Insubordinación policial

junio 20, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los acontecimientos ocurridos en los últimos días han afectado a varios sectores, y uno de estos, indudablemente, es la policía, que con todas sus ramas se ha multiplicado a fondo para mantener el orden en el país y garantizar la seguridad de la vida de los ciudadanos y sus bienes. Pero, por muy extenuante que resulte para los policías, realizar jornadas tras jornadas de apaciguamiento social con los sectores antisociales que se mezclan en las manifestaciones convocadas por el gremio médico, no se justifica que una de sus unidades, reaccione insubordinándose bajo el pretexto de exigir que se les cumplan sus derechos laborales.



La Policía Nacional, como entidad de trascendencia en el complejo ámbito de la seguridad, es una institución que debe ser salvaguardada y protegida por toda la sociedad de la nación hondureña, porque de ella depende la seguridad ciudadana y la salvaguarda de nuestros bienes. Puede llegar un momento en que la ciudadanía tenga más dudas que confianza en la policía, por asuntos que todos conocemos, porque desgraciadamente muchos de sus elementos tomando el camino equivocado tranzaron relaciones inconcebibles con elementos del mundo delictivo. La sociedad entonces urgió por un proceso de depuración policial que las autoridades encargaron a una comisión especial, que ha realizado un trabajo aceptable con un margen de equivocación propio de una tarea tan excepcional, que va mucho más allá que cuando se separan las naranjas maleadas de las naranjas buenas.

Los ciudadanos comunes hemos creído y confiado que el trabajo de esta comisión ha dejado resultados bien vistos por un lado, pero rechazado rotundamente por el sector policial retirado, lo cual es natural. Y en este contexto, también entendemos que el trabajo de la comisión depuradora no ha concluido, y que la policía sigue expuesta al ojo escrutador de esta comisión. Todo esto fermenta un caldo de desconcierto y descontento en  ciertos sectores de la policía, pero no en todo el cuerpo policial por supuesto.

Rebelarse en forma insubordinada no es la mejor forma de protestar para los policías, porque para los insubordinados es exponer su futuro como profesionales del orden público, a la vez que constituye una mancha oscura en su expediente personal que será un obstáculo grave para emplearse en cualquier lugar, de aquí en adelante. La insubordinación en cualquier estamento policial o militar es un delito tipificado, pero cuando esta falta es agravada por alentar acciones de provocadores y autores de hechos vandálicos, la situación se complica más para todos los insubordinados.

En primer lugar, su futuro policial queda truncado porque a la autoridad de la institución no le queda otro camino que aplicar las leyes policiales y las leyes generales de la República. Este es un punto en que los policías insubordinados deben reflexionar, porque aunque ya no piensen continuar perteneciendo a la institución, su futuro como jefes de familia quedará muy limitado. Y en este sentido, quienes los han mal aconsejado para que reivindiquen sus derechos de una manera  igual a como lo hacen los grupos antisociales, es porque los quieren llevar de una vez por todas a que abandonen el lado de la ley, en el que se han mantenido prestigiándose ellos y sus familias. Y convertirlos, después de orientarlos a que se insubordinen de la manera tan triste y lamentable como lo han hecho, en  nuevos miembros del conglomerado antisocial del país.

Tomar esta decisión penosa, que les borra su trayectoria policial, será muy gravosa para sus familiares, mucho de ellos hasta ahora se habrán sentido orgullosos de ser familiares de un policía, de un guardián del orden público que a la vez vela por la seguridad de la vida y los bienes de la ciudadanía. Pero, seguramente, muchos ciudadanos ya no tendrán a partir de ahora el mismo concepto de ellos, porque aunque por el momento se habla de manera general de policías rebeldes, que propiamente son insubordinados, pronto los periódicos darán a conocer los nombres de cada uno de ellos.

Así que, desafortunadamente, por su condición policial, para desdicha de sus familiares y de ellos mismos como ciudadanos, esta actitud de insubordinación tendrá un costo, una factura que establece como precio la terminación de la carrera policial en forma no honrosa. Porque la policía tiene una ley que garantiza los derechos laborales de los agentes de fuerzas especiales, que ha sido muy bien explicada por el alto mando de la Secretaría de Seguridad, y no es consecuente hacer peticiones fuera de este contexto aduciendo que se tiene una carga excesiva de trabajo, porque como en toda profesión, en la policía hay compensaciones entre los tiempos tranquilos y los períodos calientes.

Esto deberá quedar como precedente en la institución policial, que aun con los lamentables hechos de insubordinación en que cayeron varios de sus agentes, debe mantenerse erguida, prestando el inigualable servicio para el qué fue creada: VELAR POR LA SEGURIDAD DE LOS CIUDADANOS Y SALVAGUARDA DE SUS BIENES.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 20 de junio de 2019.

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