Escuelas del crimen

octubre 16, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando los Países Bajos europeos, comenzando por Suecia, anunciaron a finales del año pasado y lo reafirmaron a principio de este año, que estaban cerrando 32 prisiones por la falta de prisioneros, a la vez se enorgullecieron por la tendencia bajista en el índice de delincuencia en parte a dos medidas que se podían dar en esos países ampliamente desarrollados. La primera era el gran logro por la rehabilitación de los delincuentes durante su estancia en la prisión y la segunda era que cada vez las sentencias eran más indulgentes para delitos como el relacionado con las drogas.



Cerrar una prisión en Europa es algo común, aunque en el pasado también los presidios en aquellos países eran escuelas del crimen, donde los delincuentes articulaban sus operaciones delictivas, hasta que los Estados lograron imponer orden y poco a poco fueron reduciendo la incidencia de los delitos, hasta que, en casos como Suecia las cárceles empezaron a quedar vacías y ya no resultaron rentables mantenerlas. Hoy, hay miles de celdas vacías en Suecia.

El cierre del presidio sampedrano es un hecho inédito, hasta el domingo en que el gobierno puso un enorme rótulo que dice: CERRADO. No es el mismo caso de Suecia y los Países Bajos, porque en el presidio de SPS había un exceso de prisioneros, que se habían capacitado en los niveles más sofisticados para extorsionar, secuestrar y asesinar personas por encargo. Pero a pesar de que no hay similitud con el ejemplo de Suecia, el hecho de que el gobierno disgregara los presos a distintos prisiones para desarmar las redes criminales, resulta un golpe fulminante que le quita efectividad al crimen organizado para operar la extorsión, el secuestro y el sicariato desde una cárcel, donde lejos de haber restricciones para que los prisioneros estuvieran alejados del escenario delictivo, habían todas las comodidades de comunicación interna y externa para que las redes criminales operaran desde el presidio sampedrano, como su cuartel general.

Obviamente que esto ocurría con la colusión de los encargados del presidio, que facilitaban que los dirigentes de las organizaciones criminales vivieran a sus anchas, como reyes en celdas dotadas de toda clase de lujos y servicios. Todavía está viva la imagen filmada de dos individuos que desde una parte alta del presidio sampedrano se paseaban con dos armas mortíferas, pavoneándose como si fueran los amos del presidio, que en efecto lo eran.

Digamos que en todo el sentido del idioma, el presidio sampedrano se convirtió en el prototipo de las escuelas del crimen, donde los reos lejos de rehabilitarse para abandonar las prácticas delictivas y ocuparse de aprender oficios bienhechores y beneficiosos, todo su tiempo lo empleaban en perfeccionar las acciones criminales. Desde el presidio sampedrano fueron urdidos los delitos más deleznables en contra de ciudadanos distinguidos. Un secuestro que concluyó con asesinato, otros con ataques a mansalva contra empresarios a quienes les quitaron la vida en plena vía pública, y casi todos estos delitos eran planeados desde el presidio sampedrano.

Cerrar el presidio sampedrano era un asunto de necesidad social, y reubicar su población en otros centros era algo que la población venía pidiendo desde hace muchos años, porque el presidio en el lugar actual se había convertido en una peligrosa bomba que repercutía con sus megatones criminales en contra de la laboriosa comunidad sampedrana. Su cierre es un alivio social para la comunidad sampedrana, porque la población sabe que al cerrar este antro criminal, donde había toda clase de prácticas, se libera del peligro que encarnaba el interior del presidio, donde había miles de mentes diabólicas, urdiendo diariamente nuevas acciones criminales, que segarían vidas preciosas al día siguiente.

Se ha cerrado un episodio oscuro que constituyó un espejo abominable, a donde aspiraban ser recluidos los delincuentes insignificantes, para alcanzar la mayor capacitación en las ejecuciones criminales. El presidio sampedrano otorgaba en la práctica, la mayor graduación en materia criminal, por eso es que todos los delincuentes soñaban que tarde o temprano los remitieran hasta allí, para perfeccionarse como verdaderos ases del crimen.

La distribución de delincuentes a distintas cárceles, entre ellas las de máxima seguridad, destartaló varias redes delictivas y eso indudablemente tiene que incidir en la reducción de los delitos, en beneficio de la ciudadanía. Es un acierto de las autoridades y un gran avance de Honduras en la materia de reducción del delito. Nadie deberá quejarse por la cancelación del presidio de SPS, porque este se había convertido en un centro criminal donde se arruinaban más, las vidas de las personas extraviadas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 16 de octubre de 2017.

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