¿Un Fiscal cinco estrellas?

abril 20, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



Estamos en la recta final del período en que toca proponer a los aspirantes a la Fiscalía General del Ministerio Público, el cargo más importante que es clave en la lucha contra la corrupción y la impunidad y el crimen organizado. Y como para invención de frases hay quienes se pintan para agitar la expectación del público, a un miembro de la sociedad civil le ha dado por repetir que necesitamos un fiscal cinco estrellas, como si este cargo se midiera en calidad de servicio como se acostumbra a medir los hoteles por el trato que dan tanto en instalaciones, servicio como en atención a los clientes y usuarios.

Lo que la nación debe esperar del Fiscal General de la República es que sea una persona que al ejercer la defensa del interés público, lo haga con entereza, y cuando intervenga en los juicios, en cualquier circunstancia, sostenga la acusación pública, pero sin acusar sin motivo ni actuar con crueldad amparándose en una interpretación ingrata de la ley. Así lo aconsejan los tratadistas internacionales, sobre todo en materia penal, donde el fiscal no tiene excusas para ir más allá de la ley, porque todo el que fiscaliza debe tener en cuenta que el Derecho establece sus límites contemplado en el debido proceso.

Actualmente, el Fiscal General de la República es el abogado Oscar Chichilla, un funcionario cuya trayectoria en todo su período debe escribirse con letras mayúsculas, porque conforme fue transcurriendo el tiempo, supo responder sin presiones y sin premuras a las tareas de la investigación para determinar involucramientos y culpabilidades de personas en actividades delictivas. Este ha sido un período escabroso y complicado, porque le ha tocado al Ministerio Público desarrollar una tarea titánica de investigación para descifrar las actividades de los grupos criminales organizados.

No es un trabajo furtivo, ni tampoco se puede realizar a la ligera, porque aunque las evidencias podrían parecer un objetivo fácil, cuando se trata de penetrar a la médula de las organizaciones delictivas para investigar sus acciones, se corre un alto riesgo que puede paralizar los cerebros de los fiscales investigadores. Muchos fiscales perdieron la vida en el cumplimiento del deber, el Fiscal General Chinchilla ha estado sometido a las constantes amenazas contra él y su familia. Se requieren nervios de acero y temple de hierro para soportar este tipo de presiones, de manera que si alguna vez el Fiscal Oscar Chinchilla ha dicho que su deseo más bien es el de retirarse del cargo una vez terminado su período, para poder dedicarle más tiempo a su familia, es algo comprensible, porque no ha de ser fácil estar sumido entre las amenazas que proceden de todos los sectores delictivos que son afectados de una u otra manera por las acciones del Ministerio Público.

Cada operativo que se lanza día tras día lleva un intenso trabajo previo de investigación que realizan los fiscales del MP, para detectar los puntos donde se mueve la criminalidad. Hoy estamos viendo que los pelotones de policías, acompañados por los fiscales del caso, se mueven ya no en dirección a los barrios marginales y a los tugurios, llegan a zonas residenciales donde los elementos del crimen organizado se dan la vida rosa, alquilando mansiones ostentosas que pueden costear por las buenas ganancias que les producen los negocios ilícitos.

Pero, ahora el Ministerio Público tiene el reto de extender la investigación a los centros educativos donde el narcomenudeo se ha vuelto una actividad en la que fácilmente se embarcan decenas de estudiantes, que al ser consumidores de droga, termina involucrándose en la venta para recibir en compensación, la cantidad que necesitan para su consumo. Detectar a los grandes y medianos distribuidores es uno de los retos que encara el Ministerio Público para cortar la ruta del narcomenudeo y de esta manera reducir el tráfico y consumo en los estudiantes de los  colegios, que es la principal causa de muertes de jovencitos dentro y fuera de los centros educativos.

En esta tarea, el avance que han logrado las autoridades se ha debido al gran trabajo que ha realizado todos estos años el Fiscal General Oscar Chinchilla, que es una gran lástima que haya expresado que no está dispuesto a continuar en el cargo, porque  los otros aspirantes han recurrido al expediente malintencionado de atacarlo para que les deje limpio el camino. La ausencia del Fiscal General Chinchilla será una pérdida lamentable que sentiremos en Honduras, cuando el cargo sea asumido por personas que solo buscan figuración personal. Porque el desempeño de un buen fiscal general es el equivalente al de una gran abogacía, cuyo reto mayor es asumir con responsabilidad los grandes y pequeños casos en los que está en juego el sentido de la vida de miles de personas, cuyo destino depende de una buena y correcta investigación, para que la aplicación de la justicia se haga en forma correcta, sin prejuicios y sin  privilegios.

Para tener esta categoría no se necesita un fiscal cinco estrellas, lo que se necesita es un profesional capaz y correcto, que no use la justicia para ganar figuración pública, que sea probo en todo sentido y justo y honesto en la búsqueda de la verdad para no cometer injusticias.

Todas estas condiciones las ha cumplido a cabalidad el Fiscal Oscar Chinchilla. Su decisión de no aspirar a seguir siendo el Fiscal General de nuestro país, es una verdadera lástima y una gran pérdida para nuestro país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes  20 de abril de 2018.