El grito del café

octubre 1, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El café es para los hondureños y para muchos otros países, lo que el petróleo es para los árabes; es una riqueza natural que para explotarla requiere del coraje agricultor para enfrentar las diversas vicisitudes, aprendiendo a convivir con los problemas para domeñarlos y superarlos, hasta que llegado el momento de la cosecha se pueda cantar victoria o llorar por los bajos precios del mercado internacional.



Hace varios años cuando la televisión colombiana alcanzó el clímax del éxito con la telenovela CAFÉ CON AROMA DE MUJER, los colombianos mostraron al mundo que hacer del grano aromático un filón para su economía requería de toda una cultura. En Honduras hay caficultura, pero no hay una cultura del café, las organizaciones que agrupan a los diversos sectores se preocupan que su élite se mantenga intacta y vigorosa, pero hacen muy poco o casi nada por fortalecer a los pequeños y medianos caficultores, que más bien se quejan por las retenciones que esos organismos les hacen en cada quintal producido, lo cual constituye una merma a sus ingresos. Ni la AHPROCAFE ni el Instituto Hondureño del Café han reflexionado sobre lo importante que es fomentar una cultura alrededor de esta importante industria, que comienza cuando el pequeño productor siembra las plantitas en pequeñas extensiones, con la esperanza de cosechar la mayor cantidad del grano para producir ingresos para sostener el bienestar de su familia.

Nadie antes había iniciado una campaña internacional en favor de la caficultura, hasta que JOH valiéndose de la plataforma de las Naciones Unidas pronunció un discurso inusual en un presidente. En lugar de hablar de otros temas desde tan alto escenario mundial, lanzó un grito en favor de los precios del café que se han venido abajo en los últimos meses por diversas razones, pero ante todo por las abundantes cosechas que han tenido los países que son grandes productores-exportadores como Brasil, Colombia y países africanos.

Abogar por los precios del café desde la ONU es un grito intercontinental, sin duda un SOS extraordinario, la mejor ayuda que se le puede dar al sector cafetalero que sufre una depresión por la caída de los precios en esta última cosecha, cuando los productores han requerido del apoyo financiero del estado para enfrentar sus obligaciones. El gran dilema de la agricultura estriba unas veces en la adversidad del clima que además arrastra las plagas, y eso mismo sucede con el café, pero lo que más golpea al productor de este grano es una caída de precios cuando hay cosechas súper abundantes en los países que son grandes productores.

Dar un aldabonazo desde el interior del gran parlamento de la humanidad ha sido una ocurrencia muy afortunada del gobernante hondureño, porque no se puede hablar de impulsar el desarrollo de los pueblos subdesarrollados que viven en condiciones de extrema pobreza, cuando se desploman los precios de los productos de exportación, que constituyen una base real de sus economías, con la grave consecuencia que miles de familias productoras quedan expuestas a las consecuencias de las deudas contraídas y a la triste situación de afrontar la vida sin tener los recursos para garantizarse un mediano bienestar.

El llamado que hiciera JOH el pasado 26 de septiembre en la cumbre de la ONU en favor de 25 millones de familias productoras de café en todo el mundo, afectadas por los bajos precios del grano, resultó ser un grito sonoro que alcanzó una dimensión súper estentórea que no pasó desapercibida en el éter.

En Honduras hay más de 90 mil pequeños productores, casi 100 mil familias que viven del rubro, no solo vendiendo su mano de obra en las fincas medianas y extensas, sino sembrando sus pequeños predios, cuya precariedad en tiempos de precios bajos solo se puede enfrentar consolidando una cultura del café que ni la AHPROCAFE ni el IHCAFE se han preocupado de fomentar.

Que sea el Presidente de la República quien lanzara este llamado aprovechando la plataforma de la ONU, resulta muy reconfortante para el sector cafetalero que ha iniciado el nuevo período de producción muy desmotivado por la caída de los precios. Es la mejor forma de promover el impulso de una cultura del café, que tanta falta hace entre los productores hondureños, y que de lograrse, igual como se vio en los capítulos de la novela CAFÉ CON AROMA DE MUJER, la siembra del café pasará a convertirse en una actividad bandera para nuestro país. Sabiendo que el café es un producto aromático que está en el paladar y en el gusto de millones de personas en el mundo, una preferencia que crecerá todos los días, en la medida que crece la población mundial.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 1 de octubre de 2018.

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