¿Fue un error el confinamiento?

junio 16, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Entre todos los debates que se han dado en la pandemia del coronavirus el último lo ha planteado el economista y filósofo español-alemán Guy Sorman, quien en su último artículo se pregunta si fue un error el confinamiento o cuarentena que han usado como estrategia diversos países para evitar la propagación del virus. Aunque nos parece que es prematuro establecer conclusiones sobre el COVID-19, si caben este tipo de preguntas como la que se formula el filósofo y economista Guy Sorman, porque a partir de algunas interrogantes se podrá juzgar la efectividad con que han actuado los distintos gobiernos, y comparar los resultados que es algo en lo que venimos insistiendo para las posibles nuevas oleadas o rebrotes que desde ahora están previendo los organismos internacionales y los países desarrollados, algo que no solo afectará a los países asiáticos y a Europa, sino también a Estados Unidos y países latinoamericanos.



En el continente americano la pandemia apenas está en la fase de crecimiento, mientras en varios países desarrollados los gobiernos creen haber estabilizado la situación del COVID-19, pero aunque estamos a mucha distancia y existiendo una enorme diferencia con esos países de primer nivel, es conveniente ver el número de contagiados y de muertes entre los distintos países. Es interesante observar que en Taiwán, Corea del Sur, Hong Kong y Vietnam las cifras de contagiados es apenas de varios centenares y de muertes hablan de decenas, mientras que en Italia, España, Francia, Gran Bretaña y EEUU se habla de decenas de miles de contagiados y varios miles de personas muertas. Países como Alemania y Turquía podemos ver que están en un término medio.

Guy Sorman se pregunta ¿cómo se explican estas diferencias entre sociedades que tienen las mismas formas de vida, tienen iguales urbanizaciones, con instalaciones sanitarias comparables o casi iguales entre uno y otro país? Sorman cree que la explicación de las diferencias radica en las estrategias políticas que han usado los gobiernos. Y algo que fue crucial, es que, cuanto antes los gobiernos comprendieron la gravedad de la pandemia mejor la controlaron, de modo que hay una relación inversa entre la arrogancia y mortalidad. Para el caso, en EEUU, Donald Trump al principio negó al máximo el peligro del coronavirus, diciendo que era una gripe más y que por unos cuantos griposos no había razones para alarmarse. El caso de Francia, Italia y España donde hubo miles de contagiados y miles de muertes, asombra, porque son tres países desarrollados que le dieron la espalda al peligro, sus gobiernos actuaron con arrogancia e ineficacia, dejando pasar varias semanas sin dar repuesta para terminar de rodillas cuando sus sistemas de salud colapsaron por completo.

En cambio en Nueva Zelanda, Taiwán y Alemania, los gobiernos adoptaron políticas con humildad y energía, atacando desde un principio la infección y la mortalidad con mejores resultados. Mientras Trump negaba el peligro de la pandemia y los demás países europeos se relajaban creyendo que la enfermedad no los alcanzaría, la prepotencia los castigó, en cambio, los pequeños países asiáticos y Nueva Zelanda demostraron que aunque son países pequeños tienen mucho que enseñar a los que se creen los dueños del planeta. De allí parte la expresión que empleo con mucha frecuencia, «hay que vernos en los espejos donde podemos aprender las buenas experiencias».

La arrogancia a EEUU le ha costado muy caro en esta pandemia, porque en tres meses de la enfermedad el gobierno de ese gran país ha cometido una serie de errores que han incidido en el contagio masivo y la enorme cantidad de muertes. Y aquí es donde viene la flecha que lanza Guy Sorman, quien sostiene que el peor error cometido por los grandes países fue confiar en la recomendación de los epidemiólogos que impusieron la medida de la cuarentena o confinamiento de manera indiscriminada, que por tratarse de un encierro ha tenido consecuencias indirectas y directas, sobre todo porque genera traumas en muchas personas que resienten el impacto sicológico. Cree que se debe confinar a los mayores de 65 años, pero a los demás basta con la mascarilla y la distancia física.

Desde luego que las apreciaciones de Guy Sorman no aplican a todos los países, especialmente como el nuestro, donde el bajo nivel educativo no les permite a muchas personas comprender siquiera que es la cuarentena o confinamiento, como no entienden el beneficio de la mascarilla ni encuentran razones para andar a dos metros de distancia de las demás personas. Y como estamos en proceso de reabrir la economía, es conveniente mantener un debate sobre la naturaleza de las medidas que dictan nuestras autoridades. Hay que evaluar las disposiciones que dicta el gobierno para no cerrar del todo la economía, hay que contribuir con ideas ahora que se está permitiendo, poco a poco, que mucha gente salga del encierro, con la obligación de usar la mascarilla y mantener la distancia física.

Y hacernos una idea firme, si después de la reapertura los contagios crecen en forma tal que produzcan el colapso de los hospitales, no será asunto de guillotinar a los desobedientes que al salir a la calle en forma insensata no aplican las medidas sanitarias, pero no lloremos después cuando las autoridades nos impongan confinamientos de largometraje.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 16 de junio de 2020.