Ha partido una gran estrella

octubre 16, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Sor María Rosa Leggol ha partido de la faz de la tierra para entrar a la eternidad dejando en Honduras una estela luminosa llena de obras, tanto físicas como humanas, porque en sus más de sesenta años de trabajo, su obra humana es más rica y extensa que cualquier obra material que dejó, primero en Aldeas SOS y después en SOCIEDAD AMIGOS DE LOS NIÑOS, donde tuvo su trayectoria más hermosa en la formación de niños y niñas que con el paso del tiempo se convirtieron en ciudadanos honorables que se fueron incorporando a la sociedad, graduados como profesionales unos, y otros formados en la compleja tarea del voluntariado que tanto bien hace en Honduras.



Resulta una gran pena perder una estrella de tanta dimensión cómo Sor María Rosa, en la tarea social que realizaba será imposible sustituirla con otra persona igual porque infortunadamente en nuestro país hemos perdido aquellos valores de extraordinaria calidad humana que hasta ahora no tienen sustitución, mientras que hay otros que trabajan con los valores invertidos, poseídos de un egoísmo que se les ha agolpado tanto en la mente como en el pecho, con una predisposición a la indiferencia que es lo menos grave, sino también con una perversidad para hacer el mal, sobre todo en los canales de las redes sociales donde son una especie dañina en todo sentido.

Tener a otra Sor María Rosa sería el milagro más grande que nos pudiera ocurrir en Honduras, aunque ella deja una obra inmensa en el campo de la formación humana, con más de cien mil niños entre los cuales hay numerosos profesionales distinguidos en todas las áreas y diferentes quehaceres. En cada institución o empresa hondureña hay egresados formados por la mano de Sor María Rosa. Ninguna otra persona tuvo tanta entrega como ella para dedicarles atención a los niños. Su obra es de un valor inconmensurable, desde que salió de su natal Omoa, Sor María sabía que había recibido una tarea de DIOS para toda la vida, desde sus inicios en que siendo una enfermera muy joven, ya tenía preferencia por cuidar a los recién nacidos.

Fue cuando salía del hospital y miraba a los niños deambulando en las calles de Comayagüela y Tegucigalpa cuando empezó a cavilar en la necesidad de hacer un trabajo intensivo para procurarles cuidado a todos los pequeños que se batían en las calles por conseguir una dádiva de las personas. Allí le nació la semilla de dedicar su vida a los niños, hasta que le germinó en Aldeas SOS con el apoyo de una organización social de Alemania, de la que se distanció cuando le exigieron que trabajara solo con 60 niños, lo que a Sor María le pareció una limitación inaceptable habiendo centenares de niños necesitados en Honduras. Así puso punto final a su relación con Aldeas SOS, iniciando un esquema amplio de apoyo a los niños a través de SOCIEDAD AMIGOS DE LOS NIÑOS, para el que, el apoyo de cuatro grandes empresarios: don Pedro Atala, don Salomón Kafati, don José Rafael Ferrari y don Manuel Villeda Toledo, fue básico.

Con SOCIEDAD AMIGOS DE LOS NIÑOS Sor María Rosa empezó el proyecto de MADRES SOLTERAS en Morocelí, un manto protector para  aquellas madres abandonadas con varios hijos. En Morocelí sigue funcionando este proyecto donde las madres trabajan en diferentes quehaceres agrícolas mientras los niños van a la escuela.

Sor María Rosa es una estrella que no se apaga, porque aunque ha partido hacia la eternidad su obra es una gran estela luminosa, porque nada ilumina tanto como la obra humana, aquella que moldea a los niños que luego son profesionales, padres responsables que cumplen con el deber de cuidar a sus hijos, dándoles el cariño y el cuidado que no tuvieron de los suyos, y que conocieron el afecto maternal al llegar a las manos de Sor María Rosa.

Sor María Rosa no es una estrella que se apaga, es una estrella que parte a la eternidad, dejando esparcidas sus enseñanzas  en las mentes y corazones de más de cien mil niños que en su mayoría hoy son personas bien formadas, con hogares sólidos, buenos valores y con una disposición a la solidaridad. Quizás entre algunos de ellos la semilla que sembró tendrá una germinación dinámica para continuar con su gran obra social. Porque “Sociedad Amigos de los Niños” y el proyecto de Madres Solteras de Morocelí no deben decaer, la pequeña organización que Sor María Rosa formó con un grupo de colaboradores aprendió que el trabajo persistente y tenaz es capaz de sostener las grandes obras.

Conocemos a varios de ellos, todos han sabido guardar las enseñanzas de la querida madre Sor María Rosa, estamos seguros que inspirados en el esquema cristiano que ella les enseñó podrán salir avante, y deberán hacerlo, porque en Morocelí donde están los proyectos, hay una buena cantidad de mujeres con sus hijos dependiendo de la supervivencia del proyecto para ganarse la vida en forma decente con sus niños educándose.

Habrá que hacer un repaso obligatorio de la obra de esta gran mujer que hoy ha partido a la eternidad, para conocer a fondo el alto valor de la misma, para que todos los hondureños conozcamos el esfuerzo que diariamente hacia Sor María Rosa para lidiar con la incomprensión de las mismas autoridades tributarias que nunca entendieron el aporte de esta magna obra, a la cual perseguían con la actitud incomprensible que caracterizaba a los cobradores de impuestos de los tiempos antiguos sin saber distinguir entre lo comercial y lo humanitario, porque desafortunadamente, así son casi todas las personas que cobran impuestos. Bien lo dicen los textos antiguos, los cobradores de impuestos no tendrán cabida en el reino de los cielos.

Pero aún con esos contratiempos Sor María Rosa nunca se dio por vencida, siempre encontró muchas manos amigas que le ayudaron a salir avante a favor de los niños y las madre solteras, un gran trabajo por el que no solo tiene bien ganado un sitio en el ámbito celestial, sino todo el mérito para ser recordada de por vida como la gran madre de los niños hondureños abandonados.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 16 de octubre de 2020.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *