Honduras se normaliza tras la crisis posterior a las elecciones

agosto 4, 2018

Las marchas se prolongaron hasta febrero de 2018, pero luego decayeron, a diferencia de lo que está ocurriendo en Nicaragua.

 

 



Tegucigalpa,  Honduras.

Una publicación del diario español ABC retrata cómo el país ha venido superando la crisis posterior a las elecciones generales de 2017.

A continuación el texto íntegro del análisis sobre Honduras:

Antes de que en abril estallaran los disturbios en Nicaragua, en Honduras los manifestantes salieron a las calles durante semanas, en protesta por el presunto fraude en las elecciones presidenciales del 26 de noviembre de 2017.

Las marchas se prolongaron hasta febrero de 2018, pero luego decayeron, a diferencia de lo que está ocurriendo en Nicaragua.

Lea aquí:   Óscar Nájera: “Me voy a presentar al Congreso de Estados Unidos”

A pesar de que muchos en Honduras, incluso partidarios del reelegido Juan Orlando Hernández, del conservador Partido Nacional, creen que efectivamente este se impuso  medio del fraude, la cuestión es que ciudadanos y políticos han acabado aceptando el resultado electoral, como ha ocurrido con la propia Organización de Estados Americanos (OEA), que en su día intentó esclarecer lo ocurrido.

La falta de pruebas definitivas de trampa en los comicios y la constatación de que en Honduras la democracia tiene mejor salud que en Nicaragua, donde rige el nepotismo de la familia Ortega, llevó a la oposición a resignarse a utilizar los cauces parlamentarios para fiscalizar al gobierno.

A muchos electores tampoco pareció importarles la continuidad de Hernández, más allá de desaprobar la manera con que forzó la posibilidad de reelección, algo no previsto en la Constitución: al fin y al cabo su primer mandato fue de cierto éxito en materia de infraestructuras viarias y en la reducción de la elevada tasa de homicidios del país.

El hecho de que la candidatura rival fuera en cierta medida bicéfala –el candidato era el presentador de televisión Salvador Nasralla, pero el principal partido de la coalición de apoyo era el del expresidente Manuel Zelaya– perjudicó la unidad de acción de los opositores.

Tampoco al tercer candidato en discordia, Luis Zelaya, del Partido Liberal, le interesó que Nasralla llegara a presidente y rompiera así el bipartidismo histórico que ha existido en el gobierno de Honduras entre conservadores y liberales.

Ese bipartidismo fue amenazado cuando Manuel Zelaya abandonó el Partido Liberal, tras ser arrojado del poder en 2009 en un golpe contra el Ejecutivo, y creó su propio partido, Libertad y Refundación (Libre).

Narcotráfico y maras

“El país se ha polarizado y eso deja al Partido Liberal en medio; nuestra misi actividad económica del país, este empresario ha sufrido intentos de extorsión por parte de esas bandas, como una gran parte de quienes tienen algún negocio.

La gestión de Juan Orlando Hernández ha sido positiva en la reducción de la violencia. “Ha detenido a diversos capos de la droga y los ha extraditado a Estados Unidos y ha levantado nuevas cárceles de máxima seguridad que parecen estar siendo realmente efectivas. Ha avanzado mucho en poco tiempo.

Ahora viene la tarea más ardua, que es encontrar los rastros del dinero, pues muchos narcotraficantes son ahora personas de negocios orientados a lavar dinero”, refiere el empresario.

Las cifras, desde luego, hablan de una reducción de los homicidios. En 2017 esta se situó en 42.8 homicidios por 100,000 habitantes, frente a los 59 del año anterior o el récord de 86 en 2012, según la Secretaría de Seguridad y Policía Nacional de Honduras. Con los mejores resultados en diez años, San Pedro Sula y Tegucigalpa han salido del ranking de ciudades más violentas del mundo: la ciudad norteña, junto al Caribe, ha bajado del puesto 3 al 26, y la capital del 4 al 35, en la lista de ciudades más peligrosas elaborada por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Social de México.

Corregir la corrupción

La lucha contra la corrupción no puede calificarse de tan exitosa, pero también ha habido progresos. Hace dos años se creó la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih), una iniciativa puesta en marcha por la Organización de Estados Americanos (OEA), a semejanza de la labor que realiza en Guatemala la Cicig, impulsada por la ONU en 2006.

Es poco habitual que haya países que acepten ceder parte de su soberanía en materia de justicia criminal a entidades de naturaleza internacional.

Lo hacen ante la incapacidad de las propias instituciones para hacer frente a sus niveles de corrupción política, y no sin ciertas salvaguardas y limitaciones.

Si la Cicig tiene en Guatemala la potestad para presentar cargos directamente ante los tribunales del país, la Maccih tiene vedada esa vía directa y tiene que dejar que sea la propia Fiscalía hondureña la que asuma la presentación de cargos.

Además, la clase política hondureña en general, y el gobierno en particular, han promovido medidas para quedar menos expuestos ante la Maccih.

De todos modos, expertos consideran positiva la iniciativa, sobre todo porque a pesar de estar en sus comienzos ha podido promover la condena de una docena de funcionarios públicos, entre ellos dos antiguos viceministros y un magistrado del Consejo Judicial (la acción contra la esposa del anterior presidente, sin embargo, se ha topado con mayores obstáculos).

“La corrupción no puede arreglarse de un golpe, porque ir contra muchos políticos a la vez puede derivar en ingobernabilidad, y esa es la mejor receta para que surja un Chávez que acabe con la democracia”, considera el citado empresario, conocedor directo de los máximos dirigentes políticos. “Hay que hacer pagar a los culpables, porque la impunidad daña a las instituciones, pero el proceso de corrección debe llevar su tiempo”, aconseja. (ABC).

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *