Hay que prepararnos para la epidemia

febrero 13, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Ante las últimas cifras de contagiados por la epidemia del coronavirus, confirmadas por la OMS, las alarmas indican que pronto el mal se extenderá a los países del continente americano; EEUU reconoció que el virus ya está en su territorio y que pronto pueden conocerse cifras de personas que se contagiaron de una u otra forma en sus desplazamientos a China y otros países asiáticos donde la enfermedad ha sido detectada. Este asunto no es de cruzar los dedos para esperar que de milagro el coronavirus no llegue a esta parte del mundo. México ya empieza a registrar infectados, y más temprano que tarde podríamos tener malas noticias en el istmo centroamericano.



Las cifras de personas infectadas por el coronavirus y los contagios debidamente detectados por las autoridades competentes exigen que todos los países atiendan como un caso de prioridad nacional la organización de estrategias para enfrentar la epidemia que de continuar creciendo, DIOS no lo quiera, podría alcanzar el nivel de una pandemia. La Secretaría de Salud Pública debe proceder de inmediato a reforzar todos los sistemas regionales de salud, para que estén preparados para dar respuestas con atención rápida a todos los posibles casos que pudieran surgir en Honduras en los próximos días, para controlar a los contagiados a tiempo y poder curarlos.

Ya hay más de una persona aislada por sospecha, lo cual es un síntoma que indica que otros ciudadanos que fueron a China o a cualquier otro país asiático, sean sometidas a vigilancia; el gobierno debe adquirir trajes especiales para los médicos, enfermeras y demás personal de salud que deberán atender a los posibles contagiados. Sin el ánimo de causar alarma, lo que procede es declararnos en estado de alerta, preparando anímicamente a los hondureños, para que todos aportemos nuestra cuota en la estrategia nacional que deberá liderar la Secretaría de Salud en la defensa frente a la inminente llegada de la epidemia.

Todos los organismos deben hacer su parte, igual que los ciudadanos, hay que evitar que las aguas pestilentes que se escapan de algunas tuberías fluyan sobre ciertas calles y avenidas, para terminar regándolas por las llantas de los vehículos, propagando las inmundicias humanas que se distribuyen por las tuberías a las terminales de aguas negras. Ya no es tan importante definir el origen del coronavirus, sea que lo propaguen los cusucos, los ratones o los murciélagos, o que alguna mente perversa lo haya propagado por descuido o deliberadamente desde un laboratorio, lo que debe importarnos es que el virus ya está regado en una gran parte del mundo y la epidemia sigue avanzando en la medida que las personas contagiadas se movilizan, viajando en aviones, y llegando a otros países sin saberse portadores del virus.

El coronavirus tiene todas las características de convertirse en una pandemia, de manera que las autoridades hondureñas de salud deben contemplar la prohibición de ciertos alimentos que pueden transmitir el virus, como ya se está haciendo en otros países. Para el caso, hay que evitar a toda costa que aparejada al coronavirus puedan aparecernos fiebres animales como la fiebre porcina, la fiebre aviar, la triquinosis en los cerdos, que aparecen cuando no hay control higiénico en los gallineros, en las porquerizas y corrales donde se crían y engordan los cerdos, porque de la elaboración de las carnes de estos animales es donde se producen muchos de los alimentos que consume la población.

La crianza de animales, concentrados en gallineros, porquerizas o corrales debe ser vigilada en forma rigurosa por las autoridades sanitarias, porque el no control o no supervisión de estas actividades puede ser la causa de enfermedades que faciliten el desarrollo del coronavirus; incluso hoy más que nunca debe supervisarse la venta de curiles, alimentos en conchas que viven en los lodazales de los manglares donde se acumulan las inmundicias lanzadas a las aguas por la gente inconsciente. Los curiles son muy apetecidos a pesar de que los consumidores saben en que hábitat nacen y crecen y de que se alimentan.

En Honduras hay muchos médicos infectólogos, especialistas en enfermedades contagiosas que tienen capacidad para elaborar una estrategia defensiva para enfrentar el coronavirus, ellos saben perfectamente que en pocas semanas pueden aparecer casos del coronavirus en el istmo centroamericano y una vez que aparezca en un país del istmo, el virus no respetará fronteras. Esto amerita que de manera urgente, el gobierno hondureño, igual que lo están haciendo los demás países centroamericanos, estructure a través de la secretaria de salud con el apoyo de la OPS y la OMS, las estrategias para reaccionar de inmediato, tanto desde el sector público como desde el sector privado de salud.

No hay tiempo que perder, los medios de comunicación debemos dejar de ocuparnos por algún tiempo de la política y otras actividades, debemos darle más espacios al tema de la prevención contra esta plaga que tiene origen distinto en toda clase de animales, pero también en los ambientes anti higiénicos que son propiciados por la gente puerca.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 13 de febrero de 2020.