Honduras electrocutada

diciembre 12, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cualquier consulta que se haga entre los hondureños, respecto a qué servicio público es el más caro y deficiente, obtiene como respuesta en forma abrumadora que es el de la energía eléctrica. Paradójicamente, siendo la electricidad el más vital entre todos los servicios, con la mayor incidencia en el aparato productivo del país, la empresa responsable de administrar la energía eléctrica resulta aplazada con la calificación más baja. Si fuera algo simple y solo se tratara de quejarse de manera rutinaria, la cosa no tendría trascendencia. El asunto es que Honduras cada vez pierde más posición en competitividad y las empresas resultan cada día severamente perjudicadas por el alto costo de la tarifa y la mala calidad del servicio eléctrico.



No hay un solo día que la electricidad no tenga fallas en las diferentes ciudades de Honduras, por el voltaje enloquecido que sube y baja de una manera escandalosa, causando daños en los diferentes aparatos de los edificios y oficinas, con lo cual su vida útil se reduce, y a veces el voltaje termina descontrolando los aparatos tecnológicos hasta acabar fulminándolos. La electricidad, de ser el servicio auxiliar más importante para la actividad productiva de oficinas, fábricas e industrias, se convierte de pronto en el terror por lo irregular que resulta el nivel del voltaje. Estamos pagando las tarifas más altas de la energía eléctrica en el circuito centroamericano a cambio del más deficiente suministro.

Por esto, es inaudito que los responsables de dirigir la empresa que administra la energía, manejen entre comentarios directos e indirectos, que la solución para superar el descalabro de la ENEE y volverla eficiente para mejorar la calidad del suministro, pasa por un inevitable aumento de las tarifas, solución facilista muy propia de la incapacidad ejecutiva de los funcionarios que quieren arreglar el problema, que es grave, a costa de expoliar la economía de las empresas e industrias que resienten el peso de la enorme carga tributaria, agravada por el pago de cuantiosas cargas sociales, que les impide tener un crecimiento razonable para poder reinvertir y generar más empleos.

No es aceptable el camino fácil que escogen los funcionarios de la ENEE, de subir la tarifa, porque encarecer la factura agrava más la capacidad productiva del sector industrial-empresarial, lo cual incide en forma demoledora en la situación económica general del país. Pero como el estado de inconciencia es tal en los gerentes y ejecutivos de las empresas estatales, no sería raro que quisieran saludarnos el próximo año con un tarifazo que electrocute la economía hondureña. Porque la incidencia del alto precio de la electricidad genera una espiral inflacionaria que aterra, tanto a empresarios como a consumidores.

Por si no se percatan cómo medidas de este tipo, manejadas en forma inconsciente, producen estallidos sociales violentos en muchos países, les recordamos a los funcionarios de la ENEE y del gobierno en general, el costo que está pagando el gobierno del señor Piñera en Chile, por subir el precio del pasaje en el metro. Un solo desacierto que a los habitantes de aquel país les pareció el abuso que terminaba  de atropellar sus economías, bastó para que Chile siga incendiada por más de dos meses, con un presidente Piñera que asumió un segundo mandato con una gran aceptación, y hoy, por haber decidido subirle el pasaje al metro está al punto del descalabro.

No se puede jugar con el estado de necesidad de la población de un país, los hondureños responsables sabemos lo importante que es resolver el grave problema en que está la ENEE, pero también sabemos que la salida no está en sacudirnos el bolsillo empobrecido a los ciudadanos y en seguir debilitando a las empresas, que al final de cuenta son las que más producen los empleos.

No queremos que por una inconciencia de los funcionarios que solo creen en la salida de los incrementos tarifarios para salvar la gravedad de las empresas estatales que dirigen, los antisociales se aprovechen para prender la chispa y lograr lo que siempre buscan: provocar el estallido y la convulsión social.

Si algo hay que evaluar el próximo año es una nueva tarifa a la baja, hay que elevar la competitividad y la productividad con una energía eléctrica a bajo costo que permita a las empresas competir y mejorar su capacidad productiva, dos factores que solo se consiguen teniendo costos razonables. Por ahora la asfixiante tasa tributaria es una losa que hunde a muchas empresas, agravada con el pago de tantas cargas sociales, como para que de remate vengan las autoridades a ponerle las coronas mortuorias a los usuarios mayores del servicio eléctrico que son las industrias y las empresas.

Lo que van a lograr es que muchas empresas para escapar del ahorcamiento de las altas tarifas de la ENEE busquen generar energía eléctrica por su propia cuenta, que ya muchas lo están haciendo, para sobrevivir, que es lo que cuenta.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 12 de diciembre de 2019.

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