Honduras reafirma su salida al Pacífico

octubre 28, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El tratado de reconocimiento de límites entre Honduras y Nicaragua, especialmente en lo que se refiere a los derechos de nuestro país en las aguas afuera del Golfo de Fonseca, tiene una importancia capital para Honduras, porque convierte en jurisprudencia la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que delimitó la frontera terrestre y marítima entre los tres países ribereños del Golfo de Fonseca, Honduras, Nicaragua y El Salvador. La Corte emitió su fallo que es de obligatorio acatamiento por los países que acordaron someter su diferendo al ilustre tribunal, y a la vez manda que las partes involucradas se pongan de acuerdo en la aplicación de la sentencia. En el caso del Golfo de Fonseca, Nicaragua protestó en un principio porque la Corte Internacional al delimitar los límites fronterizos entre Honduras y El Salvador, no incluyó a Nicaragua, partiendo que este último país ya había dirimido su diferendo de fronteras con Honduras. No obstante quedó pendiente que los tres países colindantes se pusieran de acuerdo en cuanto a los respectivos derechos en el Golfo de Fonseca.



Al paso de los años, desde que la Corte de La Haya definió la frontera hondureña-salvadoreña, no se avanzó en la delimitación del Golfo entre los tres países, por falta de voluntad de El Salvador y Nicaragua, especialmente cuando gobernó el FMLN en El Salvador, el que en un momento dado trató de convencer al gobierno de Nicaragua que la delimitación a partir de la bocana del Golfo de Fonseca solo les correspondía a Nicaragua y El Salvador, argumentando la tesis que los derechos de nuestro país solo se referían a las aguas internas del Golfo, estableciendo que los límites de las aguas afuera del Golfo debían demarcarse desde Punta Cosigüina en Nicaragua y La Unión en El Salvador, lo que nos bloquearía la salida a las aguas afuera del Golfo de Fonseca, es decir se nos negaban nuestros derechos naturales en la profundidad del Pacífico.

Incluso El Salvador llegó a pedir la revisión de la sentencia a la Corte de La Haya, pero el máximo tribunal denegó la petición y confirmó el fallo, dejando la resolución con el efecto de cosa juzgada, donde ya no cabe ningún tipo de apelación. Mientras tanto los derecho de Honduras en el Golfo de Fonseca permanecían en el limbo, con El Salvador persistiendo en su intentona de bloquearnos la salida hacia las aguas afuera al Océano Pacífico, para tener un arma para lograr por la fuerza derechos que ya no tiene conforme la sentencia de la Corte de La Haya.

Así que, haber logrado mediante un acuerdo un tratado de reconocimiento de límites con el gobierno de Nicaragua, es un paso histórico logrado por el gobierno de Hernández Alvarado, y una demostración de buena voluntad y hermandad centroamericana del gobierno de Daniel Ortega, porque al firmar el tratado, Nicaragua nos reconoce nuestros derechos desde el Golfo de Fonseca hasta las aguas afuera en el Océano Pacífico, quedándole a El Salvador adherirse como país ribereño a la sentencia de la Corte que le reconoció sus derechos en el Golfo y aguas afuera, sin perjuicio para los otros dos estados colindantes, Honduras y Nicaragua.

Con este acuerdo se pone fin al conflicto, producto del interés sin razón de El Salvador, que junto a Honduras y Nicaragua han explotado las aguas del Golfo de Fonseca bajo el antiguo esquema de la teoría del condominio, mediante la cual los tres países tenían iguales derechos en el Golfo de Fonseca, aunque los roces y fricciones entre particulares y autoridades marítimas han sido frecuentes y causantes de muchos problemas.

A pesar de que el tratado ha sido bautizado nominalmente con el título de «Tratado Bicentenario», acorde a la magna celebración de la independencia de Centroamérica, por efecto de jurisprudencia, en el futuro será denominado TRATADO HERNÁNDEZ- ORTEGA, ya que para efecto jurídico e histórico es obligatorio el registro de los nombres de los gobernantes suscriptores. Para Honduras, este tratado abre las puertas a la consecución de un proyecto majestuoso, porque una vez que se una Amapala a tierra firme, Honduras será la segunda salida del Pacífico al Atlántico. Vendrá un trabajo intenso que corresponderá a los próximos gobernantes, para ofrecer a los países asiáticos, la infraestructura del Canal Seco hondureño, con condiciones favorables para el cruce de mercaderías desde los países de Asia a las ciudades de la costa este de EEUU, donde está el mayor poder adquisitivo del mundo.

Esto representa una mina invaluable para Honduras, que deberá ser administrada con pulcritud, lo que conlleva tener una asesoría internacional que nos oriente a tener una administración rigurosa, mediante una sistematización que impida que la corrupción se adueñe de este gran tesoro que debe servir para el desarrollo de Honduras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 28 de octubre de 2021.

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