Estudiantes en la pandemia

julio 16, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Compadecemos a los miles de niños y niñas de nuestro país que están en la etapa de la escolaridad y que no han recibido la enseñanza desde la segunda quincena de marzo hasta la fecha, pero especialmente a nuestros niños del sistema público, que en su inmensa mayoría, por no decir la casi totalidad, igual que los maestros del sector público, no tienen posibilidades de acceso al internet, como no disponen de la tecnología para la enseñanza ‘online’ como si la tienen casi todas las escuelas privadas del país. El impasse creado por la pandemia deja un gran vacío en el proceso de enseñanza, sobre todo en el sector público, porque en lo que queda del año será difícil un retorno a las aulas existiendo la amenaza de la pandemia, porque por los momentos no se vislumbra una erradicación del virus.



La discontinuidad en el proceso enseñanza-aprendizaje que deja este paro extenso y que podría ir más allá de los 8 meses, conforme las proyecciones que hacen los organismos internacionales de salud, vislumbra un año perdido que no es poca cosa, partiendo que los niveles que Honduras ha alcanzado en las metas educativas están siempre por debajo de los demás países del área centroamericana, con los cuales nos podemos medir, porque hacerlo con los países avanzados resulta una temeridad y una quimera.

Cada vez que hay mediciones internas en el escenario educativo nos encontramos con peores resultados, la hornada de este año tiene la desgracia de coincidir con la pandemia del coronavirus que, por su alto nivel de contagiosidad, igual que ha paralizado la mayoría de las actividades del país, también se ha cebado con la educación de los niños y jóvenes, al obligar a escuelas, colegios y universidades a suspender las clases con asistencia a las aulas, y apenas las escuelas privadas pueden decir que han mantenido un proceso educativo  en forma virtual por medio de internet, mientras en el sistema educativo público son escasos los hogares que tienen las dotaciones tecnológicas para que los niños reciban clases.

Por internet se pueden hacer varias actividades laborales, nosotros desde el 17 de marzo hemos estado haciendo desde nuestra casa las participaciones televisivas por la vía virtual, pero lo que no puede hacerse por internet en la debida forma es enseñar, educar, formar, porque al faltar el elemento esencial que es el profesor, que explica la materia y se toma el cuidado que los niños vayan al día, para que todos asimilen y salgan adelante con el aprendizaje en todas las clases, los niños nunca irán más allá de lo necesario y lo que por su propia iniciativa puedan interpretar de las lecturas de las materias. El profesor es el que despierta el interés de los niños en la lectura, sin esta presencia indispensable, los niños pueden recibir instrucciones y explicaciones por la medio de la computadora, pero esto nunca es igual. Pueden conectarse 20 niños por ZOOM con el profesor o la profesora, pero jamás una IPAD puede sustituir la presencia humana del maestro en el proceso enseñanza aprendizaje. Y en esto no coincidimos con el Dr. Harari en su tesis de que la inteligencia artificial rebasará a la humana, porque aunque lo artificial-tecnológico tenga cualidades cuasi humanas, jamás suplantarán a las acciones humanas en casos como el que nos ocupa hoy: el proceso enseñanza aprendizaje.

¿Qué les espera a nuestros niños y niñas del sistema educativo del sector público? Sin duda que un panorama muy triste y desolador, mientras los niños del sector educativo privado, que dominan a la perfección la lectura y las conversaciones por medio de las IPAD, los del sistema público se quedarán rezagados con un año que equivale a varios, porque el lucro cesante educativo de un año equivale a dos, por tratarse de que cada año perdido en cualquier materia de la vida no solo representa la pérdida de un período sino el costo de lo difícil que es la reactivación de toda actividad después de estar sumidos en la inactividad

Para aliviar la pérdida que tienen los niños en el sistema educativo público, los medios televisivos y radiales del país están transmitiendo programas educativos que resumen los programas de las asignaturas elementales, con el contenido basado en los programas oficiales de la Secretaría de Educación, lo que ayuda un poco al vacío que deja la inactividad en las aulas escolares. Pero, igual, no es lo mismo que la educación con presencia asistencial en las aulas, con alumnos y maestros compartiendo el proceso enseñanza aprendizaje. Y por las noticias que se reciben del exterior, la pandemia no ha sido erradicada en ningún país, porque apenas se sale del confinamiento y se reabren las actividades económicas cuando el virus empieza a contraatacar con rebrotes cada vez más agresivos.

El peor daño de la cuarentena y el confinamiento, aparte de la crisis económica, se da en el sistema educativo porque las escuelas, colegios y universidades seguirán cerradas mientras el coronavirus siga campante entre los hondureños por diferentes razones, y lo que prevalece es el desánimo y la desconfianza entre alumnos y maestros, porque no se sabe a ciencia cierta en que momento retornarán las condiciones para reabrir las escuelas. Y este no es un dilema exclusivo de Honduras, veamos el caso de EEUU, donde el sistema educativo está cerrado en todos los estados, y aunque el presidente Donald Trump está propugnando que los niños y jóvenes retornen a clases, más por su propio interés político que por otra cosa, ante la oposición natural de los gobernadores que temen que la pandemia provoque muchas bajas en la población infantil el sistema educativo sigue cerrado.

El panorama entonces es desolador y desconcertante en el panorama educativo, porque lo que se está haciendo, dando clases por televisión y radio es un regreso a los años de la segunda mitad del siglo anterior, cuando las escuelas radiofónicas llenaban una parte del enorme vacío que dejaba la falta de cobertura educativa. Lo triste es que avanzamos en cobertura, miles de lugares donde antes no hubo aulas, con el programa educativo comunitario PROHECO que dirigió nuestro amigo Armando Euceda se avanzó en gran parte abriendo escuelas y llevando la enseñanza a donde antes no había una pizca de educación. Pero hoy ni el modelo PROHECO es una salvación, porque mientras la pandemia siga al acecho las escuelas permanecerán cerradas y los niños seguirán sin recibir educación.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 16 de julio de 2020.