Gente de partido

octubre 20, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las personas que deciden formar parte de un partido político lo hacen pensando en aportar su contingente a una institución de derecho público que trabaja en función de fortalecer la democracia, aunque, demás está decirlo, también hay partidos antidemocráticos, que surgen para deificar o convertir en dios, a una persona determinada. Cuando una persona entra a formar parte de un instituto político se convierte en partidario de la causa política del partido y a ella debe entregarse pensando que, al asumir el poder, deberá trabajar por la causa mayor que es Honduras y la felicidad de sus habitantes.



Un partidario que piensa lo contrario, es decir, que cree que en el partido encontrará la felicidad personal y económica, es un oportunista, un aventurero, un aprovechado de la política. Y de esta clase de personas están llenos todos los partidos, y los vemos, reclamando posiciones para su beneficio particular, egoistamente, desdeñando los intereses del partido, sobre los cuales anteponen los suyos que son eminentemente personales.

Cuando un partidario depone sus ambiciones personales y se integra a trabajar por la causa de la entidad política en la que decidió inscribirse, actúa como gente de partido, sabiendo que en la lucha política lo único seguro que le espera es trabajar intensamente porque su partido llegue al poder. La persona que berrincha cuando su partido le pide una pequeña cuota de sacrificio, esa no es gente de la que el partido puede esperar una entrega cuando se necesita hacerlo, sencillamente porque no es gente que vive para el partido, son personas que esperan sacar todas las ventajas y los beneficios para ellos y sus intereses.

Para poner un caso de nobleza de entrega por el partido, tenemos el de Gabriela Núñez, que disputó con Luis Zelaya la candidatura presidencial del PL. Gabriela no obtuvo el resultado que aspiraba, y al principio tuvo sus diferencias con el candidato, pero en una oportuna reflexión decidió reintegrarse a la campaña y de sus propias palabras manifestó que se reintegraba a coordinar el departamento de Francisco Morazán. Para el PL y su candidato Luis Zelaya, el reintegro de Gabriela resulta una gran noticia, porque sellan  una fisura y recobran el trabajo de una gran lidereza del liberalismo. Así que los liberales han recibido con entusiasmo y alegría el regreso de Gabriela, que desde esta semana ha asumido tareas en Francisco Morazán.

Ser gente de partido en estos tiempos cuesta, porque casi todos los activistas ahora exigen dinero por el trabajo que se requiere hacer en los barrios y comunidades. Ya no hay propiamente equipos de voluntarios, por lo que sabemos, cada aspirante maneja sus grupos a cambio de alguna recompensa. Incluso hay activistas que hacen de su labor de apoyo a los aspirantes un modus vivendi, aduciendo que como no tienen un empleo necesitan que se les retribuya su trabajo para poder vivir.

Pero esta es la gente de base de los partidos, los que aspiran a cargos de elección, por lo general son personas que disponen de recursos porque tienen buenos empleos o manejan empresas, son los que logran obtener compromisos de los candidatos para asumir cargos importantes después de la campaña electoral.

Ser gente de partido cuando el suyo está en la llanura, es doblemente sacrificado, porque es fácil sacar pecho de la militancia cuando su partido está en el gobierno y por todos lados surgen oportunidades para asumir cargos, pero fuera del poder, las oportunidades de aprovechamiento son escasas por no decir que son invisibles.

Nos alegra mucho en el caso de doña Gabriela Núñez, el haber reflexionado oportunamente para reintegrarse a la causa del PL que tanto necesita del trabajo de sus miembros más distinguidos. Su ejemplo debe ser imitado por otros liberales, que deben comprender que la situación de su partido se ha puesto interesante, desde el momento en que Luis Zelaya ganó la candidatura presidencial. Un triunfo del PL dependerá en gran medida que todos sus miembros, desde las bases hasta sus líderes, se compenetren que estando unidos, los liberales tendrán esperanzas de volver al poder. Pero desunidos, por causa y culpa de los intereses particulares que anteponen algunos de sus miembros, el PL no tendría ninguna posibilidad, teniendo enfrente a JOH, presidiendo la candidatura respaldada por un partido debidamente organizado como está el PN.

Bienaventuradas las personas de partido, las que deponen sus caprichos e intereses particulares, para entregarse a la causa del partido. De ellos no solo el partido debe esperar sus grandes aportes, Honduras entera gana con esta clase de gente que demuestra convicción y fe por una causa.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 20 de octubre de 2017.

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