Inconsecuencias e intransigencias… ¡no!

marzo 20, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Hay actitudes que resultan más infecciosas que las mismas bacterias y los virus, especialmente cuando el país está afrontando una situación crítica por la grave pandemia que se empieza a sentir con consecuencias severas. No es el momento para que ningún sector, aprovechándose de las circunstancias eleve peticiones de incrementos y derechos. Amenazar con paralizar el transporte en medio del avance de la pandemia es algo delirantemente oportunista que solo podría caber en las mentes más aprovechadas en los momentos angustiosos.



Si hubiera incumplimiento del sector oficial, los empresarios del transporte deben buscar un canal de reclamación y diálogo, porque su voz altanera de amenazar con un paro la próxima semana, retumba como una alianza infecciosa confabulada con el coronavirus para hacer más daño a los beneficiarios comunes que son las personas que compran los diferentes artículos que transportan.

Intransigencias de este tipo, de un determinado sector, en estos momentos cuando el país entero se enfrenta a una crisis de salud de proporciones desconocidas, merecen la condena y la repulsa general. Los transportistas de carga demuestran no estar dispuestos a remar en la misma dirección que el resto de la nación y que su interés es eminentemente comercial, una posición inmoral desde todo punto de vista.

Es totalmente intolerable que mientras la congoja atenaza a los hondureños vengan los empresarios del transporte a amenazar con un paro, que aunque se trate de una presión contra las autoridades para obtener sus conquistas económicas, no es el momento para usarlo como bandera de lucha.

El gobierno por su parte, debe proceder a establecer orden en los días que permita el reabastecimiento. La experiencia de ayer dejó lecciones, debe hacerse un calendario ya sea por orden alfabético o por año de nacimiento, o mediante la referencia más conveniente, para que la gente salga por días a reabastecerse de alimentos y medicinas, otro tanto para combustible que estando en cuarentena y en un toque de queda, es casi nada lo que se necesita.

Ayer había cuando menos cerca de un millón de personas en las calles, y con semejante aglomeración, porque la gente se desespera y cree indebidamente que al no comprar se morirá de hambre, resultará imposible detener la propagación del virus.

En otros países los supermercados aceptan que sus clientes les envíen la lista de productos, donde un empleado del supermercado la preparara para que la persona pase a recoger su provisión a un lugar del negocio sin tener que hacer aglomeraciones humanas.

La presencia de vendedores ambulantes en las calles de las ciudades debe solucionarse, porque la gente de bajos recursos busca siempre los lugares donde comprar más barato y de persona en persona se va formando el grupo hasta romper con la advertencia que prohíbe las aglomeraciones.

Estamos de acuerdo en que a las autoridades les toca vivir una presión muy fuerte estos días, más si quieren mantener el liderazgo nacional que es algo fundamental en estos momentos de crisis, los funcionarios no deben perder ni la calma ni la tranquilidad. Ayer vimos al ministro de COPECO discutir en plena vía pública con policías militares. Quién sabe que originó el altercado, pero el ministro de COPECO no parecía un funcionario razonable, alegando en plena calle con policías y soldados.

El Presidente de la República no debe ser el punto de discordia como para que un funcionario público amenace a agentes del orden con reportarlos al Presidente porque no le obedecieron o cree que lo irrespetaron. En la calle los policías y militares, por jerarquía no reconocen la autoridad de un funcionario civil.

En fin, vivir estos tiempos de pandemia nos obliga a aprender de todos, porque el sentido común está tan bien distribuido entre las personas, que es mucho más lo que podemos aprender que lo que podemos enseñar.

Esta mañana mirábamos un mensaje del Padre Víctor Ruíz, muy aleccionador, recordando a los fieles y ciudadanos en general, que hoy más que nunca los ciudadanos debemos mantener la voluntad de acatar las disposiciones de las autoridades. Esto es imprescindible para mantener la calma y la tranquilidad en el país. El gobierno necesita tranquilidad, porque la apremiante situación provocada por la pandemia, le obliga a tomar una serie de medidas de orden sanitario y económico. Medidas que ayuden a salvar vidas, a la vez que mantener a flote la economía nacional, que puede irse a pique si una buena cantidad de empresas grandes, medianas y pequeñas, tengan que cerrar sus actividades al no tener capacidad económica para resistir la crisis. Por todo esto es que las presiones y chantajes en este instante son totalmente intolerables e inaceptables.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 20 de marzo de 2020.

 

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