Honduras en el futuro

mayo 11, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Cuando dentro de algunos años se revise la historia de Honduras  para explicar cómo fue posible salir de los momentos críticos que hemos vivido en esta década plagada de violencia y corrupción, inevitablemente se tendrá que acudir a las actuaciones de los principales funcionarios que han sido protagonistas clave de los asuntos más conflictivos que sitiaron a la nación, casi poniendo en jaque al país entero, hasta que las instituciones y organismos  se pararon con firmeza, haciendo cumplir la Ley, sin flaquezas y sin “culipandeos”, enfrentando situaciones extremas en que, a veces, los funcionarios se rifaron la vida, algunos amenazados de muerte a cada paso que daban, advirtiéndoles que lo que estaban haciendo, que era perseguir a los autores y dirigentes del crimen organizado, era algo que no  se los iban a perdonar y que caerían a puro balazo.



Cuando llegue el momento de revisar  esta parte de la historia de nuestro país  parecerá estar leyendo una novela del escritor ítalo-estadounidense Mario Puzo, llamado el literato de la mafia, por su inmortal obra El Padrino, que tanta consagración alcanzó al ser  llevada al cine. Quizás para entonces nuestros compatriotas  estén  preparados para entender con naturalidad que lo que recogió  la historia a través de las páginas de los diarios y las revistas serias, no son argumentos inventados, sino facetas reales de la verdadera historia hondureña, donde gracias a la actuación de funcionarios valientes, Honduras pudo salir avante, ganándole la batalla al crimen organizado.

La historia no es banalidad y la parte que estamos viviendo en estos días está llenando muchas páginas de relatos, algunos mal interpretados porque quienes los escriben, o no están preparados para interpretar correctamente lo que está aconteciendo, o porque están guiados  por razones puramente ideológicas, cuando escriben,  buscando distorsionar lo que pasa, colocando las cosas como su mente desequilibrada se los dicta.

Pero hay suficientes relatos escritos con el rigor que exige la seriedad, y frente a las falsedades terminará imponiéndose la verdad de estas décadas, en donde la actuación paladina de los funcionarios valientes como el Fiscal general Oscar Chinchilla, que es uno de los funcionarios que ha salido al frente, actuando  como  corresponde a un alto funcionario responsable que ha sido bastión para desarticular décadas de organización criminal en poco tiempo.

Es indudable que sin el respaldo del presidente de la República, el Fiscal general no hubiera obtenido ni la mitad de los logros que contabiliza la Fiscalía General, porque cuando falta el apoyo del nivel más alto del país, todas las acciones dirigidas a reestablecer el orden y la tranquilidad nacional quedan “inframinimizadas”. El crimen organizado hasta hace tres años era un espesura criminal, que para el común de los hondureños parecía  imposible que el Estado se rebelara contra CAPOS como Los Cachiros, que eran percibidos como personajes intocables por las autoridades y a los cuales jamás alcanzaría el brazo de la Ley.

Solo que para todos estos personajes de novela, muy similares a los de la novela El Padrino de Mario Puzo, la situación les cambió cuando asumió el poder del país un gobernante proveniente de la provincia, al que al principio sus opositores y sus propios amigos, le daban escasas posibilidades de llegar a asumir el poder de la nación. Y cuando lo logró, enfiló todas las baterías de las instituciones para combatir a los capos hondureños y extranjeros del crimen organizado. Y aquí cruzamos la narración de la historia, porque aunque el presidente Hernández hubiera tenido toda la vocación de combatir el crimen organizado, el éxito que habría cosechado no sería impactante si no contara con funcionarios decididos como el Fiscal General y los magistrados del Poder Judicial, que han tenido más que una actuación acertada, una participación verdaderamente histórica, de la que se han escrito  páginas que desde ya constituyen memorias preciosas que el público hondureño de los años futuros sabrá valorar.

Esta parte de la historia que estamos viviendo no se quedará vacía, todo lo contrario, tiene protagonistas que no tienen parangón con otra gente que, habiendo desempeñado los mismos cargos, escurrieron el bulto por temor al peligro de enfrentarse al crimen organizado. Como el riesgo que asume el Fiscal General. Y el propio Presidente Hernández, que cierta vez, antes de pronunciar un discurso en la ONU, llamó al director de un medio de comunicación, para pedirle un favor nada común: que si en algún momento caía abatido por las balas de los elementos del crimen organizado, intercediera ante los medios para que no se mostrara al público televidente y  lectores de los diarios, su cadáver destrozado por los balazos.

El realismo criminal que hoy estamos viviendo cada vez se va reduciendo, en la medida que las instituciones actúan con firmeza, de manera que todo lo que los medios están relatando hoy y que  será nuestra futura  historia, ayudará a entender a nuestros compatriotas del futuro, como fue posible reestablecer la paz y la tranquilidad. Y quizás los hondureños de aquellos tiempos lo califiquen como un éxito de Honduras. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 11 de mayo de 2017.

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