Cancelar Facebook

octubre 11, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Después de conocer la denuncia de la señora Francis Haugen, una ex alta empleada de Facebook, sobre el daño que esta red social causa a los niño, igual que debilita a la democracia de los países, nadie en el mundo debería sustraerse a ponderar entre lo bueno y lo malo que el gigante de las redes sociales le produce a las personas y a los países. Las redes sociales surgieron como un torbellino explosivo que transmite contenidos de manera desregularizada, y este es el factor peligroso que se ha venido cuestionando en el planeta, aunque hasta ahora nadie que hubiera estado en el interior de Facebook se había atrevido a denunciar el perjuicio inconmensurable que esta red produce no solo en los niños sino en casi todos los ámbitos de la sociedad.



No se puede ser recalcitrante y negar los beneficios que ofrece el gigante de las redes sociales, pero con lo expresado por la señora Francis Haugen, por muy entusiasmadas que estén las sociedades con la correntada de información que permiten Facebook y sus aplicaciones, comparada con el cúmulo de falsedades que también se difunden a través de ellas, por la falta de controles, la balanza resulta más negativa cuando contabilizamos la gran cantidad de suicidios de jóvenes y hasta de personas mayores, más la gran cantidad de homicidios y asesinatos que provocan las confrontaciones que se suscitan a través de las redes sociales.

Tanto es el saldo negativo de Facebook, que el fin de semana la prestigiosa revista TIME, en su portada, con la foto del genio creador de Facebook, Mark Zuckerberg, plantea en un soberbio titular: BORRAR FACEBOOK, que equivale a pedir la cancelación del gigante de las redes sociales por los daños que produce en los niños, jóvenes y demás personas. Casi nadie sabía lo que sucede en Facebook, hasta que la ex alta empleada Francis Haugen se atrevió a declarar ante una comisión del Senado de los EEUU. Lo menos que ha dicho la señora Haugen es que Facebook promueve el contenido polarizador, a eso se debe que a Zuckerberg nunca le ha interesado establecer algún tipo de control del contenido que cualquier persona sube a Facebook con propósitos malsanos. La señora Francis Haugen ha pedido al Senado de EEUU que ha llegado la hora de regular los contenidos de Facebook.

Mark Zuckerberg ha hecho tanto dinero con Facebook que se atreve a desafiar a los Estados, como aconteció con Australia, cuando el gobierno de este país exigió que la multinacional pagara impuestos, prefiriendo Zuckerberg cortar los servicios en Australia. Tanta arrogancia del creador de Facebook hizo pensar a los senadores de EEUU que el gigante de las redes sociales ya es un peligro para los mismos Estados Unidos y para los países del mundo, porque no solo perjudica a los niños sino que debilita la democracia, como se vio recientemente en el episodio protagonizado por Donald Trump, decidido a no aceptar la derrota y no reconocer los resultados electorales que dieron por ganador al actual presidente Joe Biden.

Los senadores norteamericanos acusan a Facebook y a Zuckerberg de ocultar hallazgos negativos en Instagram, una de las aplicaciones de Facebook, donde hay mucha información falsa que se transmite como cierta y buena para las personas. De no ser por la señora Francis Haugen, no hubiéramos conocido las interioridades de Facebook, como el hecho de que a su creador no le interesa el daño grave que su gran obra está produciendo en los niños del mundo. Como tampoco le interesa regular el poder polarizador que existe en los contenidos que se canalizan en Facebook que están destruyendo la democracia en el mundo. Zuckerberg es una maquinaria para hacer dinero, la mala huella que deje su obra en la humanidad no le interesa, lo suyo es seguir aumentando día a día su gran masa de fortuna que es incalculable. Lo que pudo haber perdido por un día que sus redes y aplicaciones dejaron de funcionar equivalen a una bolsa de confites en comparación con su fortuna que crece a cada segundo, cada minuto que los millones de usuarios le dejan a sus arcas por el uso constantes de sus redes.

Ha quedado al descubierto que Facebook hace miles de millones de dólares con la seguridad, la salud y el bienestar de las personas que ingenuamente exponen sus fotografías y la de sus hijos y demás descendientes en Facebook, sin saber a los peligros que se exponen. Cuando Facebook permite las campañas disociadoras que personas malsanas desatan en sus canales, le hace un daño enorme a la democracia en el mundo, por lo que Zuckerberg se ha convertido en el enemigo número uno de la democracia en todo el planeta. A eso se refiere la portada y el artículo de la revista TIME al pedir BORRAR A FACEBOOK, que es un llamado a la cancelación de la red multinacional porque tal como está funcionando es el refugio para los malvivientes sociales y los más oscuros personajes de la política, porque ningún otro medio se presta para desatar campañas para denigrar y destruir a otras personas con la complacencia de los editores que se bañan en dinero permitiendo la agresión colectiva contra las personas de una manera impune.

Sin desconocer la parte positiva de este gigante de la comunicación, consideramos que es indispensable equilibrar el beneficio que aportan las aplicaciones de Facebook como el WhatsApp, que presta una gran utilidad a la actividad cultural y comercial, frente a  la inseguridad peligrosa que atenta contra los niños, contra millones de personas y contra la democracia de los países. La revista TIME pide la cancelación de Facebook, esa petición radical tampoco es saludable, lo que Facebook y sus aplicaciones requieren es someterse a los controles que aseguran que las empresas funcionen en apego a la ley y en apego irrestricto al respeto de la seguridad de los niños, de las personas y de los países.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 11 de octubre de 2021.

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