todo por Honduras».

 

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