España prefiere ser prudente antes de levantar restricciones por COVID-19

marzo 3, 2021

 

España



El Gobierno de España apeló a la prudencia antes de levantar restricciones en la próxima Semana Santa, para evitar que una flexibilización de las medidas contra el COVID-19 genere una nueva ola de contagios en el país.

El Ejecutivo que preside el socialista Pedro Sánchez considera que el país va por el camino adecuado, con una reducción de contagios, aunque lenta, pero prefiere ser prudente antes de relajar las prohibiciones mientras se mantengan indicadores como una aún preocupante presión hospitalaria por enfermos de coronavirus.

El país se debate entre la postura de varias regiones que entienden precipitada aún una decisión sobre la Semana Santa, en espera de ver cómo evoluciona la pandemia, y alguna como Madrid, que tiene las medidas más flexibles en España y apunta a la necesidad de recuperar sectores clave como el turismo durante esa celebración.

“Seguimos en el camino adecuado, si bien se ha ralentizado el descenso” de casos positivos, sentenció la ministra española de Sanidad, Carolina Darias, tras una reunión entre el Gobierno central y las regiones.

Los datos oficiales de esta jornada muestran que el país alcanza los 70 mil 247 fallecidos y los 3 millones 136 mil 321 casos positivos, aunque la incidencia acumulada en catorce días sigue a la baja, hasta los 159 contagios confirmados por cada 100 mil habitantes.

No obstante, esta incidencia supera en la región de Madrid, con unos 6.6 millones de habitantes de los cerca de 47 de todo el país, los 250 casos por cada 100 mil habitantes considerados como nivel de riesgo extremo, además de las dos ciudades españolas en la costa norteafricana, Ceuta y Melilla.

Darias se refirió a esos datos y al “ritmo lento de descenso de la ocupación” en unidades de cuidados intensivos en los hospitales, pues en tres regiones supera el 40 por ciento de camas con enfermos de COVID-19, para advertir de que España aún no está “en condiciones de absorber una nueva ola” de la pandemia tras la sufrida después de Navidad, cuando se flexibilizaron algunas medidas.

“Nos queda mucho camino que recorrer“, aseveró, antes de volver a cierta normalidad, pues “el objetivo es salvar vidas, no salvar semanas”.

La Semana Santa, entre los próximos 28 de marzo y 4 de abril, además de la celebración religiosa con gran tradición en el país, es una fecha clave para el turismo en España, tanto el interior como el llegado del exterior, en un sector clave en la economía española pero muy golpeado por las restricciones por la pandemia.

Ante esta coyuntura, la reunión entre el Gobierno y las regiones aplazó a la próxima semana la decisión sobre si relajar o no esas prohibiciones, en el marco del estado de alarma previsto en España hasta mayo.

El objetivo es intentar “una respuesta de país”, dijo la ministra sobre la posibilidad de una decisión conjunta que evite la disparidad de criterios entre regiones dentro del margen que da la declaración de estado de alarma.

Esta disparidad lleva a que el toque de queda varíe en horario entre ellas, que algunas abran la hostelería y el comercio mientras otras lo limitan o a polémicas sobre la efectividad de que una región cierre sus límites si las vecinas los mantienen abiertos para desplazamientos.

“Nuestro objetivo que en ningún caso volvamos a una cuarta ola, no nos lo podemos permitir, es el objetivo compartido, la idea seria ir a una declaración de actuaciones coordinadas”, subrayó Darias.

El 85 por ciento de los mayores de 65 años que viven en residencias geriátricas en España ya ha recibido la pauta completa de las vacunas contra el coronavirus, con lo que unos 330 mil se consideran inmunizados, y el 96 por ciento ha sido inyectado con al menos una de las dosis.

España suma 150 mil 586 nuevas dosis inoculadas en un día, de manera que supera los cuatro millones de vacunas administradas, el 72 por ciento de las que le han suministrado las farmacéuticas.

En cuanto al criterio de administrar la vacuna de AstraZeneca a los menores de 55, que varios países de la Unión Europea descartan, la titular de Sanidad recordó que España adoptó este límite “por prudencia” pero es una decisión abierta que podrá cambiar si el ensayo puesto en marcha en Estados Unidos sobre este grupo de población demuestra su eficacia.

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