Escamoteo electoral

enero 12, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El ejercicio electoral mediante el sufragio, es decir, el voto, es la más pura expresión del civismo que en la democracia tenemos los ciudadanos para decidir qué personas deben asumir las riendas del poder para conducir los destinos del país y por ende nuestro destino. Ese derecho que tenemos las personas para elegir a nuestros gobernantes, representantes en el parlamento o a los alcaldes de nuestras ciudades, es inalienable, así como es intransferible. Elegimos a una persona para que asuma el cargo y no para que negocie transfiriendo a otro individuo el mando que se le confiere en las urnas. En suma, una elección es tan sagrada como sagrado es que nuestro derecho a elegir sea respetado por aquel o aquellos en quienes hemos depositado la confianza para ser autoridad.



Estas elecciones recién pasadas han estado revestidas de muchas «camanduladas», pero la más grotesca de todas las bellaquerías es la elección del alcalde de San Pedro Sula, revestida de lo más inaudito que hemos visto. El ciudadano Roberto Contreras será el alcalde más ilegítimo que jamás se ha visto en la historia electoral hondureña. Contreras, de acuerdo a la ley, ya no podía ser aspirante a la alcaldía por haber sido inscrito anteriormente en otro movimiento de otro partido lo cual no le permitía mantener la aspiración en otra entidad política distinta. Pero, haciendo una finta marrullera que ni el más pintado de los futbolistas podría realizar, le jugó la vuelta a la ley, haciendo que un hermano suyo participara y una vez que este ganó la elección, con el mayor estupor le cedió la alcaldía a don Roberto, para que este corone su ambición de ocupar el cargo de alcalde de la segunda ciudad hondureña.

Ante la vista de la generalidad de los hondureños, que posiblemente no reparan que este tipo de actos está vinculado a la corrupción política, la adjudicación de la alcaldía de la forma como la logró don Roberto Contreras, es de lo más espurio que se ha visto. Producto de la burla al electorado, el ascenso a la alcaldía de la forma como lo hizo don Roberto Contreras es una palpable degradación de los procesos electorales, porque se ha violentado el derecho del elector en forma descarada, usando la estratagema impudica de que «el fin justifica los medios».

Los hondureños no podemos ser indiferentes ante esta clase de matrerías electorales porque  la forma en que Roberto Contreras se adjudicó la alcaldía sampedrana es un mal precedente que constituye una terrible referencia que seguramente será invocada en el futuro cuando alguien que haya perdido el tren de la legalidad, busque jugarle la vuelta a la ley como se hizo esta vez para hacerle posible el sueño a un ciudadano que ha pasado desviviéndose por llegar a un cargo público importante.

Es muy probable que las intenciones de don Roberto Contreras sean muy buenas, y que tenga grandes aspiraciones para SPS, y hasta cree que será mucho mejor que todos los alcaldes que le han precedido hasta ahora. Pero valga decir que ante la ley no se vale hacer de todo para lograr un objetivo político y esto aplica al caso de Contreras. Y decimos probablemente, porque muchas veces y esto es un tanto extraño, de los llamados imponderables surgen las sorpresas y es posible que Contreras deje huella como alcalde. Todo esto cabe dentro de lo posible, pero el gran problema es que la ley es un valladar que aunque no le guste a muchas personas se hace para cumplirse y no para evadirla. Porque, en el caso de Roberto Contreras lo que ha habido es una flagrante violación a lo que la doctrina jurídica establece cuando se trata de respetar la voluntad del electorado. Los ciudadanos van a las urnas a elegir a un funcionario, pero hasta ahora no hay una ley carambola que permita elegir a una persona para que sea otra la que ocupe el cargo.

Han habido varios casos de suplantación pero en elecciones internas, donde los partidarios de una entidad política no tienen restricciones para sortear sus propios estatutos y elegir a quien ellos creen que debe ser su representante o su candidato para un evento electoral, pero esto no es valedero en una elección nacional, o local, donde se elige a una autoridad para todos los ciudadanos de los diferentes sectores. Roberto Contreras, según el espíritu de la ley, tanto no podía ser aspirante a la alcaldía porque la ley se lo prohibía, como tampoco podía ser premiado para recibir la alcaldía de carambola como lo ha logrado, porque ante una prohibición tan expresa como lo consigna la ley, llegar a la alcaldía de SPS como lo ha logrado Roberto Contreras es una auténtica maturranga o como dicen en España, una «camandulada», que en hondureño castizo, es una marrullería.

Lo que ha habido en este caso de SPS es una burda jugada de engaño, de jugarle la vuelta a la ley para conseguir un fin político mediante el ardid de poner a un presta nombre para que, gane el cargo en favor de una persona que ha violentado la ley y como tal ya no podía aspirar a un cargo. Como actos de esta clase suelen quedar vistos con la total indiferencia de la ciudadanía y de la misma opinión pública que se harta de ver como ciertos políticos se burlan de la ley para conseguir un fin, es posible que se nos reproche este tipo de reflexiones por alguien que diga que los derechos se pueden renunciar en favor de otro, algo que en otra materia no tendría objeción, más no tratándose del campo electoral, donde el ejercicio del sufragio del elector es intransferible, porque se trata de un mandato de la voluntad popular. Y si bien el hermano de Contreras aceptó participar en la trama por hacerle un favor a su hermano, debía saber que en el momento en que la gente votó debajo de su foto con su nombre, el voto no era una mercancía que podía transferirse como una cosa cualquiera y que, aunque sin proponérselo en el fondo, en el momento que se presentó a la elección, estaba asumiendo una responsabilidad ante el electorado.

La conclusión es que, lo que habido en SPS es un escamoteo electoral, por lo tanto, todos los funcionarios que se adjudicaron un cargo de igual forma como lo logró Roberto Contreras, son ilegales y corren el riesgo de que todos sus actos sean de igual naturaleza ilegal.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 12 de enero de 2022.

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