Globos sonda e inseguridad

mayo 17, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

A más de un año de haber aparecido la pandemia podemos enlistar en un catálogo la cantidad de errores que han cometido las autoridades mundiales de salud, comenzando por la OMS, que es el primero hasta el último, en el manejo del coronavirus. El máximo funcionario de la OMS decía en abril del año pasado que la mascarilla no era necesaria, cuando ya se sabía que el coronavirus tenía la dimensión de una pandemia, desacierto del que no se retractó en su momento, sino que blindado por el olvido de la gente ocultó su fatal equivocación, hasta que hace dos meses dijo que era conveniente usar doble mascarilla para evitar el contagio. Y ahora, un equipo de expertos independientes nos dice que el mundo entero falló, con una conclusión bastante fría que indica que la pandemia se pudo haber evitado si de verdad hubiera funcionado un sistema internacional de alertas. La indolencia y desatención de los dirigentes y funcionarios de muchos países y la falta de previsión hicieron que se perdiera un mes precioso de lucha contra el virus.



El informe de los expertos independientes es muy crítico contra  la OMS, porque de haberse declarado la emergencia internacional a mitad de enero del año pasado y no a finales, y de haberse restringido el tráfico aéreo en aquel entonces, la situación habría sido más controlable. Personalmente lo aprecié en Honduras, cuando les dije a varios de mis colegas que el coronavirus que había sido detectado en China vendría al continente americano y sin duda a Honduras. Si los académicos e intelectuales creían que el coronavirus se quedaría en Asia sin cruzar el charco, la gente de a pie ni siquiera se percataba que se nos avecinaba una peste mundial. En una reunión a principio de marzo del año pasado con las altas autoridades del país en la que participé, me atreví a asegurarles que a esa altura el coronavirus ya estaría en Honduras partiendo que muchos hondureños que viajan con mucha frecuencia por motivos de negocios a China y otros países asiáticos, eran vectores potenciales para traernos el coronavirus. Cuando me encontraba con médicos en los estudios del CANAL 10 y me ofrecían la mano para saludarnos, les recordaba que una previsión para evitar el contagio era evitar el saludo de mano y besos en la mejilla. Mis amigos médicos se reían de mi impulso por cuidarme, pero recuerdo que les insistía: ¡el coronavirus ya está aquí!

Así que, como se puede ver, el espíritu de incredulidad era mundial, y así como hubo fallos al alto nivel de la OMS, lo mismo sucedió en Honduras donde tuvimos fallos, brechas y mucho retraso en dar respuesta. La consecuencia la vemos ahora: el mundo falló, en Honduras fallamos, y hoy se está pagando ese error en el mundo entero y por ende en Honduras. Cuando la OMS alaba la gestión de China Continental para hacerle frente al coronavirus, extraña que no cuestione la actitud de ocultar información relevante en aquellas cuatro semanas que fueron determinantes. Hoy, cuando han muerto casi cuatro millones de personas en el planeta queda una gran cantidad de puntos oscuros por aclarar.

La última barrabasada la cometen las CDC, los comités que controlan las enfermedades en EEUU, cuando dijeron la semana pasada que las personas que han recibido la doble dosis de la vacuna pueden prescindir de la mascarilla, es decir, les hacen el flaco favor a los vacunados para que den rienda suelta a un libertinaje peligroso, por eso es que se está viendo en los eventos deportivos que la gente va a los estadios sin mascarilla y son pocos los que se mantienen protegidos después de ser vacunados.

Me parece que este globo sonda de inseguridad que han lanzado los CDC es muy propio del actual momento que viven los EEUU, donde hay matanzas todos los días, en un clima en que pareciera que no hay ni respeto ni amor por la vida, producto de mitos, creencias y religiones dogmáticas. Más allá de que pudiera ser una medida muy mal manejada por los CDC, los hondureños no debemos vernos en ese espejo maligno que confunde a la población de EEUU. En ese país ya se vacunó a más de un 50.2 por ciento de la población, pero para llegar al famoso salvamento de rebaño todavía queda un 30 por ciento de estadounidenses por vacunarse, por lo tanto, todavía es de alto riesgo prescindir de la mascarilla.

Lo mismo les decimos a los hondureños que ya se vacunaron con las dosis respectivas, que no se dejen perturbar por ese globo sonda que lanzaron los CDC en EEUU, que conlleva a crear un clima de inseguridad en momentos que el virus sigue tan campante como al principio, merodeando en aquellos lugares donde se congregan muchas personas, que es el ambiente propicio donde circula el coronavirus. Haber lanzado al aire la liberación de las mascarillas equivale al mismo error que al principio cometió la OMS, por lo tanto ha sido una propuesta desafortunada de las CDC, que amerita una reprimenda pública de las altas autoridades del gobierno de EEUU y de la misma FDA, que es una institución cuidadosa como lo ha demostrado hasta ahora.

Globos sonda como el que lanzó el año pasado la OMS, negando la necesidad de usar mascarilla, y ahora las CDC de EEUU, diciéndoles a los que se han vacunado que ya no es necesario usar la mascarilla, contribuyen a crear un clima de inseguridad sanitaria, incomprensible desde todo punto de vista, porque se supone que al frente de estos organismos hay profesionales con conocimientos de sobra para no generar distorsiones que confundan y perturben a la gente, que podría elevar los niveles de contagio y extender por mucho tiempo la permanencia del coronavirus COVID-19 en el mundo, y por ende en nuestro país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 17 de mayo de 2021.

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