Hay que amparar a los médicos valientes

julio 14, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Según el origen del vocablo un médico es el que cuida, es la persona que estudia el cuerpo y el organismo humano para aprender a evaluar la salud, para curar a la persona. Una persona que estudia medicina pero sin tener la vocación para realizar una misión tan sacrificada nunca llega a ser un buen médico, incluso habiendo estudiado medicina por más de seis años es posible que ya formado se dé cuenta que tiene mejores condiciones para ser poeta, músico y hasta para ser político.



No ha de ser fácil ser un buen médico, estar dotado de una paciencia especial para cuidar a los pacientes y a sus familiares, con los que también tiene que lidiar en un momento dado, especialmente cuando el enfermo se pone grave y los parientes exigentes piensan que el doctor no ha puesto todos sus conocimientos al servicio de su familiar. Y aunque el médico procure poner todo lo que sabe para sanar la enfermedad, para aliviar el sufrimiento al enfermo y levantarle el ánimo, pero si por esas desgracias de la vida la persona llega a perecer, el gran culpable es el médico.

Hacemos estas reflexiones porque en esta época de pandemia muchos médicos valientes están terminando la jornada de su vida, ofrendando la suya por querer rescatar la vida de sus pacientes; casi todos los días en las noticias de la evolución del coronavirus hay una que habla del fallecimiento de un médico o de una enfermera, algunos están en la edad adulta mayor, pero hemos visto médicos jóvenes que han perdido la batalla contra el COVID-19, por lo que el resto de los ciudadanos debemos aprender de una vez por todas que esta pandemia no es inofensiva, no es como muchos creen, que tiene un bajo nivel de mortalidad, puesto que si médicos y enfermeras que tienen la virtud de conocer cómo cuidarse y que hacer en situaciones difíciles cuando la salud se complica, que tan débiles resultamos ser el resto de las personas que muchas veces no manejamos siquiera los conocimientos elementales para preservar la salud.

Homero, el más antiguo poeta griego, en su obra ‘La Ilíada’ decía que “un médico vale por muchos hombres” y desarrolló mejor este concepto en su otra obra, ‘La Odisea’, cuando explicó que los médicos son las personas que rinden un servicio a todos los demás. Interpretando a Homero creemos que amparando al médico, se salvan a muchos. Estas afirmaciones del célebre poeta griego tienen mucho valor en estos tiempos del coronavirus, cuando los médicos que están en el frente de batalla deberían haber tenido desde un principio toda la atención y la salvaguarda de las autoridades del Estado, dotándolos de las indumentarias más seguras y los equipos más adecuados para atender a los contagiados.

El padre de la medicina griega fue Hipócrates, igual que Galeno lo fue en Roma, ambos establecieron en su tiempo el precepto de dar la vida por sus pacientes; Galeno murió a consecuencia de una enfermedad de la que el mismo no se pudo salvar, de manera que lo que está ocurriendo con los médicos valientes que no abandonaron sus puestos de trabajo tiene un parangón histórico con aquellos grandes médicos. Un notable historiador español nos ha recordado retazos de la historia de las pandemias, porque la historia ha estado llena de pandemias, las que existirán con más frecuencia en la medida en que los países vivan más conectados, porque las pandemias vuelan de un lugar a otro hasta llegar todo el mundo.

Como en Honduras somos dados a ser injustos, estamos a tiempo para que el gobierno haga la inversión que sea necesaria para garantizarles a los médicos que están trabajando en la primera línea en la lucha contra el coronavirus todas las medidas de bioseguridad para que puedan seguir haciendo su trabajo con el mínimo de riesgo, porque mucho están arriesgando los profesionales sanitarios que están en los hospitales atendiendo a las personas contagiadas. Algunos de ellos después de resultar contagiados, dadas sus buenas condiciones de salud, se han recuperado y han vuelto a ocupar sus posiciones en los hospitales, esto debe de reconocerse como el valor de asumir un riesgo descomunal, porque está comprobado que el virus contraataca después de haber atacado a las personas.

¿Qué medidas de protección deben adoptarse a partir de este momento para proteger a todos los valientes médicos que están arriesgándose para protegerlos ante los eventuales rebrotes de la pandemia que pueden surgir en un corto tiempo? La ciencia médica está ofreciendo los mejores equipos de protección fabricados para esta pandemia. Igual en la parte económica, estos profesionales deben ser mejor remunerados porque estos médicos que han permanecido en la primera línea de batalla son personas excepcionales que se merecen un trato excepcional.

Los demás, los médicos que se han quedado en sus clínicas, estos apoyan pero sin el riesgo de estar al frente de un puesto en un hospital donde todos los días llegan personas contagiadas. Mientras que los doctores que se han quedado en la retaguardia, solo criticando desde una posición política, estos no merecen mayores comentarios, porque han preferido la comodidad de formar parte de la clase política. Son los médicos que están en el combate directo al coronavirus, los que, además del reconocimiento y el honor, se merecen toda clase de consideraciones de las autoridades públicas y del Estado.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 14 de julio de 2020.

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