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Hacer escarnio no es justicia

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La forma cómo se está tratando a los miembros de la junta directiva del Instituto Hondureño de Seguridad Social no es la correcta, y si los operadores de justicia quieren actuar con el recto proceder conforme al Derecho y la razón, deben saber que la justicia y el escarnio no van de la mano, porque justicia es el ideal supremo de dar a cada uno lo suyo, mientras que el escarnio es la vejación, es el improperio, es el vituperio, es la picardía.

Hay dos situaciones en que se han mezclado a los directivos del Seguro Social, la primera es la acusación de haber violado la ley al autorizar traspasar recursos del fondo de pensiones destinados a invalidez, vejez y muerte al fondo de régimen de embarazo y maternidad, y la segunda es autorizar la compra de maquinaria altamente especializada, SOBREVALORADA, para atender a los derechohabientes del Seguro Social. En ambos casos hubo decisiones gerenciales que al ser aprobadas por la junta directiva, establece la corresponsabilidad colegiada conforme a la ley.

Sin embargo, hay que analizar ambas situaciones conforme el pensamiento de Justiniano, para llegar a la responsabilidad real de los miembros de la junta directiva del Seguro Social, que en su mayoría son ciudadanos que han entregado su desempeño a la sociedad, mediante diversas tareas, con un expediente limpio en su trayectoria. En el caso del traslado de fondos del régimen de pensiones de invalidez, vejez y muerte al régimen de embarazo y maternidad, la intención era garantizar los recursos para atender dos renglones sociales que están relacionados íntimamente con la vida de la madre y el niño. Es decir, garantizar que la mujer embarazada pudiera ser atendida en el Seguro Social, con el mayor estado de bienestar posible para dar a luz a su criatura con todos los elementos médicos: no solo respecto a los médicos y enfermeras, sino contar con las medicinas y los demás elementos que se requieren para que los partos se desarrollen con la mejor atención.

El Seguro Social se ha caracterizado casi todo el tiempo, por la carestía de medicinas y todo lo demás que implica una buena atención en salud. La violación a la Ley del Seguro Social de parte de los directivos del Seguro Social no amerita una incriminación como se está haciendo por parte del Ministerio Público, porque hasta ahora no hay evidencia de que los directivos se robaran algún dinero, su falta fue aprobar un traspaso de fondos de un régimen a otro, que ameritaba disponibilidad inmediata de recursos para la compra de suministros médicos para atender a la mujer embarazada y a la criatura en su vientre, hasta el momento del nacimiento.

Las pensiones son cuestión de tiempo, mientras que la vida de la madre embarazada y de su niño en el vientre, es asunto de vida o muerte que toma horas o minutos, si el médico y la enfermera no tienen los elementos médicos para procurar un parto sano. Esta es la diferencia que hay entre la vida y la muerte. En lenguaje teórico, los leguleyos se aferran a la inflexibilidad de las leyes y sus reglamentos, pero el derecho positivo, según nos enseñaron nuestros maestros en la Escuela de Leyes, no puede estar sujeto a errores e inequidades, y lo primero que hay en el derecho natural, lo que no está escrito, pero que es bueno y recto, es hacer la diferencia entre lo justo y lo legal.

Este fondo mantenido para el pago de pensiones es para uso a largo tiempo, lo del embarazo y la maternidad es asunto de horas y a veces de minutos para poder procurar un parto donde resulten vivos tanto la madre como la criatura. Ahora bien, si el director del IHSS, Mario Zelaya, le dio mal uso a estos recursos, como así lo hizo, es contra él contra quien debe cargar todo el peso de la Ley.

En la otra situación, la compra de la maquinaria  a la empresa DIMESA, esta ha explicado con mucha propiedad el costo real de la misma que incluye además todos los servicios agregados, por el tiempo de garantía. Y aquí hay un punto de justicia que hay que valorar. Esta maquinaria, no obstante que el caso está judicializado, sigue prestando los servicios a los derechohabientes del IHSS, por disposición de la empresa DIMESA, que no ha recibido todo el pago pactado por la compra. No hay ningún robo en la operación, fue un contrato de compra venta celebrado con todas las de ley, que siguió todo el protocolo de aprobación dentro y fuera del Seguro Social. La maquinaria sigue en el Seguro Social prestando servicios al pueblo derechohabiente.

En ambos casos vemos una exageración en el proceder de los operadores de justicia, al grado de lucirse haciendo escarnio con los directivos del Seguro Social, al manejar con un inusitado estilo mediático tanto el caso de traspaso de fondos como la compra de una maquinaria que está prestando servicio a la población derechohabiente. La justicia aplicada en la forma cómo se está haciendo últimamente en Honduras, recurriendo a un exhibicionismo descarnado, no está observando la obligación social que debe cumplir todo operador de justicia, respecto a respetar el derecho de los demás. En ese derecho está el que, ningún operador de justicia, puede hacer escarnio, vejando los derechos de los indiciados.

Como dijimos antes, la justicia y el escarnio no pueden ir de la mano.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 4 de diciembre de 2018.