El gran reto del 2018

diciembre 29, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Se nos va diciembre y las pocas horas que quedan del año deben servir para reflexionar de la manera más serena sobre el gran reto que se nos avecina a los hondureños en el 2018, cuando empezaremos un período tan distinto como difícil, como jamás lo habíamos experimentado. El año próximo comenzaremos a enfrentar un reto histórico como país, en todo aspecto, en lo político, en lo económico como en lo social. Honduras es un país con grandes esperanzas, pero a la vez sumido en el desconcierto de no saber si las fuerzas políticas tendrán la capacidad racional de concertar sobre los grandes asuntos de Estado para evitar que Honduras caiga en una etapa de confrontaciones absurdas que le causen mucho daño a la nación.



El fracaso o el éxito que pueda tener Honduras, dependerá del proceso de concertación que logren los sectores políticos, y más que todo de la voluntad de desprendimiento de los líderes para no caer en posiciones unilaterales que son las que causan el mayor daño al país. Así como está el escenario político nacional hay sobradas razones para preocuparse, porque las posiciones individuales y las frecuentes retractaciones políticas de ciertos líderes pueden conducir a Honduras a una crisis de largo plazo.

El diálogo nacional es una buena salida, a él deberían concurrir todos los actores de la vida nacional, porque el entendimiento es la perspectiva donde se pueden evitar las fugas personales que pueden provocar una dispersión que termine en que todos nos separemos dejando al país sumido en el fracaso. Por el diálogo se puede llegar en varias vías a la concertación de las decisiones más urgentes que ameritan aquellos problemas que agobian la vida del pueblo hondureño.

Con un poco de generosidad con Honduras, los líderes de los sectores políticos pueden aportar una gran cuota a las soluciones de los problemas, de manera que en lugar de ser ellos el problema de Honduras, gracias a su nobleza, sean vistos por los hondureños como la solución de los problemas. Entonces los políticos habrán recuperado lo que han venido perdiendo con el paso de los años, que es el factor confianza, lo cual se ha visto en cada proceso electoral. Porque este es el punto, aquí pueden surgir nuevos líderes pero si nacen con un espíritu incendiario, creyendo que escupiendo fuego podrán ganarse las voluntades, posiblemente se ganen algunas, pero no la voluntad de la mayoría de la población, que se está cansando de ver y escuchar a personajes que se consideran mesiánicos y como si eso fuera poco, que aparecen con un envejecimiento mental que asusta.

De poco o nada le sirve a un aspirante presidencial entrar al ruedo con un lanzallamas como discurso, eso no solo resulta humillante para la población, sino que recibe el rechazo de un amplio sector de la nación, por lo tanto, si un líder cree tener la capacidad y el deseo de llegar al poder para transformar a Honduras, mejor es que busque el camino del convencimiento y la persuasión para lograr su objetivo. Como reza el refrán popular, por las buenas se pueden conseguir muchas cosas, por las malas hasta la puerta del cementerio le puede deparar.

Entonces, este 2018 es un año clave para Honduras, porque desde el principio podremos atisbar si los líderes políticos están dispuestos a ceder con un poco de nobleza, en beneficio de Honduras. Se precisa de esta actitud, para evitar que la fractura por la crisis política siga profundizándose en perjuicio de la nación hondureña. Los efectos que puede dejar en nuestro país una confrontación infecunda pueden ser de consecuencias lamentables con el consiguiente daño económico que supone, por la lucha infecunda por hacerse del poder.

Una refriega política interna deja secuelas perniciosas en cualquier país, y en el caso de Honduras que requiere atraer más inversión extranjera, para un mayor crecimiento económico, las reyertas políticas desestimulan a los inversionistas al tiempo que produce la fuga de empresas establecidas en el territorio hondureño hacia otros países donde hay mayor estabilidad política y social.

El desafío para este 2018 es que los actores y líderes políticos se pongan de acuerdo, y esto lo pueden lograr en el marco del diálogo nacional, que pudiera derivar a un gran pacto político y social, donde por dignidad y amor a Honduras, sin cartas bajo la mesa, los líderes políticos pensando en que su razón de ser es trabajar por hacer de Honduras un gran país, y no trabajar para destruirlo, se sienten de manera civilizada y tracen la hoja de ruta que necesita nuestro país para salir avante y convertirse en una nación próspera en beneficio del bienestar de todos los hondureños. Si esto fuera posible el año próximo, el 2018 será el año histórico en que Honduras se habrá ganado la gloria por el resurgir de una clase política que piense con sentido patriótico.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 29 de diciembre de 2017.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *