Garífunas, fenómeno único entre inmigrantes hispanos

agosto 13, 2015

Entre ellos hablan una lengua de origen arahuaco y le cantan a sus ancestros en ceremonias llamadas «chugu». Con su piel negra y sus cabellos rizados, pocos se dan cuenta de que son centroamericanos.
Oriundos de Guatemala, Belice, Nicaragua y Honduras, los garífunas son un fenómeno único entre los inmigrantes latinoamericanos: no terminan de insertarse entre los hispanos por su cultura y por su aspecto afroamericano y tampoco encajan en la comunidad afroamericana porque hablan español, además de su propia lengua indígena.
«No estás ni en un lado ni en el otro», dice Pablo Gómez, quien llegó a Estados Unidos ilegalmente desde Honduras en 1982 y no ha resuelto su situación migratoria. «Con el hispano… hay un espacio que no te da. En los espacios latinos no pintamos como latinos».
Al mezclarse poco con los hispanos, no aprovechan las redes de apoyo con que cuenta esa comunidad para quienes están en el país ilegalmente o necesitan algún tipo de ayuda.
Librados a su suerte, han formado una enorme comunidad en Nueva York, concentrada mayormente en el Bronx, que según activistas como Mirtha Colón tendría ya los 200.000 miembros, aunque el censo estadounidense no los cuantifica.
Brownsville en Brooklyn, el sur del Bronx y zonas de Harlem son algunos de los barrios donde se agrupan. Viven en calles con pequeños negocios, donde la gente se conoce, y los ancianos se sientan en sillas en la acera para observar el ambiente, alejados del bullicio y la ostentación de las grandes avenidas de Manhattan.
Largas filas de personas se forman cada semana frente a la Spanish Evangelical Church, al sur del Bronx, para recibir la comida que la iglesia entrega.
Allí el reverendo dominicano Danilo Lachapel ha ayudado a garífunas recién llegados.»No estamos acostumbrados a solicitar servicios», afirmó Carla García, una garífuna hondureña que hace tres años que vive en Nueva York.
«El garífuna ha mantenido un orgullo porque siempre se ha autosostenido. Cuesta que nos acoplemos a este tipo de vida, en Estados Unidos». «Es una forma de resistencia cultural, para poder mantener la cultura lo más intacta posible», explicó.
Otros dicen que se aíslan porque arrastran una historia de discriminación y abusos. Los garífunas vienen de países centroamericanos azotados por la pobreza y la violencia de las pandillas y el narcotráfico, donde no ocupan puestos en los gobiernos y son una comunidad postergada.



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