Honduras siempre será nuestra casa

octubre 25, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Es probable que haya hondureños que sientan más por sus propios intereses y que antepongan su futuro político por encima de Honduras, y crean que mientras el país no les ofrezca la posibilidad de cumplir sus máximos propósitos, no vale la pena poner la espalda ni mucho menos dar la cara por esta Patria que no les pone una alfombra roja para acceder al poder. Este es el pensamiento de aquellos políticos que creen que nacieron ungidos para llegar a la estancia suprema del país, en el que han vivido pergeñando el objetivo de llegar al poder, el que convirtieron en su destino.



Hay pensamientos desprendidos y hay pensamientos mezquinos; durante mi carrera periodística de más de 50 años me he encontrado con ambos, los he visto desplazarse por las diversas avenidas, los primeros sembrando y cultivando buenas acciones que han fructificado en beneficio de Honduras. Conocí hace años a Sor María Rosa empeñada a rescatar niños en situación de abandono y ofrecer a madres solteras la oportunidad de tener un lugar donde criar a sus niños, miles de ellos hoy convertidos en profesionales al servicio de Honduras y de su familia. Más tarde conocí a don José Rafael Ferrari, en la gran cruzada de amor que es Teletón, con el buen propósito de construir centros de rehabilitación para atender a una población de más de 800 mil personas con algún tipo de discapacidad física. Aunque hay muchos casos más de ciudadanos desprendidos, cito dos muy reconocidos, don Rafael Ferrari que cerró su ciclo en la vida y Sor María Rosa, que a una edad avanzada sigue con el espíritu luchador por ayudar a los niños.

Infortunadamente, en mi vida he conocido mucho más pensamientos mezquinos, aquellas personas que no le aportan un céntimo de contribución a ninguna causa social porque parece que fueron hechos con alma de acero para no tener ninguna sensibilidad frente al prójimo. Son especialmente expertos en darle la espalda a Honduras en los momentos difíciles, porque nacieron orientados a criticarlo todo, porque a lo mejor alguien los indujo a creer que después de ellos no hay nadie más y terminaron por creérselo.

No admiten que a pesar de todo Honduras ha avanzado, aun en medio de los graves problemas que no podemos tapar con un dedo, no siendo una sociedad perfecta ni estando estrechamente unidos como sería lo ideal, pero sobre todo en estas últimas décadas, cuando Honduras ha avanzado de manera admirable, lo reconocen los que no teniendo porque sudar calenturas de uno u otro lado, viniendo del exterior, expresan que Honduras está trabajando por consolidar una democracia fuerte, en la que resta por establecer las redes de cooperación interna para crear una nueva cultura que nos permita perfeccionar un nuevo carácter a los hondureños, el de sentirnos orgullosos de nuestro país, sentir que Honduras es nuestra casa.

Es difícil pensar que alguien le quiera prender fuego a la casa donde vive, salvo que sea un enajenado mental, que abandonado por la razón vea su casa como algo despreciable, en todo caso habrá motivo suficiente para excusarlo y darle la atención adecuada y las medicinas necesarias para hacerlo volver a la razón, y hacerle ver que nuestra casa más importante que es Honduras, es digna de ser cuidada con esmero, respetada por todos quienes vivimos en ella y de ser posible, glorificada con orgullo, porque quienes hemos nacido y vivido en nuestra casa le debemos respeto y consideración.

No se puede vivir mancillando el honor de nuestra casa, como es absolutamente reprochable ir a otros países, arrastrando el honor ciudadano, a exponer de manera visceral sus rencores contra Honduras solo porque no han podido lograr sus ideales de alcanzar el poder político.

Nuestra casa no se merece el maltrato de quienes moramos en ella, quien quiera que se siente menoscabado en sus sueños e ideales, no debe culpar a Honduras; sucede en las mejores familias que por diferentes desencuentros o desavenencias, algunos de sus miembros ocupan los mejores espacios, las salas más confortables, los mejores muebles y la cocina más amplia. Habrá que hacer turno para disfrutar de cada uno de estos enseres, pero porque en la familia haya uno más listo que otros, no hay que sacarse la ira con nuestra casa.

Es difícil ponerse de acuerdo para disfrutar sin egoísmo las bondades que nos ofrece nuestra querida casa que es Honduras; los que no tenemos ambiciones, porque afortunadamente nunca nos ha picado el gusanito de la política, quisiéramos que los demás moradores se comportaran como buenos inquilinos, y se pongan de acuerdo para mejorar las condiciones de nuestra querida casa, que necesita mucha atención y cuidado para no dejar que se desmejore y llegue al peligro de destartalarse y caerse hecha pedazos. Ese es nuestro sueño más acariciado, de buen morador, porque Honduras siempre será nuestra casa.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 25 de octubre de 2019.