Estigmatizar por ignorancia

mayo 11, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La humanidad ha padecido muchas pandemias desde los tiempos antiguos, incluso algunas devastadoras que acabaron pueblos enteros, pero con los avances de la tecnología, la medicina, la ciencia y la abundante información, hoy tenemos la esperanza que tarde o temprano alguno de los países que son potencias en investigación nos darán la sorpresa de haber encontrado la cura para el coronavirus, todo es cuestión de tiempo, por lo que no hay que desesperarse. Esta es una pandemia peligrosa por su alto poder contagioso, no obstante, puede dejarnos beneficios a largo plazo, por ahora el primer beneficiado es el medio ambiente ya que la contaminación ha descendido drásticamente en todas las grandes ciudades, aún en las ciudades hondureñas, en las que aparte del humo proveniente de los incendios forestales hoy al respirar podemos percibir un aire más puro que agradecen nuestros pulmones.



En esta pandemia somos los humanos los que más daño nos hacemos, porque en el momento que reflexionemos que de nosotros mismos depende cuidar nuestra salud, el virus irá cediendo poco a poco en la medida que hayan menos contagiados. El teletrabajo, que ahorra tantos desplazamientos que a veces nos ocupan tiempo valioso que podemos ahorrar, es una de las experiencias ventajosas que hemos aprendido en casi dos meses de aislamiento.

Hay situaciones, producto de la pandemia que debemos combatir igual que al mismo virus, nos referimos a la mala actitud de ciertas personas que por ignorancia o sencillamente por mala intención, hierven los ánimos colectivos al estigmatizar a una persona que ha resultado contagiada por el virus. Da pesar como se desacredita a un contagiado que por realizar su trabajo en la calle, ya sea atendiendo a los demás, o poniendo orden como miembro de la autoridad, se le marca con un hierro candente con solo propagar que se ha contagiado con el coronavirus. La norma social previene en beneficio de un agente sanitario o de un agente del orden que resulte contagiado, que sea mantenida su identidad en buen resguardo para no hacerlo víctima a él y su familia de un nuevo tipo de repudio que surge por la ignorancia bruta producto del desconocimiento.

Recientemente, cuando un grupo de vecinos de un sector de la capital intervino de manera airada e irreflexiva evitando que fueran sepultados los restos de un fallecido en el cementerio localizado en los alrededores del vecindario, dio tristeza ver como ese puñado de compatriotas hacían alarde de su completa ignorancia. Los médicos lo han explicado hasta la saciedad que una vez fallecida una persona por el coronavirus no infecta a nadie. Se prohíben los acompañamientos cuando fallece una persona para evitar las aglomeraciones humanas igual que se prohíben todos aquellos actos donde puedan concurrir numerosas personas. Nuestra gente tiene que aprender estas situaciones, igual que debe memorizar las formas de transmisión del virus. Debe aprender que una vez que un contagiado es aislado, se produce una inoculación social mediante la cuarentena que no le permite salir de su lugar de recuperación hasta tanto no se haya recuperado.

Por todo lo anterior, constituye una vergüenza el desatino que cometen los medios informativos que lanzan al aire con nombre y apellido a ciertos profesionales que se han contagiado, porque los periodistas y la gente de medios que entendemos el problema de la estigmatización social que se produce alrededor de una persona contagiada, estamos en la obligación moral de proteger la identidad de un médico, de una enfermera, de un policía y de cualquier militar que haya resultado positivo para evitar que los ignorantes hagan escarnio de su mal por haber sido contagiados en el cumplimiento de su deber en favor de la ciudadanía.

Cuando un agente de policía o un militar se contagian no es por el prurito de dejarse infectar por el virus, sus conocimientos sanitarios son elementales, a veces vemos que se extralimitan en su pasión por ayudarle al prójimo, hasta contra la voluntad del rebelde por ignorancia que anda sin usar mascarilla y sin respetar la distancia física que son medidas de obligatorio cumplimiento.

En cambio fue profundamente conmovedor el recibimiento que todo el vecindario de la aldea de Cofradía le tributó a la enfermera María Leyla Perdomo, que después de vencer al coronavirus regresó a continuar sirviendo en el Hospital «Mario Catarino Rivas» de SPS; para todos, ver aquel grueso de vecinos, haciendo un recibimiento apoteósico a la enfermera que después de superar el contagio regresó a su casa en el vecindario para efectuarse el aseo, para poder reincorporarse a la lucha contra el coronavirus, y verla profundamente emocionada al ser recibida por sus vecinos con carteles y gritos que coreaban su nombre, para ella fue un momento de profunda emoción que le arrancó el llanto producto del pleno agradecimiento. Esta es la contracara de la estigmatización social, el reconocimiento que todos deberíamos tener por los médicos, por las enfermeras, por todos los agentes sanitarios donde están los bomberos, los policías y los militares, que son nuestros héroes en esta guerra contra el coronavirus.

Pero, cómo vencer la estigmatización no es algo tan fácil como comerse un pedazo de pastel, la mejor contribución que podemos guardar los medios informativos en estos casos, es reservarnos el nombre de un contagiado que pertenezca a las listas de los mencionados agentes sanitarios, para evitar hacerlos víctimas de los ignorantes que constituyen otro tipo de pandemia mortífera, que pueden causar mucho daño con su rechazo.

Estamos en medio de la crisis sanitaria, todavía no conocemos el tamaño del contagio que padece la población hondureña, que es el punto desde el cual los países europeos han empezado a recuperar la actividad económica, por lo que es fundamental que los hondureños entendamos que preservar nuestra salud depende de nosotros mismos, si somos capaces de cumplir las medidas sanitarias para evitar el contagio. Pero esta es una condición que debemos cumplir todos, es cuestión de reciprocidad, porque si yo me cuido y usted se cuida, ambos ganamos. Es hora de que entendamos que cuidar nuestra salud está en nosotros mismos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 11 de mayo de 2020.

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