Honduras en el Bicentenario

marzo 4, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La celebración del bicentenario de la Independencia de Centroamérica del Reino de España debe hacerse como el acontecimiento histórico más importante para las naciones del istmo, aunque quizás una no la considere en esa dimensión, tomando en cuenta los antecedentes y las actuales actitudes de no acompañar ningún avance regional, nos referimos a Costa Rica, país que desde los albores de la independencia jugó un papel anti regional que fue determinante en la aniquilación de Francisco Morazán.



Aunque se ha pretendido negar el papel avasallador cultural de España en las cinco parcelas centroamericanas, es oportuno diferenciar los intereses de España en aquellos años que siguieron al descubrimiento, conquista y colonización al momento en que los centroamericanos decidieron escribir su propio destino a partir de 1821. Para entonces, España nos había heredado hermosos legados que nos marcaron en la vida cultural: el idioma más rico en expresiones como es el castellano o idioma español y una gran cantidad de enseñanzas invaluables, además de una religión que es todo un baluarte de valores que hizo que los nativos convertidos a la fe, abandonaran el estado primitivo en el que el irrespeto a la vida y a la propiedad eran la norma para enriquecerse.

La celebración del bicentenario no debe ser un simple acontecimiento rememorativo, porque aunque no constituimos un bloque sólido, los países centroamericanos de manera individual seguimos siendo insignificantes para el resto del mundo, pero cuando se unen para presentarse en los foros y en los bloques internacionales se nos toma en cuenta cuando comparecemos como “Centroamérica”, en un contexto regional que para Europa y EEUU constituimos un capital social digno de ser considerado.

La disgregación actual debilita al istmo, siendo que, Costa Rica prefiere aparecer en solitario en los eventos mundiales, quizás para no cargar con el lastre del atraso social de los cuatro países restantes y aparecer como “la suiza centroamericana” como se han considerado los costarricenses. Y la identificación de Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega con un orden ideológico antidemocrático que se desmarca de los bloques como la OEA, que exigen el cumplimiento de las leyes por encima de los caprichos autoritarios de los dictadores y tiranos.

Así que, llegando a los 200 años de independencia, los centroamericanos debemos celebrar por todo lo alto un aniversario muy especial, aunque nos encuentra atravesando una grave crisis social producto de una pandemia que tiene acorralada a la humanidad entera. Aunque vivimos tiempos tristes, debemos sacar más que hálitos de alegría para celebrar los 200 años de vida independiente, sabiendo que aunque todavía no hemos alcanzado la prosperidad y el desarrollo anhelado por la falta de visión de los dirigentes que al gobernar se han quedado viendo el árbol e incapaces de descubrir el bosque.

En la celebración del bicentenario, el escritor e historiador Juan Ramón Martínez ha jugado un papel extraordinario para motivar a las fuerzas vivas y a los sectores públicos para que se incorporen y colaboren para hacer del bicentenario una grandiosa celebración. Ha sido una verdadera quijotada la de JRM, partiendo que en el nivel oficial por los momentos críticos que atravesamos, no había cabeza para dedicarle tiempo y atención al bicentenario. Pero, todo trabajo tesonero tiene una gran culminación, y hoy las autoridades de gobierno presentaron ante el cuerpo diplomático los frutos de todo este trabajo realizado para poder tener el próximo 15 de septiembre una celebración que esté a la altura del gran acontecimiento que se conmemora.

El bicentenario va de la mano con la democracia, porque el sistema democrático nació igual que, cuando en la mente de los próceres de la independencia, se encendió la llama independentista para constituir una nación fuerte. Si bien el sueño integracionismo de Morazán fue destruido por malos centroamericanos que también acabaron con su vida, en el mundo nos siguen considerando como una sola nación. Por eso casi nunca nos llaman por nombres de países individuales, casi siempre nos identifican con el nombre de Centroamérica. He allí la realidad que nos debe hacer entrar en razón: como países somos insignificantes. En cambio como Centroamérica somos un gran capital social.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 4 de marzo de 2021.

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