El furor de la naturaleza

junio 5, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los hondureños nos hemos olvidado de dejar un espacio importante en nuestra vida para reencontrarnos con la cultura de nuestra madre tierra y sus cuatro elementos naturales. Vivimos por vivir, vivimos el momento, olvidando que debemos prepararnos para poder convivir con el porcentaje de riesgo que contraen estos cuatro elementos de la naturaleza: agua, fuego, aire y tierra. Los griegos vivían entregados al estudio de estos cuatro elementos, y gran parte de su filosofía, de su ciencia y su medicina giraban alrededor de la comprensión del cosmos donde es imprescindible convivir con todo lo que existe. No podemos vivir pensando que el agua, el fuego, el aire y la tierra solo nos sirven para nuestras necesidades básicas para nuestro bienestar, porque cada uno de estos elementos mantiene su propia energía que tiene un efecto extraordinario en nuestro ser y en nuestra forma de entender el mundo.



Tanto el fuego, como el agua, el aire y la misma tierra pesan sobre la existencia del ser humano, y su energía puede ser lapidaria contra nuestras vidas si no los estudiamos debidamente y nos preparamos para enfrentar sus manifestaciones físicas, que tienen un peso demoledor como lo estamos viendo con el efecto de los volcanes en Hawai y Guatemala, con los grandes huracanes que nos azotan, las inundaciones que se vuelven incontrolables por la inconciencia ciudadana para evitarlas y todavía no nos percatamos por la falta de estudio y preparación que la Tierra es un elemento vivo de un planeta lleno de energía que seguirá moviéndose al tenor del desplazamiento de las placas de la corteza terrestre.

En pocas palabras, los hondureños debemos hacer un alto en la forma disparata de vida que llevamos, creyendo que lo esencial es estar al día con las innovaciones tecnológicas, olvidándonos que la observación de la naturaleza está antes que todo. No podemos seguir creyendo que por tener un celular moderno y un iPad para estar al tanto de los chismes sobre todo, nos hace estar a la vanguardia del progreso. Y esto más que bueno resulta malo porque terminamos olvidando que los humanos somos un ciclo de creación y destrucción provocado por los cuatro elementos de la madre naturaleza: agua, fuego, aire y tierra.

Los hondureños tenemos que entrar a una cultura de observación y conocimiento de los 4 elementos de la naturaleza, para estar preparados para poder enfrentar sus formas de energía, que son tan beneficiosas cuando se está adiestrado para aprovecharlas, pero muy peligrosas por su enorme capacidad destructiva por el amplio espectro de su manifestación física. Particularmente nuestro territorio es el paso de los huracanes que llegan con ráfagas de aire capaces de destruir ciudades completas con la furia de los vientos y las grandes descargas de lluvia.

Los sismos y los volcanes son una manifestación de la inmensa cantidad de energía que se escapa de la corteza terrestre, frente a los sismos no hay vaticinio posible, pero frente a ellos lo que cabe es una cultura de prevención para que, dado el momento de un temblor fuerte, las personas sepamos que hacer, como reaccionar para sobrevivir en primer lugar y rescatar a otras personas que pudieran resultar atrapadas en algún lugar. Y de igual manera, como reaccionar y actuar cuando nos azotan las tempestades producto de un huracán.

Es imprescindible que los hondureños, además de embrocarnos en los temas políticos que constituyen el plato donde todos quieren meter su cuchara, le dediquemos más atención y estudio a la esencia de los 4  elementos básicos que forman el reino de nuestro planeta. Estos elementos contribuyen a tener un mejor bienestar para nuestra vida, pero también tienen una capacidad destructiva en contra nuestra si no estamos preparados para enfrentar sus formas de energía.

En este contexto, debemos saber que Honduras tiene volcanes, que están inactivos, pero volcanes al fin, que en algún momento pueden recuperar sus energías que yacen en la corteza terrestre. Entonces hay que empezar a prepararnos desde ahora por si en el tiempo que menos esperamos, alguno de ellos llegara a reactivarse. Pero mientras tanto tenemos que capacitarnos para enfrentar los sismos y los huracanes.

La naturaleza es nuestra madre, nuestra amiga que nos da todo para vivir, pero a la vez es implacable cuando desata sus furias a través de sus cuatro elementos y no estamos preparados para enfrentarlos y saber aprovechar sus energías. Los cuatro elementos naturales tienen su magia, y sobre todo un gran poder que puede llegar a destruir la humanidad como ya sucedió hace muchos siglos.

Preparémonos para evitar que la furia de la naturaleza nos convierta en víctimas. Si los griegos hace miles de años llegaron a conocer la magia de estos elementos y pudieron convivir con ellos, con todos los avances de la ciencia y la tecnología, nosotros podemos hacer que los cuatro elementos naturales sean favorables a nuestra vida y no destructores de vidas, pero para lograrlo, hay que estudiarlos para aprender a convivir con ellos. Vencerlos es imposible, porque la naturaleza es lo más poderoso que hay en el universo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 5 de junio de 2018.

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