Hondureños universales

octubre 3, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



En la memoria histórica universal, los hondureños más citados como referentes son Francisco Morazán y José Cecilio del Valle. De todos los próceres de la independencia hay figuras intachables como José Trinidad Cabañas, a los cuales hay que honrar haciéndolos inmarcesibles en la mente de las futuras generaciones. Si hablamos de valores hondureños, Morazán, el sabio Valle y José Trinidad Cabañas son tres memorables figuras que aportaron su contingente y su valor en las gestas que consumaron la formación inicial de Honduras como República. Con el argumento de que son verdaderos valores hondureños, en el sistema educativo nacional se deberían contemplar cátedras obligatorias sobre la vida estas tres figuras, pero hasta hace poco en las asignaturas de Historia y Estudios Sociales apenas conocíamos las escuetas biografías de Morazán, de Valle y de Cabañas.

Por desgracia, Morazán no escribió la mayor parte de su pensamiento que fue muy valioso en su tiempo y que trasladado a estos tiempos constituye un hermoso legado. El Manifiesto de David y su Testamento son verdaderas joyas de pensamiento con los que parte la memoria histórica de nuestro país, que infortunadamente nuestras autoridades en todas las épocas no le dieron la transmisión que ameritaba a las diversas generaciones. Crecimos conociendo muy poco, apenas lo elemental de Francisco Morazán. Se nos enseñó más sobre su trayectoria como un gran estratega militar, pero hay documentos registrados en los archivos que contienen expresiones contundentes de Morazán, que están archivadas en universidades del extranjero y que los hondureños casi desconocemos.

Hace poco el poeta historiador Rolando Kattán me explicaba que en varias universidades de Estados Unidos hay registros valiosos de los grandes hombres hondureños como Francisco Morazán, los que deben ser del conocimiento de nuestra nación, pero por circunstancias desconocidas toda esta valiosa documentación está archivada en el extranjero.

Hoy nos detenemos más en la figura de Francisco Morazán por conmemorarse la fecha de su aniversario natal, pero es inexcusable no detenerse para reconocer que José Cecilio del Valle, quizás el hondureño más ilustre de su tiempo, fue el compatriota que mejor entendió en su momento la suerte que correría Honduras una vez conquistada su independencia de España. Los detractores, que hay en todos los tiempos, han intentado vilipendiar a Valle, pero investigadores nacionales como Matías Fúnez (QEPD) se encargaron de iluminar la trayectoria histórica de Valle. Que no solo es célebre por ser el redactor del Acta de Independencia, sino por ser el hondureño que más experiencia cosechó con figuras internacionales de su época, que reconocieron en José Cecilio del Valle, un ciudadano estudioso, con un caudal de conocimientos que le abonaron para cultivar una sabiduría propia de las personas que se alimentan con la ilustración que da la lectura y el estudio.

Jose Trinidad Cabañas fue un ciudadano ejemplar por su honradez, un virtuoso por su comportamiento ciudadano intachable, demostrado en su conducta que narran los documentos históricos que lo ubican como un caballero, sin tacha y con un valor admirable.

Los tres, Francisco Morazán, José Cecilio del Valle y José Trinidad Cabañas son verdaderos valores que enorgullecen nuestra historia. A ellos debemos honrarlos manteniéndolos en forma permanente en nuestra memoria, estudiando su trayectoria en los momentos que les tocó vivir, porque de esta forma es como una nación construye nuestra memoria histórica.

Hay que dedicar más tiempo a revisar las actas históricas para buscar las páginas gloriosas de estas y otras figuras relevantes, para eliminar de ellas los prejuicios y vilipendios conque los detractores de todos los tiempos han pretendido deshonrarlos y desfigurarlos como valores históricos de nuestro país. Este trabajo corresponde a los historiadores e investigadores históricos como Juan Ramón Martínez y otros distinguidos intelectuales hondureños que se han quemado las pestañas, leyendo legajos de documentos donde está escrita gran parte de la historia de Honduras.

El general Francisco Morazán es el hondureño más universal, sin duda alguna, como se puede apreciar en juicios de valores emitidos por intelectuales de otros países. Decir para el caso que suprimir el nombre de Morazán es suprimir la historia de Centroamérica no es una exageración, porque fue Morazán el paladín que sacrificó su vida en aras de hacer de Centroamérica una República Federal. Esta ilusión morazánica debería ser un motivo de estudio a nivel universitario.

El poeta chileno Pablo Neruda fue uno de los primeros intelectuales en honrar para la posteridad la figura del gran héroe hondureño, cuando en su célebre poemario titulado CANTO GENERAL, en el poema XXXI, dedicado a Francisco Morazán, estampó una línea que abona a la inmortalidad morazánica: ¡ALTA ES LA NOCHE Y MORAZÁN VIGILA!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 3 de octubre de 2018.

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