Ideas para evitar un año académico fallido

agosto 25, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando ya llevamos sobre siete meses del año académico del sistema educativo público, de los cuales se han perdido cinco meses de clases, no vemos en la Secretaría de Educación un asomo creativo para salvar el año académico de más de un millón de niños de las escuelas públicas, siendo el único gesto vivo el de oponerse a una promoción automática de los niños al siguiente año escolar, lo cual no es lo mejor por las razones que ya hemos explicado, pero TAMPOCO vemos que el Ministro de Educación tome la iniciativa para conversar con los expertos en el tema educativo, para que sean ellos los que aporten ideas para salvar el año escolar. A estas alturas, el ministro Arnaldo Bueso ya hubiera concitado una reunión tanto con los expertos educativos como sanitarios para hacer que el 2020 no sea un año perdido para nuestros niños y para Honduras.



Es necesario que la Secretaría de Educación fije parámetros unificados para todas las escuelas públicas del país, tomando en cuenta aspectos como la distancia que debe ocupar cada niño en la escuela, si es que volveremos a las clases presenciales, porque en forma virtual por internet los niños del sector público en su mayoría no tienen esa facilidad y se quedarían fuera del alcance de esa herramienta si las autoridades educativas escogieran ese modelo para las escuelas públicas. Ya en EEUU, Europa y algunos países de América del Sur, se está hablando de dejar un espacio de cuatro metros cuadrados por niño, por lo tanto en Honduras la Secretaría de Educación ya debería de estar manejando esta idea. También, educar a los padres de familia para enseñarles cómo llevar a los niños a la escuela, porque los padres deben enseñarle a sus hijos que no podrán andar juntos con sus compañeritos en la escuela, adiestrarlos para que anden separados, algo que desde ya los padres deben estar enseñando a sus hijos.

Hay que adiestrar a las asociaciones de padres de familia de los centros escolares, que deberán jugar un papel importante cuando se decida reabrir las escuelas con clases presenciales, a las que asisten niños con alguna patología crónica que son más vulnerables de llegar a contagiarse. En cada escuela pública la Secretaría de Educación debe contribuir a que funcione un pequeño triaje, donde profesores con experiencia en acciones auxiliares a manera de paramédicos, se capaciten para tomarles a los niños la temperatura, la presión, detectarles si tienen algún malestar que sea síntoma de contagio. Es decir, el profesor debe tener principios auxiliares paramédicos, no tiene que ser un médico ni siquiera enfermero, tan solo debe capacitarse para aprender nociones elementales de pediatría y educación sanitaria que le permitan aplicar medidas preventivas.

Es obvio que el profesorado de las escuelas públicas es el llamado a realizar estas funciones, previamente adiestrados para evitar contagios entre niños y entre niños y profesores. Hay que evaluar a los niños, según el sector del que procedan, tanto en el aspecto sanitario como en el educativo. Saber si en sus casas alguien de la familia ha estado contagiado, y en el aspecto educativo, la evaluación es indispensable para saber cómo quedó el niño hasta la última semana que recibió clases. Por todo esto es inadmisible promocionar en forma automática a los niños al siguiente año escolar. Sobre todo esto ya debería estar trabajando la Secretaría de Educación, porque el asunto no es conformarse con decir que las escuelas estarán cerradas hasta el 31 de diciembre, es de trabajar para buscar una salida al año escolar tratando por todos los medios de evitar que sea un año fallido.

Me parece que una vez que las autoridades educativas decidan reabrir el año escolar, lo primero que debería hacerse es una prueba de tipo formativa para ver el estado de los niños, si en sus casas los mayores se tomaron algún tiempo para acompañarlos en repasos o en lecturas, y si hubo algún trabajo de aprendizaje en el hogar. La Secretaría de Educación no debe conformarse con los programas que están transmitiendo los canales de televisión y las emisoras de radio, estos transmiten conocimientos dispersos pero hay que ser conscientes que ese es un modelo a la antigua, pero que también deben evaluarse para saber si los alumnos han adquirido los conocimientos pertinentes o si por el contrario ha sido un ensayo infructuoso, que sería pérdida de recursos y de tiempo.

Es un trabajo titánico el que debe hacerse, pero debe intentarse de inmediato para no dejar el año perdido en estos últimos cuatro meses, a los cuales deberían agregarse los primeros dos meses del próximo año, para tratar de recomponer el proceso de enseñanza de un año. Desde luego que estas solo son ideas para evitar un año académico fallido.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 25 de agosto de 2020.

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