Golpe fatal al café hondureño

enero 31, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En la humanidad hay una consecuencia que es infalible: una mala noticia no solo lacera la imagen de una persona, una actividad o una empresa, sino que penetra hasta el fondo en forma devastadora llegando a veces a colapsar al blanco donde el daño hace su efecto. Revertir la mancha que deja una noticia dañina, cuesta un mundo, de allí que sentimos decir que la noticia propalada desde Europa, involucrando un cargamento de café exportado desde nuestro país, mezclado con droga, es una fatalidad para el café, y más para la economía hondureña que es la gran beneficiada con el producto exportable de este rubro que le aporta cifras significativas en concepto de divisas, dólares que tanto necesita Honduras para sostener el aparato productivo y gran parte de la actividad comercial.



Escuchando las aclaraciones que han hecho las oficinas de gobierno conjuntamente con la empresa OPC que maneja las operaciones de los muelles de nuestro principal puerto, no dudamos que hay un alto porcentaje de certeza en la certificación del manejo de las exportaciones, respecto a que no hay ningún tipo de interferencia en el momento que se prepara la carga en contenedores para ser embarcados, que es el tiempo crucial donde se pueden colocar en ellos, cosas indeseables que constituyen mercancías ilícitas.

Detectar donde se cometió la acción ilícita llevará algún tiempo, durante el cual la sospecha permanecerá revoloteando, porque en el campo de la investigación criminal no se puede eximir de responsabilidad a ninguno de los actores de una acción hasta tanto no culmine un proceso investigativo que determine quién y donde se cometió el delito. La carga llegó a Italia donde se descubrió que junto al café procedente de Honduras iba una determinada cantidad de droga. Para desgracia, el punto inicial del proceso de investigación comienza en Honduras, y aunque la carga tuvo un tránsito marítimo que  utilizó los servicios de dos puertos intermedios más, la investigación se ocupará, irremisiblemente, o irremediablemente, de Puerto Cortés.

Esto es una fatalidad para Honduras y para el negocio de exportación de café, porque la mácula no se podrá borrar durante el tiempo que dure la investigación, y nuestro país no se podrá salvar de la mala imagen que deja la publicidad negativa que impera en estos casos. Una desgracia en términos generales, porque sumados los bajos precios a que ha caído el café en el mercado internacional, una noticia tan fea como la que ha surgido desde Italia, repercutirá en una eventual baja demanda del café hondureño en países como Estados Unidos y países europeos, que han gustado del aromático hondureño como se le ha bautizado eufemísticamente al café.

El café hondureño ha sido arrastrado en los últimos años a una carrera de infortunios donde no solo cuentan las plagas naturales, la caída del precio y las adversidades climáticas, sino también los  manejos deficientes que hacen los organismos que aglutinan a todos los actores productivos, como el IHCAFE y la AHPROCAFE. A esto se debe que en Honduras no existe propiamente una caficultura, porque usar este término implicaría que habría en nuestro país toda una cultura alrededor del café, que desgraciadamente no la hay. Y no la hay, porque el café en Honduras se ha manejado con nombres y apellidos de personas que se han apoderado de la dirección de los organismos mencionados como si fueran estos por derecho eterno, un usufructo familiar.

Esto es lo que originado los conflictos entre los productores y los directivos de IHCAFE y AHPROCAFE, una grieta que distancia y pone barreras entre los pequeños y medianos productores con unos pocos grandes que manejan los organismos con sello personal y familiar. Y para terminar de rematar la situación, la desgracia crece cuando elementos de la politiquería tradicional aparecen en los campos donde se siembra el grano, haciendo un proselitismo de lo más dañino que termina por inflamar las inquinas entre los productores y los directivos de lHCAFE y AHPROCAFE.

Esto último era lo que menos debía esperarse, que políticos de oficio usen a los caficultores como caballitos de batalla, apareciendo como paladines defensores de una actividad que es tan sensible en todo aspecto, y que constituye una tabla de salvación económica para miles de familias hondureñas y por lo tanto generadora de divisas para el tesoro nacional.

Frente a este arsenal negativo, que se ha cebado contra la actividad del café, procede que el gobierno y demás instituciones, tomen las medidas de protección, que esta vez lo amerita, de una forma urgente, porque no es asunto que hay que ver solo por la caída de ingresos que tendrá el tesoro nacional, es más preocupante la merma que tendrán miles de familias hondureñas que han hecho de la actividad su forma de vida. Por ende, procede actuar con urgencia para salvar la actividad y de paso procurar corregir los males que han sido acentuados por grupos y personas que se han adueñado de los organismos como si fueran clubes de su pertenencia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 31 de enero de 2019.

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