Honduras: más vulnerable que nunca al petróleo (VIDEO)

mayo 15, 2018

La escalada del precio del petróleo daña cualquier expectativa de crecimiento. Honduras no está ajena a los fenómenos internacionales que motivan las alzas y que dan rienda suelta a la espiral de la especulación.

REDACCIÓN



Siendo Honduras un país importador de combustibles, debemos poner mucha atención a nuestro entorno para saber por qué lo que sucede en otras latitudes termina castigando de forma severa nuestros bolsillos. Y es que el mercado mundial productor y vendedor de petróleo ha reaccionado con pánico tras el anuncio del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de que su país se retira del acuerdo nuclear firmado con Irán y otras potencias como Alemania, Francia, Reino Unido, China y Rusia. Dicho exabrupto de Trump sirvió para disparar en un 5% los precios internacionales de referencia solamente durante la semana pasada.

Para infortunio nuestro, el aumento del consumo del oro negro, motivado por la recuperación de las principales economías mundiales entre los años 2017 y 2018 ya había disparado su valor en un 40%, llegando hasta los 70 dólares el barril, según registra el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, este precio, el mejor desde 2014, podría llegar hasta los 88 y 90 dólares tan pronto como el próximo año, de seguir los actuales conflictos de Siria, la disputa con Irán y hasta el movimiento de la embajada americana a Jerusalén.

Por otra parte, algo que también deben tomar en cuenta los países importadores de los derivados del petróleo, entre ellos Honduras, es que las alarmas internacionales continuarán disparadas desde ahora y por al menos seis meses más, cuando el Departamento del Tesoro norteamericano comience a limitar la importación del crudo iraní, una decisión que restará más de dos millones de barriles diarios al mayor mercado consumidor del mundo, Estados Unidos, el cual comenzará a consumir solamente su producción interna y por ende, sus propias reservas.

Mientras tanto, la presión geoestratégica continúa a través de la Organización de Países Productores de Petróleo, quien ha afirmado que el exceso global de producción está eliminado gracias a un ajuste de producción realizado desde el año pasado. Suma a esta situación la tragedia de Venezuela, el país con las mayores reservas petrolíferas del mundo, pero cuya compañía, Petróleos de Venezuela (PDVSA), está literalmente en la ruina, apenas logrando extraer unos 1,4 millones de barriles diarios, insuficientes para atender la actual demanda mundial.

Dadas estas previsiones y según estimaciones de firmas internacionales de medición de riesgo, no hay que descartar que el precio del barril de petróleo supere los 100 dólares el próximo año, situación similar a lo vivido en 2012, cuando los hondureños tuvimos que pagar los históricos 100 lempiras con 10 centavos por el galón de la gasolina súper el 9 de abril de 2012, así como el precio récord de 106.32 dólares por barril registrado en la bolsa de valores de Nueva York en septiembre de ese mismo año.

Hay que tener muy en cuenta que la escalada del precio del petróleo daña cualquier expectativa de crecimiento, por lo que nuestra economía no está ajena a estos fenómenos que motivan las alzas y que dan rienda suelta a la espiral de la especulación. Por lo tanto, para no sufrir los embates de la lucha de los titanes productores y vendedores, habrá que tomarse muy en serio que la única solución, como país y como personas, es el ahorro. Entre más conscientes y eficientes seamos, menos afectado resultará nuestro bolsillo. Cuesta entenderlo, porque el combustible es vital en muchas actividades de nuestras vidas, pero no hay de otra. Ser consumidores y no productores es parte de nuestra realidad.

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