Horas decisivas

mayo 27, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Son horas decisivas para Honduras. La convocatoria a elecciones para el 28 de noviembre es el paso fundamental para garantizar la alternancia en el ejercicio del poder, y si quienes aún creen en la democracia no unen fuerzas para llegar a esa fecha, en que la mayoría de los hondureños con nuestro voto elegiremos a un nuevo Presidente, a 128 diputados y 298 alcaldes, podemos cederles en bandeja de plata a los que están ansiosos por descuartizarla, el espacio que necesitan para torpedearla y destruirla. En estas horas finales del día clave, los partidos agotarán la última posibilidad de acordar una alianza, y aunque no se ha visto un escenario propicio para la concertación de fuerzas de partidos distintos, en política como bien lo decía el primer ministro británico Winston Churchill, «hasta el último minuto tiene sesenta segundos» en clara alusión a que nunca es tarde para lograr un objetivo.



Lo que hemos visto estos días con bastante extrañeza es la carencia de madurez para tomar decisiones cruciales en partidos que acaban de emerger, y en otros que ya tienen barba en abundancia y que basan su sobrevivencia política en el oportunismo de colgarse de los tirantes de un partido grande o de un líder que tiene respaldo, para poder cruzar el río sin peligro de ahogarse. Un partido nuevo como Nueva Ruta, cuyo máximo líder, Esdras López, ha hecho un notable esfuerzo por constituir una fuerza política distante de los tradicionales, al llegar al momento donde las papas queman, aceptar alianza por razones de no contar quizás con los cuadros necesarios para atender el mínimo de mesas que le exige la Ley Electoral, no le abona en nada a su futuro. La dirigencia de Nueva Ruta tiene que hacer el último gran esfuerzo para conformar esos cuadros, porque de eso depende que pueda establecer un futuro donde se vislumbre como un partido que sea opción competitiva en el campo electoral. Agarrarse de las enaguas de Salvador Nasralla en la primera contienda en que participa, le restaría enormemente a este nuevo partido, por lo que, como todo partido nuevo que sale al campo electoral en busca de identidad, si quiere ilusionar a los ciudadanos lo peor que puede hacer es caminar atrás de la sombra de un líder indeciso que cuando dice una cosa, luego se desdice y hace otra.

Para todos los hondureños son horas decisivas, lo que debemos procurar es no cometer los mismos errores, no hacer las cosas al revés de cómo deben hacerse. Honduras ya tiene una nueva Ley Electoral, que no es una ley monedita de oro que les cae bien a todos, pero es un instrumento legal aprobado por los tres partidos mayoritarios del país y aunque los partidos minoritarios disientan con su contenido, en política los acuerdos siempre giran alrededor de las grades fuerzas mayoritarias, es así en todos los países del planeta. Igual sucede con los pataleos que protagonizan los partidos minoritarios, que se vuelven desafiantes cuando no les dan todo lo que piden.

La aprobación de la Ley Electoral esta vez tuvo la convergencia de los tres partidos mayoritarios que representan cada uno un pensamiento distinto: el PN sigue firme en su reducto conservador, es un partido cuya masa electoral por naturaleza es dura, acostumbrada a seguir las directrices en línea que emanan de un liderazgo visible. Así fue desde la época del General Carías, pasando por el zuniguismo, el callejismo hasta llegar la actual época de JOH. El PL es el más díscolo de los partidos, porque siguiendo la línea del liberalismo este partido es toda una plenitud de libertades donde todos quieren opinar y todos quieren mandar, por lo que vive en medio de una permanente desbandada. Y LIBRE, que es la expresión supuesta de una izquierda que alega ser la inmortalidad de la honradez, vive escondiendo la cabeza como el avestruz después de que varios de sus líderes cometieran los más desastrosos actos inmorales, hartamente conocidos.

Quedan varios partidos minoritarios, todos probados en pasadas contiendas electorales en las que su caudal fue bastante escaso. El resultado más dubitativo entre todos fue el de Alianza Patriótica, puesto que al llevar el sobre nombre de alianza, no son pocos los que creen que en las elecciones pasadas muchos electores confundieron este nombre con el de la Alianza Nasralla-LIBRE, poniendo el voto confundido creyendo que Alianza Patriótica era lo mismo que la alianza LIBRE-Nasralla. Esta vez, la Alianza Patriótica tendrá que probarse si tiene respaldo. El PINU, que es un partido en franca extinción, no aguanta una contienda por sí solo, su desesperación es engancharse de un grande y si Nasralla no participa, cosa que es todo un acertijo, el PINU tiende a esfumarse.

Entre todos los partidos minoritarios, Nueva Ruta es el que sale a probarse por primera vez, pero para buscar su identidad tiene que demostrar que todo el esfuerzo que le hemos visto a su fundador ha ganado respaldo en diversos sectores de la ciudadanía. Se abre a partir de este viernes 28 de mayo un período no muy largo para la celebración de las elecciones, pero una vez hecha la convocatoria por parte del CNE los hondureños podemos respirar tranquilos, porque de la misma manera que una casa comienza a construirse por los cimientos, la convocatoria a elecciones es la plataforma sólida que determina la consolidación del sistema democrático. Porque la convocatoria a elecciones es el punto de partida de la alternancia del ejercicio del poder.

Lo demás, el temor a un fracaso político que puedan tener los dirigentes de los partidos minoritarios es algo que solo su poder de convocatoria puede contrarrestar. A lo que no se deben acostumbrar los partidos minoritarios es a querer vivir agarrado de la mano de un partido grande.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 27 de mayo de 2021.

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