Hondureños gilipollas

junio 10, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Resulta una extravagancia mental oponerse a la apertura de grandes empresas que tengan capacidad de generar muchos puestos de trabajo, que son una necesidad real para miles de compatriotas, y que venimos invocando como la única forma de resolver el grave problema del desempleo, en una economía como la nuestra que no crece por una serie de factores, entre ellos la poca inversión pública y la escasa capacidad de crecimiento del sector empresarial hondureño. ¿Cómo queremos resolver el grave problema del desempleo, que es la fuente que alimenta el deseo de emigrar de muchos hondureños, ante la falta de plazas de trabajo?



La campaña que se está desarrollando contra las Zonas Especiales, está condimentada con muchas verdades a medias que no son compatibles con la pura verdad, buscando sembrar en la mente de los ciudadanos que cada ZEDE que se establezca al final será un pequeño país, con su propio reinado, hasta con capacidad para independizarse, lo cual es una exageración llena de truculencia, porque si un imperio habrá en este régimen de desarrollo empresarial es el respeto a la inversión en base a un blindaje legal que garantice y brinde seguridad al inversionista.

Extraña que la cúspide del sector empresarial sea la que abandere los ataques a las zonas especiales de desarrollo, porque nadie mejor que la élite de nuestros empresarios para entender la gravedad del desempleo, porque ya no depende de la voluntad y del entusiasmo de los empresarios hondureños ni del gobierno como empleador, poder generar los miles de  puestos de trabajo que se necesitan para ganarle la batalla al desempleo. El sector empresarial hondureño no puede ocultar su debilidad, producto de la estrechez de nuestra economía, porque igual que todos los sectores que convergen alrededor de la economía, como si padeciera de un tipo de anemia, no demuestra fuerzas para invertir y crecer más. Sin nuevas inversiones la economía permanece estática, sin tener movimientos, sin alcanzar nuevas expectativas, al final no hay forma de generar nuevas plazas de trabajo. Con excepción de la maquila que con cierta frecuencia alumbra la oscuridad de la desesperanza y ofrece luces positivas, como el crecimiento que anunciara esta semana un alto ejecutivo de una renombrada marca de tenis.

Hay que ser un tontiloco para oponerse a las inversiones de gran nivel que son las que pueden crear, igual que las maquilas, fuentes de trabajo por millar para enfrentar el desempleo. Ninguna argumentación jurídica es creíble cuando se libra una guerra contra las zonas especiales de desarrollo que surgen como la solución al desempleo. Los análisis que hacen ciertos abogados del COHEP para esgrimir interpretaciones legales para oponerse a proyectos de gran dimensión como las ZEDE, carecen de credibilidad, porque desde en el ancho mundo de la interpretación que existe en el campo de las leyes, hay abogados que son expertos para encontrar fundamentos para oponerse a todo. Por eso Nietzsche en su «Ensayo sobre la verdad y la mentira» sostuvo una reflexión que es muy cierta y valedera: «no que me hayas mentido, lo que me aterra es que ya no pueda creerte».

Bajo ningún fundamento un sector puede negarse a que se den facilidades legales a los inversionistas extranjeros para que traigan sus capitales a invertir en nuestro país. En el Estado de Delaware en EEUU, al que muchos califican de «paraíso fiscal» las leyes permiten registrar una empresa en menos de dos horas. Por cierto, Delaware es el Estado cuna del Presidente de EEUU, Joe Biden.

Tendríamos que ser un país de gilipollas para creer que los inversionistas de gran tamaño aterricen en Honduras sin que se les brinde un régimen de protección y seguridad jurídica, y en todos los demás aspectos, a exponer su capital en una incertidumbre que es lo que prevalece en el resto del clima nacional. Resulta divertido que sean los dirigentes del COHEP los que se metan en un círculo de zampabollos a oponerse a las ZEDE, sabiendo que la mayoría de las empresas hondureñas, aunque quisieran, no tienen capacidad para expandirse y crecer para abrir más oportunidades de empleo. Ningún grupo empresarial hondureño, por sí solo, tiene capacidad para permitirse satisfactorios niveles de crecimiento económico. Por lo menos, no lo suficiente para romper los efectos de la estrechez que agobian y cercan la economía, por lo que Honduras se mantiene girando en un círculo vicioso que solo pueden romper los inversionistas de alto nivel, que tienen suficiente capital para invertir en zonas especiales de desarrollo.

La mentira acomodada con subterfugios legales para oponerse a una inversión grande, que es la que se necesita en Honduras, corrompe el debate inherente a la necesidad de crear fuentes con capacidad para generar miles de puestos de trabajo. Honduras no gana, en cambio los desempleados que imploran por un puesto de trabajo pierden, cuando se exponen los argumentos legales más baratos para hacerle la guerra a las zonas de desarrollo, que se ha probado en otros países, son la solución para crear empleo en forma masiva.

¿Es deshonesto propiciar las fuentes de empleo masivo en Honduras? Hay que preguntarles, para saber qué piensan, a los miles de compatriotas que todos los días buscan un puesto de trabajo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 10 de junio de 2021.

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