De gallos de pelea y gallos en saqueo

enero 25, 2017

Lo que nos faltaba para terminar de completar la estampa de paisaje folklórico que los mismos hondureños han pintado a lo largo de la historia, cuando uno de nuestros poetas más taciturnos dijo en rueda de cantina que este, más que un país es un paisaje, es que a través de las distorsionantes redes sociales alguien ridiculizara un pleito entre vecinos en Trujillo, por culpa de un gallo andariego, que se cruzaba de patio a patio, haciendo creer que un policía de aquella localidad había puesto en prisión al gallo bochinchero, que por dañar los cultivos de un patio metió pleito entre dos personas.

Para ridiculizar al país no faltan más que las malas voluntades que disfrutan con tergiversar los hechos pequeños, volviéndolos virales, el término que en las redes sociales quiere decir que un hecho alcanza tal difusión que trasciende fuera de lo normal, dada la importancia del mismo. Los gallos se pelea se espolean para ganar el espacio para dominar el gallinero y tener a su disposición a todas las gallinas. Hasta ahora no habíamos visto algo parecido, que por un gallo que se pasa  al solar del vecino, ocurra un incidente donde surgen hasta amenazas de muerte. El hecho adquiere connotación por el tinte escandaloso que le damos los medios, esa es la verdad. No hay tal que el gallo debe pagar fianza para salir de la prisión, porque en suma es su dueño quien debe responder por el daño que el animal produjo en el huerto del vecino. Y el policía, con buen tino, para evitar que el gallo andariego vuelva a las andadas de continuar picoteando el huerto del vecino, pudiera provocar tal estado de enardecimiento de este, que ya amenazó con matar al dueño del galo si no lo pone en cintura, o mejor dicho, si no lo amarra para evitar que vuelva a colársele y dañarle sus cultivos.



El pleito de un gallo deformado por los medios de información, trasciende al mundo como un escándalo ridículo que nos expone como un pequeño país que se ha quedado atrapado en la era los “picapiedras y de trucutú.” Hay que tratar estas cosas con seriedad, porque exponemos a Honduras como un país habitado por “moscas” y no por personas.

También está el  caso de otro gallo, nada más que este si es un caso muy serio, porque resulta que el gallo en saquear el seguro social, Mario Zelaya, ahora urde a través de su defensa, que mientras dure el juicio en el que está señalado hasta la coronilla, se le permita ejercer como médico en los hospitales públicos, algo así como invocar el derecho a que por la vía del ejercicio médico pueda ganarse el derecho a que se le expíe la culpa por haber saqueado el seguro social.

Esto es un ardid fuera de serie, don Mario Zelaya pretende borrar su culpa, purificarse de ella por medio del sacrificio de ir a atender pacientes en los hospitales públicos. Cuando estudiamos derecho Penal vimos que esta es la actitud propia del delincuente, someterse a padecer trabajos para curar sus desaciertos y su mal proceder ante la sociedad. Lo que Mario Zelaya busca a través de su defensa es un acto expiativo que no conmoverá a nadie, porque todos en Honduras sufren el hartazgo de ver como este hombre, que se hundió él y sacrificó a su familia, no tuvo ningún reparo para cometer las barbaridades que hizo en una institución noble. Y que al saquearlo nos perjudicó a todos, a derechohabientes y contribuyentes, nos robó a todos por igual, porque tanto se llevó las aportaciones de los trabajadores y empleados, como las aportaciones mensualmente pagamos los patronos.

Como se le puede ocurrir a Mario Zelaya y su defensa apelar a la expiación, sabiendo que al haber  cometido un delito de tanta proporción perjudicial, la {única reparación está en la cárcel. No hay otra vara para medir y castigar un hecho tan deleznable como el cometido por Mario Zelaya y sus compinches. Pretender evadir la cárcel por medio de la expiación es un zarpazo a la dignidad de un pueblo que se mantiene indignado, esperando que la justicia agilice el proceso en este caso. Porque la lentitud de la justicia es lo que ha vuelto la mirada de transparencia internacional sobre nuestro país, haciéndolo retroceder en el ranking en once puntos. Y si a los tribunales se les ocurriera acceder a la petición de Mario Zelaya de expiar su culpa con trabajo en los hospitales públicos, acabaríamos hundidos en el desprestigio mundial, sería el acabóse en materia de transparencia e impunidad.

Hay que pulir el periodismo para no hacer ver a Honduras como el país del hazmerreír con algo tan tonto como el de convertir en  noticia que un gallo está preso hasta que no pague la fianza. De repente a alguien se le ocurrirá decir que en Honduras hay domadores de elefantes capaces de hacer pasar a este animal tan grande por el ojo de una aguja. Cuando aquí apenas  hay elefantes de dos patas. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 25 de enero de 2017.

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