Hidroelectricidad para el desarrollo

mayo 8, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Nadie puede discutir que la energía eléctrica es la fuente de desarrollo en todo país, y en Honduras, donde el reto es avanzar para salir del subdesarrollo, el desafío que tenemos los hondureños es descontar el tiempo perdido, mediante un modelo económico que nos permita superar a un ritmo más dinámico los bajos niveles de crecimiento. Pero, sin contar con la suficiente energía eléctrica no podremos aspirar a ser un país competitivo para lograr un crecimiento económico que nos permita tener mejores condiciones de bienestar para toda la población.



Desde que se terminó la Represa El Cajón pasaron muchos años sin que los gobiernos se propusieran construir más proyectos de energía hidroeléctrica, por una pobreza de visión oficial que no tuvo la capacidad de atisbar que Honduras, por la fuerza dinámica de la iniciativa privada, estaba demandando cada vez más oferta de energía eléctrica. Ante esa falta de visión fue la iniciativa privada la que tomó las riendas, y aprovechando las vertientes de agua, empezó el desarrollo de medianos y pequeños proyectos de energía hidroeléctrica que, han ido aportando diversas cuotas de producción que han venido a reforzar el parque de generación de energía eléctrica, para que Honduras no detenga su marcha hacia el desarrollo.

No es razonable la guerra que grupos ecológicos han desatado contra varios proyectos hidroeléctricos, que se han quedado estancados y algunos inconclusos, en perjuicio de la economía nacional y de las mismas comunidades donde se proyectaron los desarrollos de hidroelectricidad, una guerra insuflada con argumentos que tienen el sello extranjero de oponerse a los proyectos hidroeléctricos, aduciendo perturbaciones y daños ecológicos, argumentos que han sido llevados al plano de una especie de terrorismo ambiental, que va más allá del hecho de desacreditar los proyectos, sino llegar a la destrucción de instalaciones y agredir a los pobladores que han manifestado su respaldo a los proyectos hidroeléctricos.

Se ha vendido la exageración malintencionada que un proyecto hidroeléctrico es enemigo de los habitantes de una comunidad porque seca las corrientes de agua, lo cual además de ser un absurdo es una absoluta falsedad, porque ninguna empresa se atrevería a realizar una inversión con fines destructivos, si técnicamente los estudios arrojaran que el funcionamiento del proyecto será perentorio, y que no permitiera el funcionamiento a largo plazo. Los ríos son fuentes naturales de agua, son afectados por los incendios forestales provocados mayormente por manos criminales y unas veces por causa natural. Cuando se incendian las zonas de amortiguamiento donde están las cuencas de agua, se le crea un desequilibrio a la fuente, pero si hay elementos protectores que garanticen la existencia de la fuente que abastece a las corrientes de agua, se logra la subsistencia del agua.

Esta labor protectora la hacen los proyectos hidroeléctricos, que en ningún momento buscan destruir la fuente del agua que les producirá la energía. Es completamente absurdo decir que la llegada de un proyecto hidroeléctrico acabará con una corriente de agua, todo lo contrario, el proyecto no serviría como empresa si destruye la fuente de agua que le generará la energía.

La guerra contra los proyectos hidroeléctricos ha sido orquestada por organizaciones ambientalistas europeas y norteamericanas, que obtienen dinero para patrocinar a pequeños grupos de personas que han ganado figuración en el escenario ecológico, en detrimento del país, y en perjuicio del desarrollo de las comunidades que son directamente beneficiadas por la generación de actividad que produce una empresa hidroeléctrica, por pequeña o mediana que sea.

La energía es fuente de desarrollo y la producida por las represas hidroeléctricas, que es energía limpia, repercute por los buenos hábitos que propagan los desarrolladores, que llegan no con la intención de acabar con las corrientes de agua, sino más bien de proteger la cuenca donde está la fuente, porque de eso depende el futuro del proyecto.

La debilidad del sistema jurídico hondureño se ha manifestado en este modelo de desarrollo, al volverse incapaz para proteger varios proyectos que han sido torpedeados por intereses políticos sectarios que han surgido en las últimas décadas, abanderando una lucha que tiene en la ceguera una trinchera irracional desde la cual le hacen un daño muy grave a la economía nacional y muy particularmente a la economía de las comunidades.

No son grupos conscientes de la repercusión de sus actos, actúan más por consignas políticas de oponerse a los  proyectos hidroeléctricos, y son incentivados económicamente por grupos ecológicos cuyos líderes han confesado que hay mucho dinero en el exterior para esta lucha.

¿Por qué esta consigna destructiva llega desde países que se han desarrollado con modelos de energía que son muy peligrosos como las plantas de energía nuclear? En cambio un proyecto hidroeléctrico no solo produce energía limpia sino que basa su existencia en proteger las fuentes de agua.

El desarrollo hondureño tiene un enemigo acérrimo en este pensamiento ecológico destructivo, incentivado desde el extranjero, que financia y trabaja para torpedear los proyectos hidroeléctricos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 8 de mayo de 2019.