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Estrategia de vivienda

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El Gobierno de la República ha anunciado una estrategia que permitirá a más de 10 mil familias hondureñas tener su vivienda propia, lo que constituye un programa social de grandes dimensiones al que solo se le puede comparar el desarrollo habitacional que en los años 60 fue patrocinado por la Alianza Para el Progreso, el más grande apoyo que EEUU, a través del gobierno de John F. Kennedy, le brindó al gobierno de Villeda Morales. Con este plan de apoyo nacieron colonias como la Kennedy y la 21 de Octubre, que constituyeron las primeras soluciones habitaciones dignas para miles de familias que no tenían casa propia.

El gobierno de entonces creó una unidad especial para darle sostenibilidad al programa de vivienda con el nombre de Instituto Nacional de la Vivienda, conocido por sus siglas INVA, y cuyo lema “el INVA te invita a comprar tu casita, ya no sigas pagando alquiler”, por varios años incentivó a los inquilinos a comprar su casa. El INVA desapareció para dar paso a otro esquema, que no ha aportado gran cosa, porque el dinero actualmente es caro y las personas de escasos recursos no tienen como pagar una casa, lo que les impide que puedan colmar su necesidad de vivienda.

Para poner pagos al alcance de las personas, cuyos ingresos son medianos y en su mayoría apenas llegan al tope del salario mínimo, el gobierno de JOH lanzó la semana pasada el “Proyecto de impulso al sector vivienda social y vivienda media”. El mismo ya fue presentado a los bancos del sistema financiero nacional y desarrolladores de vivienda, y mediante el incremento de bonos que el gobierno proporciona a los interesados, reducirá el interés anual a un 8.7%. Las familias con ingresos entre cinco y veinte mil lempiras, podrán recibir un bono de 60 mil lempiras, pero para los que trabajan en las maquilas será de 90 mil lempiras.

El programa contempla la construcción de 10 mil viviendas y los interesados podrán iniciar el trámite en la ventanilla de los bancos del sistema financiero a partir de este 15 de marzo, calculándose que más de 17 mil familias serán favorecidas con el bono, que podrán usar solo para comprar su vivienda. Hay sectores específicos, como los policías, militares, empleados del Ministerio Público, empleados del Poder Judicial y del Cuerpo de Bomberos, que tendrán un trato preferencial.

El proyecto de impulso social al sector vivienda, es una acción ambiciosa del gobierno que permitirá que las familias de ingresos medios, que anden por más de 50 mil lempiras mensuales, puedan adquirir viviendas de más de dos millones de lempiras. Una familia de clase media podrá comprar una casa de millón y medio de lempiras, pagando una cuota de unos 11 mil lempiras a un 8.7 % de interés.

De esta manera, el Gobierno de la República toma la iniciativa para reducir el déficit habitacional que es una de las deudas sociales más altas que tiene el Estado hondureño. Unas 500 mil familias hondureñas viven en un escenario preocupante, pagando alquileres altos sin que hasta ahora el Estado no mostrara voluntad para resolverles el problema. Con este proyecto, el gobierno de Hernández Alvarado reconoce que la vivienda digna es un derecho de las personas, que debido a los costos de la construcción, no les permite a la mayoría de los jefes de familia que no tienen posibilidad de adquirir su casa, asumir un compromiso con las entidades financieras para resolver su problema, lo que ha permitido que los casa-tenientes sigan manteniendo en el alquiler un modelo de negocio.

Además, hablar de una vivienda digna no es fácil de satisfacer, porque este modelo implica una casa que reúna las condiciones básicas de comodidad, servicios de agua potable, alcantarillas y aguas negras. Hay muchas lotificaciones privadas que han querido subsanar el vacío que por largos años ha permitido el Estado, pero no construyen viviendas dignas, algunos lotificadores faltan  a la ética al construir casas con materiales precarios, en terrenos usurpados, o en terrenos situados en una geografía precaria, como ha acontecido con casas que se derrumban, o se hunden, dejando a los adquirentes en un lío: sin casa y sin que la empresa que les vendió la vivienda tenga capacidad de resolverles el problema.

La falacia comercial en el sector privado de la vivienda llevó a muchas familias a comprar casas que se les esfumaron cuando por malas condiciones de la tierra se hundieron o se cuartearon, como aconteció en el proyecto situado en la salida de la carretera del norte. Es hasta ahora que el gobierno de Hernández desarrolla una enérgica tarea urbanizadora, para lo cual ha puesto en manos de doña Mayra Falk, una de las profesionales hondureñas más competentes, caracterizada por tener un alto nivel de ejecución, que podría hacer posible un proyecto habitacional grande, que sea una realidad a corto plazo,  como un verdadero programa de inclusión social.

Por su parte, los bancos del sistema financiero deben hacer lo suyo, excitando a las personas que necesitan una vivienda, a que acudan a las ventanillas para gestionar su crédito. A todas luces, con este proyecto, será factible que se haga realidad el viejo anuncio del INVA, en el que se excitaba a los hondureños a tener su casita, para no seguir pagando alquileres onerosos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 7 de marzo de 2018.