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El fracaso de la razón política

Tegucigalpa, Honduras

No es una buena noticia para la democracia hondureña la actitud de la dirigencia del PAC de mostrarse rebelde para acatar la Ley y someterse a la competencia del tribunal Supremo Electoral, que conforme lo establece la Constitución de la República es la máxima autoridad en la materia. Desconocer la majestuosidad de la ley no es una rutina democrática, todo lo contrario, resulta ser un sobresalto y una verdadera zozobra, puesto que si el líder y su grupo de dirigentes de un partido nuevo, que se formó buscando cautivar a los ciudadanos hondureños con la bandera de la anticorrupción, de pronto se colocan en franco desconocimiento de la autoridad competente, con una sarta de argumentos disparatados como le escuchamos al fundador del PAC, estaríamos en un caso auténtico del fracaso de la razón política por la conducta temeraria producto de la oscura fantasía de una personas que no tiene ni la remota idea de lo que es un instituto político de derecho público, que eso es un partido político.

La Constitución le da la facultad exclusivamente al TSE de regular  todo lo relacionado con los actos y procedimientos electorales, de manera que un partido político no entra el escenario poniendo sus propias reglas del juego, porque  lo primero que fija el TSE dentro de sus funciones son  las fechas de las elecciones, tanto primarias como generales. Los tres grandes partidos, PN, PL y Libre se acogieron a la fecha mandada por el máximo organismo electoral y realizaron sus primarias donde eligieron a sus candidatos presidenciales. El PAC se fue por la tangente y por la escabrosidad mental de Salvador Nasrala, por una confrontación con dirigentes de dos corrientes internas,  decidió programar su propia fecha, lo que no le está permitido, porque quien regula esta situación es el TSE.

Asumir una posición libertina provoca alarma entre el resto de los dirigentes del PAC y también en el resto de la ciudadanía, porque un partido que acepte ser dirigido por un líder que actúa imponiéndose bajo  un patrón de querencias autoritarias, no es una institución positiva sino más bien  una amenaza para la democracia. En un tiempo de dictaduras emergentes, como la de Venezuela, la de Bolivia y  la de Ecuador, un ciclo aromatizado por el perfume revolucionario de los hermanos Castro en Cuba, para Honduras sería una conmoción trágica que una persona con ideas despóticas tuviera la opción de dirigir los destinos de nuestro país.

No es posible que el líder del PAC y sus dirigentes piensen que existiendo un TSE, sus miembros se quedarán de brazos cruzados escuchando sus peroratas que siempre desembocan en el desconocimiento de la Ley. En el momento que ese máximo organismo se mande al silencio ante un rebelde sin causa, el escenario político hondureño se convertiría en una hoguera de desasosiego, en que cualquiera querría poner sus propias reglas para fijar las fechas de sus eventos a su completo antojo, lo cual no permitiría celebrar elecciones en un clima de estabilidad, porque todo período electoral regido por circunstancias como las que pretende establecer Nasralla, resultaría más bien una temporada de desquicio electoral.

Ahora bien, la actitud errática de Salvador Nasralla no es que venga tampoco a poner una crisis en el proceso electoral fijado para el 26 de noviembre, lo que hay con el estrambótico líder del Pac y sus dirigentes, es apenas un remedo de tormenta. Nasrala no es un líder constructivo ni mucho menos positivo, lo que es en verdad,  es un remilgado que sueña con la autocracia, porque desde su profesión ha demostrado que le gusta abrazar las soluciones a su estilo personal, mientras descalifica a todos cuantos no comparten sus ideas.  Y quienes le respaldan  esta actitud,  porque creen que es el único valiente por  llevarle la contraria la Ley,  demuestran estar tan desarticulados mentalmente como el fundador del PAC, y esto sí que es pavoroso, porque secundar a un flagrante transgresor de la Ley, además de ser  un fracaso de la razón política como dijimos al principio,  es algo que  solo puede observarse en las personas mentalmente empobrecidas.

Dejarse seducir o arrastrar por la conducta de un transgresor de la Ley, sería el acabose de la democracia. Por eso emitimos nuestra voz de respaldo incondicional al TSE, que al advertirle al líder del PAC y su élite que le secunda, lo hace en función de la facultad que le establece la Constitución de la República.  La fecha de una elección primaria o general la fija el TSE y a los partidos solo les corresponde acatarla.

Un partido político no nace para establecer su propia hegemonía de odio, de desahogo o de revancha. Un partido político debe nacer para ayudar a crear un país mejor, impulsando cambios dentro del marco de la Ley. Pretender ser un partido desconocedor de la Ley es nacer como un “antipartido”, es decir como una organización estéril dedicado a la exaltación de la rabia. En el caso del PAC su concepción sería entonces la de ser un partido antisistema y contrasentido (PAC) Asi son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 18 de abril de 2017.