Golpe de Estado

octubre 23, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Según la doctrina jurídica, el Golpe de Estado es la usurpación violenta de los poderes públicos, en especial del Poder Ejecutivo, que, para que se configure, el orden militar sustituye al orden civil, asumiendo además la función legislativa y judicial. En el Golpe de Estado, además del derrocamiento del Presidente de la República, hay un avasallamiento de todas las instituciones constitucionales por parte de los militares, como ocurrió en nuestro país en el pasado, cuando las FFAA, con el Gral. Oswaldo López Arellano a la cabeza, asumieron la conducción del país con un Jefe de Estado, en 1963 y en 1972, derrocando a los presidentes Ramón Villeda Morales y Ramón Ernesto Cruz.



Lo que aconteció en junio del 2009 fue un golpe al gobierno o golpe al Ejecutivo, porque al ser derrocado Manuel Zelaya, las instituciones constitucionales, Congreso Nacional y Poder Judicial, siguieron funcionando normalmente. Los militares no tomaron el poder público ni usurparon ninguna institución, se limitaron a cumplir una orden del Ministerio Público y el Poder Judicial, que exigieron a las Fuerzas Armadas la captura de Manuel Zelaya por violar la Constitución, al pretender mediante un golpe técnico,  con el artificio denominado cuarta urna, celebrar una consulta espuria y amañada, de la que se valdría para esgrimir un falso respaldo del pueblo para convocar a una Asamblea Constituyente que le permitiría perpetuarse en el poder. En ningún momento del 2009 los militares hondureños asumieron el poder que siguió ejercido por los niveles políticos institucionales.

El Golpe de Wstado es usado en los últimos tiempos por los sectores de izquierda, como un expediente manido que invocan a su conveniencia. En Venezuela, Hugo Chávez se escudó en un Golpe de Estado para vencer a los políticos y quedarse de por vida en el poder. Le siguió Nicolás Maduro, mediante un Golpe de Estado salvaje, manipulando cuantas veces quiere a todos los organismos estatales comenzando por el electoral, se ha perpetuado en el poder a su gusto. En Nicaragua, Daniel Ortega desde el poder, siempre en la figura del Golpe de Estado, ha ganado mediante procesos fraudulentas todas las elecciones en la forma más burda para eternizarse en el poder.

En Honduras, la última vez que la figura del Golpe de Estado vuelve a aparecer en el escenario nacional, es cuando el ex candidato liberal Luis Zelaya le propone al Jefe del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, Gral. Ponce Fonseca, que desaloje de la presidencia a JOH, reelecto en el 2017, con la complacencia de los partidos opositores. De haber aceptado el jefe militar la propuesta de Luis Zelaya, este hubiera sido un Golpe de Estado a petición de un dirigente político liberal, algo tan insólito como inédito, que solo pudo producir una mente enfebrecida, que a la vez fue cómplice de la reelección en el 2017, porque esta no se habría producido si los liberales, Salvador Nasralla y el Partido LIBRE se hubieran opuesto a la convocatoria del TSE.

Con solo que los partidos opositores hubieran rechazado la convocatoria a elecciones en el 2017, el TSE hubiera tenido que pedirle al PN que nombrara otro candidato en lugar de JOH. No lo hicieron porque todos los partidos opositores calcularon que la reelección era un factor adverso que le rebotaría en forma negativa a JOH. Una vez que el resultado de aquellas elecciones fue confirmado por el TNE y aceptado por los organismos y la comunidad internacional, el asunto era cosa juzgada. Lo que ocurrió en el 2017 fue que a los opositores les fallaron los cálculos y fue hasta después que el resultado fue aceptado por los organismos nacionales e internacionales, que pusieron el grito en el cielo.

En el 2019, las FFAA de nuevo dan un ejemplo a los politiqueros, uno de los cuales cometió la barbaridad de ir hasta la máxima jerarquía castrense hondureña a pedir que los militares quiten de la presidencia a JOH, lo cual es un delito configurado bajo el concepto de tentativa, pues el hecho de pedir que las FFAA destituyan al Presidente electo, conlleva a que el Ministerio Público de oficio inicie el proceso de investigación para deducirle responsabilidades a Luis Zelaya.

Bajo cualquier argumento que se esgrima para pedir la separación del Presidente de la República, sin haber un proceso legal que esté contemplado en la Constitución, se comete el delito de lesa patria, que convierte en golpista a todo aquel que participa en alguna conspiración para dar un Golpe de Estado. Caso contrario es, cuando un Presidente viola la Constitución para usurpar todas las instituciones constitucionales con el premeditado propósito de perpetuarse en el poder como ocurrió en el 2009.

Cualquier político que incurra en la temeridad de pedirle a las FFAA que den un Golpe de Estado, su futuro queda lacrado con el estigma del golpismo, como para que se olvide de recibir el respaldo popular para asumir la conducción del país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 23 de octubre de 2019.