Ganas de hacer el ridículo

julio 9, 2019

Honduras

Hay cosas sabidas que sin embargo, parecen secretas. Una de ellas, son las relaciones  entre la empresa privada y el gobierno nacionalista de JOH. Las quejas en contra de la SAR y su titular Mirian Guzmán, son públicas. Hay cierto disgusto entre los empresarios, mayoritariamente descendientes de extranjeros que se establecieron aquí, para suplir la incapacidad nuestra para desarrollar una burguesía nacional. Pero además, hay profundas divisiones entre los empresarios. La reunión de los expresidentes del COHEP, pretendió trasmitir un sentido de unidad de los empresarios que no tienen y confirmar su compromiso con el sostenimiento del régimen democrático, poco consolidado.



Todo esto, lo ha demostrado la Cámara de Comercio de Cortés, en forma independiente, cuando ha entablado negociaciones con los opositores del gobierno de JOH, en la inocente apariencia de contribuir con el Diálogo Nacional, y lograr el apaciguamiento de las tensiones en el interior de la sociedad. El ideólogo de este “movimiento cismático” –empresarial, que se basa en la simpleza que, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, es Pedro Barquero, hijo de Pedro Barquero, inmigrante nicaragüense, establecido en Honduras y muy vinculado con uno de los jóvenes empresarios nacionales más exitosos, –Calvin Wedle– que, después de un rápido desarrollo de sus empresas, perdió su fortuna, en la medida en que los apalancamientos de sus créditos, encontraron un bache que creó un huracán que afectó sus cultivos en Honduras. Barquero hijo, por su parte, es el ideólogo de Jorge Faraj, que — según se dice en SPS–, tiene aspiraciones presidenciales, cosa que por lo demás no sorprende a nadie, porque ante la inminente falsa  caída de JOH, hasta Adolfo Facusse, ha mostrado iguales pretensiones. Faraj, tiene la ventaja según el análisis elemental de Barquero, en  que, tiene empresas en operación; conoce el sector y además, muestra habilidad para el dialogo. Por ello, ha iniciado conversaciones con los dos hombres que luchan actualmente por eliminar a JOH del Ejecutivo, vía renuncia o destitución.

Faraj, como Barquero, pasan por alto que  tanto Zelaya, como Nasralla, tienen un fuerte resentimiento en contra de la empresa privada. Si bien son selectivos, en orientar a sus activistas vandálicos en contra de los restaurantes de comidas rápidas y tiendas de electrodomésticos, el primero tiene el deseo de hacer fracasar a todos los empresarios, para compensar emocionalmente los errores suyos en la dirección de los negocios que le heredó su padre Manuel Zelaya Ordoñez. Todos quebraron. El otro, tiene un odio visceral en  contra de parte de sus connacionales descendientes de inmigrantes originarios del oriente, por desajustes psicológicos que la crea su confusión entre su padre biológico y el de crianza, que lo polariza en contra de todos aquellos que, de alguna manera, han tenido éxito en el área de los negocios. Este odio está un poco emparentado con el que maneja Miguel Kattan,  tío, asesor y mentor de Bukele, que afirma – con argumentos muy convincentes, según su discurso personal–, que estos empresarios, son los que impiden la inversión y el desarrollo del país.

Faraj, es más que un inocente. No tiene idea de la historia política y carece de formación para entender la diferencia entre el protagonismo y la instrumentación. Ni siquiera pudo conocer las intenciones de los políticos, cuando en la reunión con Zelaya, este le hizo un planteamiento en donde el tema desarrollo económico no ocupa ningún lugar. Sus posturas y para las que busca el apoyo de la empresa privada, son la destrucción del orden constitucional por medio de la expulsión de JOH del poder ejecutivo; la convocatoria de una Constituyente; la derogatoria del Código Penal, la prolongación del mandato de la Maccih;  la supresión de las cargas impositivas que afectan al pueblo – no se dice nada de las que dañan a la empresa privada–, la desmilitarización de la sociedad, y la puesta en libertad de supuestos “presos políticos”. Al terminar de leer las diez propuestas de Zelaya, todo el mundo se dio cuenta que la empresa privada no obtiene espacio para desarrollarse, porque la esencia del populismo de éste y el vació imaginativo de Nasralla, más bien tienden a su destrucción en el mediano y el largo plazo

Por ello es una ingenuidad de Jorge Faraj, creer que él podrá usar a Zelaya en beneficio de la empresa privada y de una eventual candidatura presidencial suya, en  una alianza con Libre.  Libre no volverá a probar con un candidato fuera de sus filas. Nasralla no cederá su lugar. Pero si esto ocurriera, el pueblo hondureño no votaría por Faraj, cuya imagen es pobre, frágil y sin personalidad. Simple tontería la suya y de su asesor Barquero. Ganas de hacer el ridículo.